Reúnen por vez primera en un volumen todas las obras y claves simbólicas del delirante El Bosco

El maestro holandés del gótico tardío fue una anomalía para su tiempo: jugó con lo grotesco y creó monstruos espeluznantes que todavía son objeto de pasmo.
Publican en un solo volumen las 20 pinturas y ocho dibujos que se atribuyen a este “surrealista del siglo XV” que tal vez era miembro de una secta herética panteísta.
En 2016 se cumplen 500 años de la muerte del pintor y el libro penetra en la explicación de la profusa simbología fantástica y de pesadilla del pintor.

Le han llamado “surrealista del siglo XV” y todavía hoy, a dos años de la celebración de los cinco siglos de su muerte, continúan las discusiones sobre la existencia opaca, la obra corta y, sobre todo, la temática delirante y totalmente ajena a su tiempo de la pintura de El Bosco (1450-1516), el maestro holandés del gótico tardío que jugó con lo grotesco y el miedo existencial como si viviese en el siglo XX e imaginó un cuerpo de símbolos —casi siempre seres demoníacos o híbridos entre bestias y humanos— que no tiene parangón en la historia del arte.

Para “descifrar las alegorías de la compleja y fascinante obra de El Bosco” se publica el libro Hieronymus Bosch. La obra completa, la primera monografía que reúne las 20 pinturas y ocho dibujos que se atribuyen con seguridad al holandés e intenta desentrañar las claves de la aberrante cosmogonía que contienen. La obra, editada por Taschen [300 páginas, 150 dólares en la edición en inglés], contiene la obra completa de Jeroen Anthoniszoon van Aeken, que se hacía llamar Hieronymus Bosch (El Bosco) en honor a la ciudad en la que había nacido, Bolduque (en holandés Den Bosch), situada 80 kilómetros al sur de Holanda.

¿Miembro de los Hermanos del Libre Espíritu?
La edición va acompañada por un detallado ensayo del historiador Stefan Fischer, que en 2009 concluyó una tesis doctoral sobre El Bosco, titulada Jerónimo Bosch: la pintura como visión, instrumento adoctrinador y obra de arte. El especialista ahonda en cada una de las obras y las despieza para explicar la abigarrada y espeluznante iconografía creada por un pintor del que se ha llegado a afirmar que era miembro de los Hermanos del Libre Espíritu, una secta herética y panteísta que defendía la promiscuidad sexual y buscaba alcanzar la pureza de Adán antes de ser desterrado del Paraíso Terrenal.

Los editores destacan la “extraordinaria anomalía” de un artista cuyas obras están “pobladas de escenas grotescas protagonizadas por seres fantásticos que sucumben a toda índole de fantasías, angustias y anhelos humanos”, usando los drolleries de los manuscritos iluminados medievales pero llevándolos al carácter de protagonistas de retablos de gran formato, como hizo en las que quizá sean sus obras más conocidas, El carro de heno y El jardín de las delicias, los dos espectaculares trípticos que están entre los grandes tesoros del madrileño Museo del Prado.

Mundo enloquecedor
Junto con los híbridos que resultaban más o menos tradicionales de hombres y bestias como los centauros y criaturas mitológicas como unicornios, diablos, dragones y grifos, en el mundo enloquecedor de El Bosco encontramos también, y esa es la gran novedad de su temática, centenares de monstruos surgidos de la imaginación del artista.

Aunque muchas escenas secundarias ilustran proverbios y frases de uso común en la época del pintor —en Las tentaciones de San Antonio, por ejemplo, el artista retrata al demonio mensajero calzado con unos patines de hielo, reflejo de una expresión popular: “el mundo patina sobre hielo”, es decir, se ha desviado del camino correcto—, en los cuadros de El Bosco se pueden encontrar animales humanoides que simbolizan vicios, un ave rapaz coronada con una olla de oro y devorando a seres humanos, una criatura con patas de anfibio…

“El pintor por antonomasia del averno”
La obra de este pintor excesivo y misterioso ha sido objeto de profusas copias e imitaciones: de hecho, el número de obras de discípulos de El Bosco que ha llegado hasta nosotros supera en más de diez veces la producción del propio maestro. En la actualidad, solamente 20 pinturas y ocho dibujos se atribuyen con total certeza a la mano del primero de los visionarios, un “retratista de sueños y pesadillas”, al que la obra califica como “el pintor por antonomasia del averno y sus demonios”.

Aunque, como todos sus contemporáneos, el holandés pintó cuadros de altar, su mundo de pesadilla y sufrimiento hizo que “muchas de sus pinturas debieron de formar parte de colecciones particulares”, opina en la enciclopedia online del Museo del Prado Joaquín Yarza Luaces. La Extracción de la piedra de la locura se documenta como posesión privada de Felipe de Borgoña, arzobispo de Utrecht, y El jardín de las delicias estuvo en el palacio que Enrique de Nassau tenía cerca de Bruselas y no en su capilla.

Gran exposición en Bolduque en 2016
El libro incluye nuevas fotografías de obras restauradas recientemente y abarca el conjunto integral de la obra del artista. Además de reproducciones de muchos detalles de cada pieza, Hieronymus Bosch. La obra completa tiene un desplegable de más de 110 cm de anchura de El jardín de las delicias. Con motivo del quinto centenario de la muerte del artista se está organizando una gran exposición, coordinada por el Bosch Research and Conservation Project, en el marco de la Jheronimus Bosch 500 Foundation (JB500), creada en 2009 y con sede en Bolduque.

 

http://www.20minutos.es/noticia/2031665/0/el-bosco/obra-completa/libro/#xtor=AD-15&xts=467263

One thought on “Reúnen por vez primera en un volumen todas las obras y claves simbólicas del delirante El Bosco

  1. Estimado, me parece que la foto número 7 es de la parte central del “Tríptico del Juicio de Viena”, llamada “El Juicio Final”, y no de “Las Tentaciones de San Antonio” como indica. Saludos.

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