Inmaculada Calderón

Inmaculada Calderón, puertorrealeña residente en Sevilla, licenciada en Filología Clásica y Teología. En la actualidad es editora y dirige inmaculada calderon_422x376la editorial Los Libros de Umsaloua, pasando su tiempo entre las actividades propias de su trabajo y la creación literaria. Tiene en su haber varios premios y pueden encontrarse poemas y relatos suyos en diversas antologías nacionales e internacionales entre las cuales ha dirigido: Mujeres en el espejo, Poéticos Maullidos, De Besos y Versos, Versos para derribar muros y Andalucía en el Verso. Biznaga de poetas andaluces, las dos últimas junto a Ana Patricia Santaella. Habitualmente participa en recitales, jornadas y encuentros literarios nacionales e internacionales, y organiza rutas literarias.
Entre sus obras se encuentran: De amores y sabores, Ronda de la rima rima, La levedad del instante, Sangre de nómada y de próxima aparición Con la venia de Erato.
Mantiene el blog Llegará un día en que broten amapolas.
(http://brotaranamapolas.blogspot.com.)

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Sólo me queda

A Khalid, por nada y por todo

Porque sólo me queda
escribir en las sendas del insomnio,
sentir la palabra cuando me inunda
y me fecunda en luz
salvada al desatino.

Porque sólo me queda
la esperanza sin tregua de unos versos,
jinetes blancos frente a la barbarie
del miedo y la codicia,
del dolor y la angustia.

Porque sólo tú quedas,
sólo tú en medio de este desvarío
cómplice fiel de tantas barricadas,
abrazo amante en noches
febriles de delirio.

(De Sangre de nómada)
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Mamalluca

Tengo una casa de estrellas
allá donde se licua el infinito,
una casa nebulosa inexistente
para acoger el espejismo de un delirio.
Tengo un sueño de eternidad clavado
que me lacera con hoz interrogante,
un anhelo que estalla en soles
para perderse entre partículas de olvido.
Soy voz,
soy viento,
soy agua…
Apenas una brizna de vacío,
un ápice de nada que palpita
enclaustrado en un paréntesis de vida.

(De Sangre de nómada)

separador[1]Elegía

A mi madre
Hoy me duele más la tierra
y la cicatriz ha vuelto a abrirse en mi costado,
cruel marca que dejara la guadaña
en traicionero tajo al caudal que nos unía.
Se quebró la cálida acogida del útero,
perdí el refugio fiel de tus entrañas
ya por siempre clausuradas,
se fue el uróboros arrastrando en su partida
la quimera de perdidos paraísos
guardados en la mar de tu mirada.

Siete inviernos ya el alma a la intemperie,
sabiéndote en el viento y en las sombras,
en lo efímero de la flor y en la eternidad del aire,
buscándote en mi sangre y mi latido.
Eres ya libre esencia entre las olas,
pura luz en la sinfonía del tiempo,
pero yo añoro el barro de tus manos,
y la carne mortal de tu regazo tibio.
(De Sangre de nómada)

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Renacer en la poesía

Inúndeme el verbo primigenio,
el balbuceo del mundo,
su palpitar oculto entre las sombras.
Vibre mi voz al temblor de su epidermis,
reciba el canto de las hojas al viento.

Que hoy quiero renacer en azahares,
poblar la dicha a los aires aventada,
y sentir.
Sentir la claridad que reverbera
Sobre las callejas de mi memoria.
(De Sangre de nómada)

 separador[1](Falta título?

Tu mirada, relámpago encendido,
aleve roce eléctrico en mi pelo,
aleteo de paloma en revuelo,
lento fuego que prende mi sentido.

En arrobo me elevas y me olvido,
que el alma así atrapaste en tu señuelo.
Tiembla mi piel en el umbral del cielo
y mi cuerpo en tu goce estremecido.

En mi entraña ya anidan golondrinas,
mi fortaleza se rinde a tu envite
mientras tu boca escala mis colinas,

busque mi ser que el tuyo así lo habite
anden mis sendas manos peregrinas,
tomen tus ansias en mi amor desquite.

(De Con la venia de Erato)
Las raíces   aladas del tiempo en un suspiro
gimen ardientes al conjuro del aire,
la luz que me abrazara hace crujir las sombras
y un restallar diáfano presiente la alborada.
La brevedad insomne que te ata a mi costado
no sabe ya de ritmos ni medidas,
desbordan tus dedos el tacto lunar
que riela aleve en las lagunas del deseo,
y florece en fugaces centellas argénteas
para pulsar los resortes secretos del deleite.
El plenilunio de mi entraña florecida
reverbera en ecos de ignotas vibraciones
que galopan salvajes sin bridas ni frenos
con ansias de alcanzar primigenios edenes
presentidos ya en las cimas extáticas del olvido.
(De Con la venia de Erato)
Fotografía: http://es.forwallpaper.com
Con cesión de derechos del autor.

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