Cortázar a sus 100 años

El escritor argentino, naturalizado francés, sigue siendo uno de los autores más leídos, estudiados y traducidos de su tiempo. En París, una placa conmemorativa decora el edificio donde vivió el autor de “Rayuela”, mientras que su tumba es todavía hoy lugar de peregrinación y de colecta de recuerdos de todo tipo.

En el cementerio parisino de Montparnasse, la tumba de Julio Cortázar nunca luce desdeñada. Numerosos desconocidos se encargan todos los días de regalarle un adorno, a veces improvisado: flores, pero también tickets de metro, piedritas, cigarrillos. El autor de Rayuela se mantiene así en contacto con millones de lectores, sobre todo argentinos y latinoamericanos, que vienen a retribuirle por su inmensa obra.

El día de su centenario, Julio Cortázar quien vivió y murió en París, es recordado de múltiples formas en el país que lo acogió durante más de 30 años. El Salón de Libro de París que se celebró en marzo y que tenía a Argentina como país invitado de honor, le dedicó un amplio homenaje. En ese momento, decenas de rayuelas de colores, obra de la artista Marta Minujín, florecieron en el Palais Royal. Pareciera que la figura de Cortázar quedo grabada en la memoria de la Ciudad Luz, al menos en la mente de los lectores de “Rayuela”, “62, modelo para armar”, “Libro de Manuel” y sus numerosos cuentos.

“Cortázar sin embargo está lejos de ser un autor latinoamericano de culto para los lectores franceses, como lo son Gabriel García Márquez o Mario Vargas Llosa”, tempera Joaquín Manzi, especialista de literatura latinoamericana de la Universidad de la Sorbona. “Hay que distinguir la recepción de su obra en el mundo académico, donde efectivamente sigue siendo analizada y estudiada, y el gran público. No obstante, es un autor muy conocido y respetado, en especial para los amantes del surrealismo o del grupo Oulipo (acrónimo de Ouvroir de Littérature Potentielle)”, añadió el académico.

Joaquín Manzi también recordó la fuerte relación que Julio Cortázar mantuvo con los círculos intelectuales y personalidades de izquierda franceses y latinoamericanos. Su amistad con Alain Sicard, un reconocido especialista de la literatura latinoamericana en la Universidad de Poitiers, le incitó a donar, poco antes de su muerte, todos sus archivos personales a esa institución. Esos archivos fueron analizados y clasificados durante varios años por diversos especialistas franceses, argentinos y cubanos. Este Fondo Cortázar puede ser consultado en línea en el sitio de Centro de Investigaciones Latinoamericanas de la ciudad de Poitiers.

“No se trata de escritos de Cortázar sino de documentos críticos, principalmente reseñas periodísticas, ensayos de estudiantes, cartas de lectores, etc, que Cortázar reunió al final de su vida. Estos documentos nos hablan de la recepción que tuvieron las obras de Cortázar pero también de cómo reaccionaba el escritor. Cortázar leía con sumo cuidado estas reseñas y comentarios y acostumbraba escribir comentarios al margen. Hay una presencia activa del escritor en estos documentos”, explica Fernando Colla, uno de los responsables del Fondo Cortázar de la ciudad de Poitiers.

A 30 años de su muerte y cinco décadas de la publicación de “Rayuela”, es justo preguntarse por qué esta novela rompe-cabezas sigue cautivando al público.

“Cortázar fue el único escritor del boom que vivió sinceramente la relación conflictiva entre la utopía y la realidad. Lo interesante en su obra es la conexión entre la búsqueda utópica de un Horacio Oliveira y la búsqueda de una utopía política. Cortázar consideraba a sus obras como puertas para acceder a lo que él llamaba ‘el otro lado’ y soñaba con un socialismo que fuera la realización de esta otra realidad”, explicó a RFI su amigo Alain Sicard.

Poco antes de morir, Julio Cortázar recibió la nacionalidad francesa bajo el mandato del presidente socialista François Mitterrand. Sus restos reposan junto a los de su última esposa, la también escritora Carol Dunlop.

 

http://www.espanol.rfi.fr/cultura/20140826-cortazar-sus-100-anos-paris-argentina-literatura-rayuela

 

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