Destinados a una vida sin final

COMPARTIENDO DIÁLOGOS CONMIGO MISMO



En las noches oscuras busco mi rosario de estrellas
y me pongo a tejer lunas que me acrecientan el alma.
También en las claras noches exploro este destierro
y me pongo a destejer caminos que no llegaron a ser.
Somos la respuesta a ese encuentro con el Creador,
pues es Jesús quien nos ayuda a saber mirar para ver.

Todo es por nosotros, hasta el aire que nos alienta.
Por nosotros es todo, las luces con sus sombras,
las sombras en la luz purificada,
y todos mis sentidos entregados al verbo,
para anidar los más níveos salmos a Dios,
por el que todo perdura, nos revive y eterniza.

Además, cuando todo parece que perece,
nos hará bien tomar el crucifijo en la mano,
beber de la esperanza en Dios, como hizo Jesús,
para llenarnos el alma de poesía,
hasta desbordarnos de gozos y palabras.
Que ya está bien de comer sólo llanto y desconsuelo.

Donde quiera que sea lo que ha de ser,
danos fortaleza, Jesús de todos, para que el tránsito
de esta vida a la futura, en comunión con el espíritu
creador, sea el primer verso de un verso interminable.
Al fin, estamos llamados a versarnos, cada cual consigo
y con todos, incluso con aquellos que no han sido nuestros.

 
Víctor Corcoba Herrero
corcoba@telefonica.net
4 de agosto de 2015

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