Entrevista a la poeta Verónica Aranda con Motivo de la Publicación de Lluvias Contínuas

POR ANA PATRICIA SANTAELLA

A.P- ¿Qué recuerdos indelebles guarda de su infancia?

V.A- Parte de mi infancia transcurrió en Roma y muchos recuerdos están asociados a esta ciudad. Me vienen muchas imágenes: correteando por el Circo Mássimo, el parque del Aventino adonde iba a jugar y se veía toda la panorámica de Roma, montar en bici por Villa Borghese o las meriendas en la Appia Antica.

A.P- ¿Desde cuándo escribe Verónica Aranda?

V.A-Desde la adolescencia. Empecé a curioserar entre los libros de literatura que había en la biblioteca de mis padres. Además, en el instituto tuve un excelente profesor de literatura y me marcó mucho leer a Fray Luis de León, San Juan de la Cruz, Cernuda o el Romancero gitano de Lorca con quince años. Fue en esa época cuando empecé a escribir mis primeros veros. Poco a poco fui encontrando en el lenguaje poético una forma de expresión y un refugio colmado de libertad.

A.P-¿Puede hablarnos de su proceso creativo, fuerza de alguna manera la inspiración, o sobreviene de forma espontánea?

V.A-Siempre llevo un cuaderno en el bolso, porque la inspiración o un verso al azar pueden surgir en cualquier momento y circunstancia. Aunque siempre hay días más lúcidos que otros y, sobre todo, va a ser más productivo si estamos despejados y nos sentamos a escribir sabiendo que tenemos unas horas por delante. La poesía requiere mucha concentración. En mi proceso creativo, voy puliendo bastante los poemas y vuelvo a ellos hasta quedarme con lo esencial, pero parto siempre de un primer verso, que a través del ritmo o de una imagen va tirando hacia el siguiente.

A.P- ¿Supuso un antes y un después su paso por la Fundación Antonio Gala en Córdoba?

V.A-Por supuesto. Fue un privilegio estar un año becada allí para poder dedicarme en exclusivo a la literatura, sin tener que compaginarlo con un trabajo que consume tiempo y energías. Y con la perspectiva del tiempo, lo valoro aún más. Al estar tan centrada en la creación, la evolución es mucho más rápida. Tienes todo el tiempo del mundo para leer y profundizar en las lecturas, investigar nuevos caminos, reflexionar sobre el proceso creativo…Durante ese año escribí tres poemarios que tuve la suerte de publicar más tarde: Alfama, Postal de olvido y Senda de sauces.

A.P- ¿Cómo fue esa vivencia?

V.A-Fue un año intenso, en todos los sentidos. Aunque hubo fases de dudas creativas y conflictos en la convivencia (no es fácil estar allí 18 artistas encerrados en régimen “conventual” cada uno con su neura), me quedo con todo lo bueno de la vivencia: esa intensidad con la que viví la poesía, los retos que superé, lo que aprendí de los otros artistas, las amistades que hice y vivir en una ciudad como Córdoba donde hay tantos poetas y tantos estímulos para escribir. Me empapé de su ambiente poético y disfruté de festivales como Cosmopoética o los Patios. Incluso aproveché para cursar un máster de flamencología.

A.P- ¿Puede resaltar algún detalle o experiencia de su viaje por la India, cargada de extremos contrastes y sorprendente fealdad y belleza?

V.A-Después de Córdoba, marché dos años a la India con otra beca. Es el país más poliédrico que he visitado. Vas por las calles y son un continuo museo vivo, se mantienen tradiciones milenarias. En cualquier gran avenida de Delhi te puedes encontrar con monos, elefantes o camellos, esa misma avenida puede desembocar en unos frondosos jardines de la época mogol con impresionantes mausoleos de piedra arenisca. Y a unos pasos de la entrada puedes encontrarte a mendigos tullidos, leprosos, niños que trabajan en un basurero. Junto a los centros comerciales lujosos hay barrios de chabolas donde la gente vive en condiciones insalubres y paupérrimas. Toda esa vorágine y esos contrastes son parte de la India.

A.P-¿Le preocupa la actual banalización de la poesía, la combate? ¿Cómo debemos de cuidarla y potenciarla?

-V.A-Me preocupa, sobre todo, el bajo índice de lectura que hay en España en comparación con el resto de Europa. Vivimos un poco esclavizados con la inmediatez de internet y la fiebre de las redes sociales. Creo que es necesario tomar lo mejor de las nuevas tecnologías en cuanto a la plataforma de difusión que nos brindan y la oportunidad de poder publicar en distintos formatos. Pero leer poesía exige cierto sosiego y va todo demasiado rápido. Opino que para potenciar la poesía hay que empezar por la educación. Mejorar y adaptar mejor los temarios de poesía dentro de los programas de literatura, llevar con más frecuencia a poetas a los institutos para que los alumnos vean la poesía como algo vivo, que comunica también temas de actualidad que nos preocupan a todos, donde nos podemos sentir identificados. Por otro lado, creo que es necesario optar por nuevos formatos de recitales, combinando la poesía con otras artes o en espacios más alternativos y cálidos. La mesa con micrófono sobre un estrado o leer desde un atril son puestas en escena que se están quedando un poco obsoletas y son frías, no ayudan a conectar con el público. 

A.P- ¿Tiene temas predilectos o recurrentes sobre los que va escribiendo, o es una poeta abierta y sensitiva?

V.A-Mi tema predilecto sobre el que giran muchos de mis libros es el viaje, pero en cada poemario intento buscar temas, subtemas y espacios nuevos, lo que me brinda nuevas formas de expresión. El haiku me ha permitido zambullirme más en la naturaleza, y actualmente estoy escribiendo una serie de poemas sobre la selva y esa sensación de perderse y reencontrarse en medio de la vorágine.

A.P-¿ Cómo se concibe un buen poema, precisa de algo de lo que no se puede prescindir?

V.A-Creo que la base de la poesía es la musicalidad combinada con la precisión al nombrar las cosas, la hondura y cierta dosis de abstracción para llegar a hallazgos.

A.P-Acaba de publicar en la Editorial Polibea “Lluvias continuas” un libro compuesto de ciento un haiku. ¿Nos puede definir o aproximarse si se puede, a lo que es, o puede ser un haiku?

V.A-En palabras del gran maestro Basho, el haiku “es lo que está pasando aquí y ahora”. Exige sencillez y despojamiento para transmitir un pequeño flash que transcurre en un presente que se hace eterno. En el haiku se expresa lo máximo con lo mínimo (17 sílabas) y suele insertarse dentro la naturaleza. Una hoja que cae, una rana que se zambulle en el estanque, el viento sobre los trigales son pequeños acontecimientos que pueden hacerse haiku. Nace de una profunda comunión con el mundo, de un asombro, como si contempláramos las cosas por primera vez.

        Dejamos a modo de muestras algunos de ellos elegidos por su belleza:

                       En las escamas

                       de cada pez que emerge,

                       la luna llena. 

                                                                                       Se despereza

                                                                                       un gato entre los tréboles.

                                                                                        Al fondo del mar.

                      Noche de pesca.                          

                      Las señales de faro:                           La pleamar.

                      cuatro destellos.                                Trotan caballos negros                                                                                      

                                                                                     hacia el ocaso.  

 

A.P-Según las palabras preliminares de María Antonia Ortega que abren la introducción al libro, piensa que has elaborado los haikus con absoluto respeto a los moldes clásicos. ¿Ha sido así?

V.A-Sí, estoy de acuerdo. He intentado ceñirme, en la medida de lo posible, a los cánones del haiku, desde la métrica a la sencillez con que intento transmitir esas visiones milimétricas. Trato de desprenderme de retórica y artificios para quedarme solo con lo imprescindible y dejar de lado ese ‘yo’ que es omnipresente en la poesía occidental. El haiku se tiene que haber vivido para poder decirlo, aquí no vale la imaginación de la poesía. Muchos haikus clásicos nacieron de una peregrinación y en mi caso también ha sido así, gran parte de Lluvias continuas  lo he escrito caminando.

A.P-Habla María Antonia también, de la ubicuidad del espacio, y que éste desafía a la fugacidad del tiempo y que la condición insoslayable del movimiento consiste precisamente en el “no moverse”, el reposo del cuerpo y una intensa vida interior, el éxtasis. ¿Qué conoce de esta condición, distamos mucho en Occidente de este “viaje interior o autoexploración” de la que parecen ser diestros los orientales?

V.A-En Oriente tienen técnicas de meditación increíbles que les permiten liberarse de cualquier apego mundano y estar en profunda unidad con la naturaleza. Formar parte de ese TODO cósmico. En Rishikesh conocí a ascetas que dedicaban más de 10 horas al día a meditar y a practicar yoga y técnicas de respiración. Estaban tan en paz que podía pasar la serpiente más venenosa y no atacarles. Creo que en Occidente distamos mucho de ese “viaje interior”. Religiones como el Cristianismo se asientan demasiado en dogmas, en repeticiones, lo cual que no facilita la meditación.

A.P-¿Desea añadir algo más no expresado en esta conversación?

V.A-Simplemente, quería recordar a mi editora, Ana Santos, que nos dejó hace poco y deja un gran vacío en el mundo de la poesía. Escasean en España editores como Ana, creativos y cálidos, capaces de llevar a cabo con ilusión los proyectos más utópicos y que cuidan al autor como si fuera parte de una gran familia y le trasmiten confianza. Queda su legado, la editorial independiente El Gaviero, concebida como una editorial “bonsai” donde cada libro es como un objeto de arte y hay espacio para todo tipo de poéticas y géneros híbridos. 

Gracias por dedicarnos su tiempo y atención a Luz Cultural, ha sido un placer.

 

 

Ana Patricia Santaella
Nace en Córdoba, estudia trabajo social. Ha participado en diferentes revistas literarias y antologías, tales como: Antología de poetas en solidaridad con los afectados de sida, “Tintas para la vida” “Tres orillas”, ”Saigón”, etc. Ha formado parte en los encuentros poéticos: “Voces del extremo, 2.008”; Cosmopoética 2009-2010.En 2009, le fue concedido el primer premio de poesía del IV Encuentros por la Paz, de San Pablo de Buceite, Cádiz.

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