Isaac Prieto Caballero

Isaac Prieto Caballero, Cerralbo (Salamanca, 1941).
rio muy frio_491x281Vive en Sevilla.
Maestro.
Participa en el grupo poético Gallo de Vidrio desde su fundación. Publica en la revista y en las antologías del grupo: Azulejos, La Granada, Aljibe, Altozano y Azotea de la calle Redes.
Tiene publicados los libros: Verso Vario, Cantata para una novia y Postales de Navidad.

 

Esta mañana volvimos

al Parque de María Luisa

donde cruzamos miradas,

donde aprendimos caricias,

donde la chispa saltó.

 

El magnolio estaba en flor

cuando en rosario de besos

en un abrazo fundidos,

encendidos y sinceros,

juramos eterno amor.

 

¿Cuántas veces el magnolio

habrá florecido blanco

preguntando qué habrá sido

de aquellos que aquí juraron,

si acaso el fuego prendió?

 

Hemos vuelto de la mano,

también el magnolio en flor,

pocas llamas, buen rescoldo.

Como blanca la magnolia

así sereno el amor.

 

 

A veces las flores sueñan

con subirse al balcón de una melena

en estado natural.

Con presumir en las fiestas de los hombres,

con dejarse ver.

A veces las flores sueñan.

Luego, mustias, se mueren

en la repisa triste de un lavabo.

 

 

He puesto el alma de perfil,

abierta, sin pliegues, sin costuras,

a secar sobre la vieja encina.

 

El viento pasa, mira, empuja

y la deja estar en su temblor

de eternidad deshilachada.

 

Se ha sembrado de rotos,

mapas sin luz,

heridas de aguardiente,

quemaduras del tiempo.

 

¿Es el tiempo el que pasa

y desarregla?

 

El alma sigue abierta,

tan abierta

que ya sólo es herida

sin sangre en que agarrarse.

 

Que no me sé muy bien

pasar de lo aprendido a lo enseñado,

de lo que fue verdad entonces

a lo que es verdad ahora sin remedio.

Mañana habrá verdad distinta.

Nosotros no estaremos.

Seguirán matando por lo mismo

y muriéndose igual.

Pero las flores, los pájaros y el viento,

con su cantar hermoso,

seguirán luciendo

sin preocuparse un algo por lo nuestro.

 

 

Harmonielehre

John Adams

 

La orquesta es numerosa y variopinta.

Chismes sin fin, cacharros sin sentido,

artilugios sin nombre de inventario,

misterio en los misterios de una batuta noble.

¿Qué brotará de tales artefactos?

De pronto resucita la algarada,

los ruidos del atasco de la calle

dominan en la mente. Los sentidos

ajustan los compases reiterados

a felices recuerdos de la infancia.

 

Qué hermoso, cada tarde anocheciendo,

el regreso al ejido del ganado.

Cada cual con su esquila o su cencerro,

cada cual con sus prisas y sus cantos.

Un silbo del pastor, algún ladrido,

un trallazo de látigo en el aire.

Una flauta que suena en la distancia,

el jolgorio de niños en la plaza,

el crotoreo de cigüeñas en la torre.

El grillo, la cigarra, el pregonero.

Golondrinas chirriando en desbandada.

 

Timbales, campanillas, fagot y arpa.

Contrabajo y violín, triángulo y flauta,

castañuelas, panderos y celesta

en trepidante y armónica amistad.

 

Imágenes de infancia, mil recuerdos

hermosos, espacio vital, melancolía.

Concierto

 

 

Y vendrán tus palabras,

las primeras,

(sin saber si dices lo que miras,

si sonríes lo mismo que te aplauden,)

a llenar el mundo de ternura.

 

¡Qué disloque!

 

Y dirás:

Papá, mamá, abuela, abuelo,

agua, caca, pan.

Acaso, sol, sonrisa, beso…

 

Después ya irás diciendo…

Que vivir es decir.

La palabra es la clave

y el secreto.

Para Ángela

 

Fotografía: http://es.forwallpaper.com

Con cesión de derechos de autor

 

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