Poemas de Donadío

MARÍA DEL VALLE RUBIO, diplomada en Ciencias de la Educación por la Universidad de Sevilla. Poeta, escritora, pintora, osfvLvbILXgfconferenciante y articulista. Su nombre figura en Antologías como en la Quinta Antología de Adonais (Ediciones Rialp, 1993). En el 2002, 2008 y 2012, fue finalista del Premio de la Crítica Andaluza con las obras Donde nace el desvelo, Inusitada luz, y Cibernáculo, respectivamente. Galardonada con los Premios de Poesía, entre otros, Real Academia Sevillana de Buenas Letras “Florentino Pérez-Embid” (Sevilla, 1986). Nacional “Rafael Alberti” (Cádiz, 1990). ).Nacional “San Juan de la Cruz” (Ávila, 1992). “Rosalía de Castro” (Córdoba, 1996) “Antonio González de Lama” (León, 2001). Poemarios publicados: Residencia de olvido, Clamor de travesía, Derrota de una reflexión, El tiempo insobornable, Museo interior, La hoguera infinita, Para una despedida, Sin palabras, Acuérdate de vivir, Media vida, A cuerpo limpio, Donde nace el desvelo, Inusitada luz, Cibernáculo, Donadío

                        Poemas de DONADÍO

Deja que el tiempo pase
como entonces.
Los grandes temporales
oceánicos
cubrían el tejado
de granizos.

¿Cómo coleccionarlos?

La inocencia
pretendía enhebrar
un collar de blanquísimas perlas.7
Apenas hay lugar para el regreso. Las cuatro herraduras
se entrecruzan y apenas caben
por la pequeña senda del montículo.

Piedad para los pobres.

Abajo, bulle el manantial y nace el precipicio,
el camino enfangado, la riada, los juncos y la muerte
esperando un traspié.

Despacio,
que estamos en la cumbre de la altura
y, pronto, la prudencia será la salvación.

Después, el trotecillo del caballo en el llano,
la lealtad del amo y la caricia.

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Si yo pudiera darte
la savia de la vid,
la fuerza de los montes,
la paz de las esferas,
el agua cristalina
de las fuentes ocultas.

Si yo pudiera tanto…,

no estaría pensando
cómo hacerte feliz con mis palabras.

 

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Estoy en mi refugio más secreto,
imaginando,
perdiéndome de mí,
haciéndome invisible,
convirtiéndome en vieja trascendencia,
en ciego vigilante,
en espíritu puro.

En percha,
para colgar mi cuerpo si aparece.

 

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Llueve, Llueve sobre la misma lluvia. La lluvia con su color de lluvia me inunda de nostalgia y me humedece y me sostiene en total anonimato. Aprovecho ocasión para saber cómo sería el mundo, mi calle, bajo esta misma pátina acristalada que desdibuja jardines y memoria y pinta una acuarela deforme, que permite pensar en la caducidad de la materia, su fugaz apariencia bajo la lluvia y ver cómo se desmorona lo perdurable y fiel. Me convierto en materia de lluvia y me dejo llevar por la metáfora de ser lo que no soy o lo que puedo ser, bajo esta lluvia cándida que me absorbe, que me hace creer que levito y me abstraigo y me volatilizo sobre todas mis querencias y raíces.

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Cuando nada se espera
y la lágrima tarda,
el llanto seco del dolor humilla
más que duele.
Otra vez la impotencia
reflejada en el aire,
sujetando mis manos,
separando mi vida de la tuya.
No podemos obviar nuestro secreto
en una larga noche
cuando la luna insiste
en posarse en mi lecho,
y en alumbrar mis dudas.
Ha sido un desatino,
un sobresalto más,
tal vez la consecuencia
de una esperanza inútil.
Hay que sobreponerse,
fortalecer los cauces
por donde fluya
aquella confianza que perdimos,
cuando era tan nuestra.

 

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Es necesario, amor, que despiertes y sepas que por muchos océanos que siempre nos separen, está mi lealtad al otro lado sosteniendo los puentes, diseñando los pájaros, y el día de mañana. Sólo el retorno justifica la ausencia.

 

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Será mi danza
una ofrenda de amor.
Un juego contra el tiempo.
un dulce balanceo,
mientras quemo la vida.

Necesito calor y complacencia
y un gramo de alegría
para seguir bailando;
para engendrar la música
que me lleve y me traiga
al compás de tus pasos,
y resucite en mí
perdidas sensaciones.

Llevo los pies desnudos
al ritmo que me ata
el corazón del baile.

A punto del ensueño,
me deslizo,
me hundo,
me evaporo.

Y con fervor espero tu llamada.
A punto de crearte.

 

 

fotografía: http://es.forwallpaper.com

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