Enrique Villagrasa González

Enrique Villagrasa González nació en Burbáguena (Teruel), en 1957. En la actualidad reside en Tarragona. Periodista y lector de poesía. 1656_379x541Ha escrito varios libros de poemas, siendo sus versos publicados en diversas revistas tanto en papel como en formato digital. Ha sido incluido en varias antologías y traducidos algunos de sus poemas a otros idiomas: al árabe por Khalid Amraniy; al francés por Belén Juárez y por Geneviève Baudry; al italiano por Emilio Coco; al húngaro, por Szijj Mária; al inglés por Rosa Lafuente; al ruso por Tatiana Mamaeva; al chino por Huaping Han; al rumano por Elena Liliana Popescu; al croata por Željka Lovrenčić; y al portugués por João Rasteiro y Carlos Castilho Pais. Colabora como crítico en periódicos y revistas literarias. Su última publicación es Lectura del mundo (Isla de Siltolá, 2014).

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Poemas de Lectura del mundo y dos inéditos

 

En el quehacer demiurgo
La única poesía es el silencio
                  revelador,
el espacio ignoto y el tiempo
                  suspendido.

Nada hay imposible:
caminarás sobre los signos.

El verso deviene en llama
cegadora y mortífera.

He ahí el poema:
manifestación pura.
Hechizo y magia del lenguaje.

Verso: palabra y memoria.
Sentir primero y último.

Voz y gesto de lo todavía por decir,
que como afilado cuchillo de cocina
abre tu piel, poeta;
                  y rasgará la tuya lector.

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En el poema
La memoria del verso
es la voz de la poesía.
A ella le es dada la palabra.

Oculta el espejo su mirada
y descubre la fascinación
del enigma.

El poeta es expulsado
por su escritura.
No teme a Platón.
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Lectura del mundo                                                                                  

                                                              

                                                                                       Nada hay en un museo que no sea
                                                                                                  gastada luz y repetido serse.
                                                                                                                                  Jaime Siles
I
Allí deja de ser allí
cuando es aquí.

Explicar el poema
no se puede:
es volver a escribir.

Es el lector quien
reescribe, da fe
y el poema es.

En cuanto que leído
el poema es pensado,
por tanto se puede decir:
¡hágase!
En cuanto que pensado
el poema es escrito,
por tanto se puede decir:
¡imprímase!

Si el poema es metáfora,
de qué es metáfora el poeta:
de una cuarta persona gramatical

 

(… una cuarta persona gramatical que sería la instancia de discurso de la persona poemática, que casi nunca coincide con la real. Siles dixit)
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 Coda

                  No sabes de dónde viene este camino
                  que a ningún sitio te conduce.
                  Vladimír Holan (traducido por Clara Janés)

Necesidad de crear
una poesía otra
en la fragmentación
del verso.

Exilio
desnudo y ágil.

Tiempo ido
resulta ser cifra:
ángel o duende.

Nada: suma de todo
lo no escrito.

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El sueño del poeta te nombra, olvido:
 
¿Por qué están los versos confinados en el poema?
Si cuanto más se alejan, más ligados están.

¿Estamos en realidad ante el poema,
o la identidad individual de la poesía ya no importa?

¿Dónde anida la nobleza intrínseca del poema?
En el lenguaje sereno o en los ecos que le permiten
llenar el espacio y el tiempo.

Todo poema es un diálogo con la muerte.
O, tal vez, el recuerdo de su paisaje
que se convierte en metáfora
de la lectura del mundo.
Vestigios eclipsados.

El poema no deja de ser el escenario
en miniatura que luego el lector ilumina.

El poema para ser no debe dejar escapar
la emoción, la luz, ni la verdad. Debe estar
tejido con verso prensil. El sueño del poema
te nombra, olvido.

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Busco
Poesía del desencuentro,
de la ironía y del cinismo,
del verso del poeta fiero.

¿Acaso existe la poesía
o sólo los poetas?

El espacio actual es
danza macabra del hoy:
con literaturas canallas
y gestos del imaginario popular.

El tiempo: reloj imparable
avanza siempre hacia el fin.

Muerte, memoria, identidad:
qué nos cuenta la vida cotidiana:
no quieres envejecer, no quieres morir.
Descubres que la vejez no trae sabiduría.

El sexo busca a Dios.
La muerte busca su gloria.
Arte, dinero y moda: amén,
de los bienes industriales.

Fotografía: Sven Schlager
Con cesión de derechos de autor

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