Francisco Basallote Muñoz

Francisco Basallote Muñoz, (Vejer de la Frontera, 1941). Entre sus obras destacan:, Frontera del Besallote_320x435Aire, Manuscrito de Cartuja, Diario y Cábalas de Agosto, Retorno a Mellaria, En las Colinas de Bashir, Como nieve de Estío, Cuaderno de Buenavista, Palimpsesto de Plazuela, Lujo de la Pintura, Segundo Cuaderno de Cartuja, Elemental Memoria, En un lugar signado, Tiempo deshabitado, De tan antigua presencia, Como agua sobre piedra, Derrotero de la Quimera, Libreta del caminante, Calendario manuscrito, Cimera Encendida, En los senderos del bosque, Naturalezas muertas, Estirpe del azar, Queda la noche, En el corazón del signo, Aguja de marear, Indagación del alba, ,La sombra de Euclides, Desde esta luz, Cuadernos del nómada… ….. Tiene entre otros premios el Orippo de Poesía, Ciudad de Montoro, Nacional de Poesía Ciudad de Baeza, Ateneo Albacetense, Villa de Aranda, Marco Fabio Quintiliano, Premio Andaluz de Poesía Villa de Peligros, Antonio Machado de Sevilla, Internacional de Poesía Odón Betanzos, Internacional de Poesía Encina de la Cañada, Ciudad de Ronda, Hojas de Bohemia, Paco Mollá, Juan Alcaide, Internacional “Soledad sonora”…
….
LUGAR DE LA LUZ
I

HAY UNA LUZ QUE SE OBSTINA
en cruzar la calle trazando
con su cartabón los linderos
de un tiempo que permanece
ahí,
   quieto,
      olvidado
de instantes y de prisas
en el espacio,
      detenido
en el aire del salto
de un niño y en el vuelo rasante
de una ingrávida golondrina.

II

EN EL ACERO
de la arena queda el brillo
del agua,
      bajamar.

En el metal
del agua, los destellos
de tus ojos,
      pleamar.

III

YACEMOS EN LA ARENA
al sol,
      mausoleo
premonitorio
sin mármoles esculpidos
ni algarabía
      de brocados
que nos perturben.

En nuestra piel el bronce aún sin óxidos.

IV

BAJO LA MÚSICA
de los pájaros de la aurora
la trama del azul:
nieva la cal
      y el viento
teje la urdimbre
entre los árboles
de los incendios
del sol,
   la mañana es un cántico
coral en la memoria.

Piedra miliar.

V

EN EL ESPEJO
de la calle hierve
el envés de la memoria,
en sus candelas
se erigen cenitales
mediodías de azules
designios,
   en sus reflejos
velados son la sombra
del desconcierto
      de sus pájaros.

VI

ENSIMISMADO
en su vacío
el espejo ve las formas
de la luz en el hueco
abandonado de su olvido,
así en su estanque
tan sólo quedan
      los reflejos
para su goce
      de Narciso.

VI

COMO EN UN VAPOROSO
dorado paisaje de Turner,
así la niebla del recuerdo.

Fundidos sus grises en cúmulos
de amarillo de Nápoles,
sus heridas traspasan
los rayos de un tímido sol
ante la incertidumbre
del traslúcido mar de la mañana.

Vuelve aquella luz depurada
de todo lo accesorio,
tan sólo en lo sublime de su esencia,
la transparente claridad
del aire y el detenido azul del agua

De ese zafiro el tiempo
trae un viejo engaste.

 

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