Entrevista a Luis Alberto Ambroggio. Escritor y miembro de la Real Academia de la Lengua

POR ANA PATRICIA SANTAELLA

Estamos con Luis Alberto Ambroggio, doctor en filosofía, escritor, poeta y miembro de correspondiente de la Real Academia Española. @Luis Alberto AmbroggioPertenece además a distintas instituciones literarias y de difusión del idioma castellano para que nos cuente su parecer acerca de la utilidad de la filosofía hoy, la encrucijada en la que se encuentra la cultura, la poesía, la vida, y la preponderancia de la impronta americana en el mundo.

 

A.P- ¿Para qué sirve la filosofía hoy, tiene una repercusión práctica en la vida?

LAA: A mí me ha servido en la vida para pasear con una visión diferente, buscar (porque todo es búsqueda, cuestionamiento, originalidad del caos) la explicación de la humanidad, la naturaleza, las interacciones, los momentos, el conjuro de las contradicciones y su posible resolución más allá, aunque integrándolas éticamente, de las meras fórmulas económicas, políticas, o del positivismo científico.

 

A.P- Díganos ¿Qué no deberíamos olvidar bajo ningún concepto del inmenso legado filosófico que nos dejaron los clásicos?

LAA: La diversidad y el diálogo de su sabiduría, las verdades y falacias tanto del idealismo como del realismo. La posibilidad de ir resolviendo el antes aludido conjuro de las contradicciones con el logro de la sobrevivencia más allá de la angustia, el deterioro y la incertidumbre. A los clásicos se nos unen Hegel con su dialéctica que entre la tesis y la antítesis llega a una síntesis con todas sus consecuencias, como así también la teoría de la relatividad de Einstein, el contexto filosófico del existencialismo de cara a los desastres del siglo y otros que nos permiten pensar y sentir lo que sucede de una forma razonable, haciéndose también presentes en la lírica que es la poesía por excelencia del siglo XX, a la que precede, por ejemplo, la Lírica de pensamiento de Friedrich Schiller. He discutido más ampliamente estos aspectos en mis ensayos, uno de ellos “La risa de la inteligencia: elementos para una discordia. Sentimiento y pensamiento, verdad y belleza”. Y, finalmente, en los últimos siglos, las investigaciones y propuestas sobre el lenguaje en general, y el poético en particular, como configuración del ser humano y los límites del mundo, en las ideas de Humbolt, Heidegger, Nietzsche, Wittgenstein, por citar solo algunos de los protagonistas.

 

A.P- Usted pertenece a numerosas instituciones literarias, entre ellas, la Asociación Canadiense de Hispanistas, el Instituto literario Cultural Hispánico, etc.      ¿Difunden y apoyan de veras la lengua y la literatura, o se encuentran con elementos que hay que limar o circunstancias que reforzar o apoyar expresamente?

LAA: Creo que sí promueven, con limitaciones y dificultades, la lengua y la literatura, con simposios, publicaciones y otros recursos. Los congresos anuales de la Asociación Canadiense de Hispanistas, congregan un sinnúmero de destacados estudiosos de todo el mundo de la literatura, del cine, de todas las expresiones de la cultura, identidad e idioma hispano, documentando su existencia y estimulando su presencia. Con respecto a la Academia Norteamericana de la Lengua lo hace a través de eventos, actividades, publicaciones (como, por ejemplo, Hablando bien se entiende la gente, Enciclopedia del Español en los Estados Unidos, libros y revistas que documentan y reivindican la historia hispana estadounidense y muchísimas otras), además de sus columnas en Yahoo Lengua Viva, participación en la Televisión, eventos como el Congreso recientemente llevado a cabo en la Biblioteca del Congreso. También lo concreta con acuerdos con el Gobierno de los Estados Unidos y otras instituciones para proteger el idioma hispano de invasiones indeseadas, dentro del dinamismo del lenguaje que nos une desde Alaska hasta la Patagonia, en España y otros países de los diferentes continentes. Siempre se podría hacer más y mejor, pero dentro de las circunstancias es admirable lo que logran con sus diversas actividades.

 

A.P- ¿Son instituciones que mantienen una conexión en el pueblo o ser pierden quizá en una aureola de cierto elitismo?

LAA: Se dan ambas características. Como creadores, los integrantes de estas instituciones tratan de ser la voz del pueblo y sus objetivos intentan promover ciertos aspectos de interés para la identidad, dignidad y orgullo del pueblo hispano. Es verdad que operan, a veces, con cierto elitismo, como lo es el ámbito académico que asume una selectividad restringida a ciertos títulos y círculos. Pero, por ejemplo, en mi caso personal, como miembro de la Academia, apoyo y actúo de jurado en un concurso de deletreo en el CENAES (Centro de Alfabetización en Español) para miembros de la comunidad hispana en la zona de Washington D.C. que están aprendiendo a leer y escribir ya, incluso, avanzados en años.

 

A.P- Es coeditor de la antología Al pie de la Casa Blanca. Poetas hispanos de Washington, DC libro que ha sido publicado por la Academia Norteamericana de la Lengua Española. ¿Puede comentarlo?

LAA: Como señalo en la introducción, esta antología, clasificada como libro de referencia, trata de documentar la expresión poética reciente de hispanos de la zona metropolitana de Washington, DC, en donde vive una diversa y pujante comunidad de casi un millón de hispanoparlantes; presencia y voz importante en la capital estadounidense y sus alrededores, parte de la creciente población hispana en los Estados Unidos con su larga historia, cultura que precede a la nación y que se está tratando de recuperar para darle el lugar nacional que le corresponde. Zona en la que residieron y escribieron, entre otros autores internacionalmente reconocidos como Juan Ramón Jiménez, Claribel Alegría, Carlos Fuentes. Compila poemas de 24 poetas hispanos de diversas procedencias, activos en la primera década del siglo XX, en esta complicada capital política del mundo, reaccionando contra la fatalidad de sus decisiones de guerra, de injusticia, discriminación, de los ocupantes de la Casa Blanca y centros de poder, tratando de recurrir al género poético para expresar, en nuestro idioma, nuestra imaginación, nuestro idealismo, nuestra protesta, nuestro testimonio, nuestros recuerdos, acaso fieles a la raigambre castellana del Siglo de Oro en su necesidad de poetizar en tiempos difíciles, ecos de la afirmación de Teresa de Ávila: “la vida no sería tolerable sin poesía”. Así surge Al pie de la Casa Blanca, en español, ilusionados a la sombra y la frase de John F. Kennedy de que “mientras la política corrompe, la poesía purifica” y conscientes, en todo caso, de que —parafraseando a Albert Camus— como escritores no podemos servir a quienes hacen la historia (tristemente, en nuestro caso), sino que debemos servir a quienes están sujetos a la misma.

 

A.P- ¿Cómo es recibida la poesía en la cultura americana? ¿Qué poetas clásicos y actuales no podemos perdernos?

LAA: Indicadores importantes de la buena recepción de la poesía en la cultura americana la conforman hechos tales como el de que la lectura de un poema tenga un lugar destacado en el programa en las inauguraciones presidenciales, el de la elección de un poeta laureado de la nación y sus actividades, como la de mi amigo Robert Pinsky con su proyecto nacional de Poema Favorito, el que se dedique un mes (Abril) a celebrar la poesía. Otro hito lo marca, por ejemplo, la presencia emblemática de un Walt Whitman en el imaginario nacional, cuyo nombre se destaca en puentes, rutas, ciudades, escuelas. Estimo que no podemos perdernos de una Emily Dickison, un T.S. Elliot, un Ezra Pound, un William Carlos Williams, un Allen Ginsberg, por citar solo algunas de mis preferencias.

 

A.P- Cuenta con una obra literaria extensa. ¿Qué significa para usted escribir, que nos aporta la escritura?

LAA: La escritura para mí es como la respiración. Algo indispensable en mi vida, mi búsqueda existencial, la vivencia en un texto de la memoria, la experiencia, el deseo. La escritura nos aporta una visión, un testimonio, una forma de abordar las dificultades que nos afectan, luchar contra las injusticias, demandar lo justo, y ejercer una crítica libre sobre lo que vivimos como individuos y sociedad, otro modo de conformar la realidad, tocar la humanidad en cada uno de los que, a través de la lectura, la recrean según su propio estado de ánimo, entendimiento, interpretación y conmemoración. Significa cuestionar libremente la realidad, fomentar la imaginación, las posibilidades sin límites de nuestra existencia, contribuir de esta manera especial al esfuerzo por construir un mundo mejor.

 

A.P- ¿Considera que es indesligable de la ética?

LAA: Tendríamos que ponernos de acuerdo sobre qué es la ética. Ciertamente, a pesar de la máscara del yo poético o literario y de lo que sostienen ciertos filósofos, la premisa de Darío de que “ser sincero es ser potente”, la autenticidad y compromiso dentro de las exigencias de la creación sostiene la escritura, independientemente de los enfoques de la normatividad, la falacia naturalista, deontológica de los imperativos morales con que se enfrenta el problema entre el ser y el deber ser. Para mí, la ética del compromiso, es primordial dentro de la definición etimológica y clásica de la ética como carácter para que el comportamiento humano se conforme a ciertas normas de diferentes entidades, que contribuyan al bien, felicidad, orden de la comunidad y del individuo. La escritura debe aportar a la configuración del arte de vivir, de saber vivir, expresando no sólo lo que fue, o lo que es, sino lo que debería ser, ayudando –según la aproximación de Fernando Savater- al arte de discernir lo que, como seres humanos, nos conviene (lo bueno) y lo que no nos conviene (lo malo).

 

A.P- Antes los intereses creados del mercantilismo, de la vorágine con la que se publica y edita y la prisa por obtener beneficios inmediatos, por lanzar figuras “rentables” al mercado, dañando de forma inexorable y deprimente la verdadera esencia de la literatura y de la poesía. ¿Qué podemos hacer, cuál debería ser nuestro papel?

LAA: No prestarse al juego. Tengo fe en editoriales serias con consejos que evalúan la calidad de lo que publican y están conscientes de la importancia de la buena literatura para el presente, el futuro y el cultivo del espíritu humano. Felizmente, en la actualidad la multiplicidad de medios y el acceso a los mismos, hace que cada día se puedan controlar menos las publicaciones con intereses deprimentes y excluyentes de mercantilismo, rentabilidad, relacionados con la literatura.

 

A.P- ¿Hay una mediocridad creciente, o coexiste ésta a la par que la buena literatura?

LAA: Suscribo el verso de Wallace Stevens “la imperfección es mi paraíso” y la postura de Jorge Luis Borges cuando sostiene que incluso en poetas menores se encuentran algunos versos felices. Siempre se navega entre basura, promedio y excelencia, independiente de críticas o elogios de la escultura del texto, la suerte y actualidad de sus palabras. La “mirada en el tiempo” determinará con cierto subjetivismo la buena literatura. La facilidad, amplitud y alcance actual de todo lo que se escribe a través de las numerosísimas publicaciones en papel y cibernéticas hacen más complicada esa determinación, aunque convalidan el dicho de que a veces la cantidad actúa en contra de la calidad. De todos modos, me rebelo contra el canon, el dogmatismo academicista, la consagración mercantil y todo lo que determine caprichosamente la buena literatura.

 

A.P- “El mundo de la cultura” es la ambivalencia entre “creatividad” y “regulación normativa”. Ambas ideas no se pueden separar. La “cultura” se refiere tanto a la invención como a la preservación, a la discontinuidad como a la continuidad, a la novedad como a la tradición, a la rutina como a la ruptura de modelos, al seguimiento a las normas como a la superación, a lo único como a lo corriente, al cambio como a la monotonía de la reproducción, a lo inesperado como a lo predecible” esta argumentación la esboza el reputado sociólogo y escritor Zigmunt Bauman, establece dos discursos o vertientes dentro del discurrir de la cultura: La idea de cultura que parte de la actividad del espíritu libre, de la sede de la creatividad, de la invención, de la autocrítica y la autotrascendencia y la otra vertiente que plantea la cultura como un instrumento de continuidad al servicio de la rutina y del orden social (La cultura como praxis)

 

¿Desea opinar al respecto, está de acuerdo?

LAA: Me parece una aproximación compleja y abarcadora de ese campo tan actual como es el de la cultura que entiendo básicamente como el conjunto de fenómenos que se comparten y transmiten a través del aprendizaje social en sociedades humanas. Con su visión del mundo líquido, la discusión de Bauman sobre las funciones cambiantes del concepto de cultura, ofrece un ejemplo más de la ambivalencia de la modernidad. En mi experiencia como inmigrante viviendo el dualismo, los desvalores del exilio, en una situación de vida con cultura dominante y otra cultura sino oprimida al menos desdeñada, siempre me interesó y me aferré a mi cultura como fuente de identidad, además del concepto de refinamiento, educación, ilustración, manifestación de ciertas actividades, obras, características del individuo y de la comunidad que integra, pero comparto esos dos discursos con respecto al concepto de cultura que desarrolla Bauman, además de las complicaciones políticas de las manipulaciones de la cultura, la imposición de modelos culturales y de los esfuerzos por aniquilar aspectos de la cultura que se juzguen como amenazas al ejercicio del poder.

 

A.P_ Volviendo a la poesía, ha publicado En el jardín de los vientos, obra que reúne y compila su quehacer poético desde 1974 hasta el año pasado. ¿Qué experiencias y sensaciones le ha deparado?

LAA: La sorpresiva publicación por parte de la Academia Norteamericana de la Lengua Española de la edición crítica por parte de Carlos Paldao y Rosa Tezanos-Pinto En el Jardín de los vientos. Obra Poética 1974-2014 (Fortuita coincidencia 40º. Aniversario de la Academia), me ha provocado sensaciones polifacéticas. Desde la verdadera y fascinante lectura del Otro por el Otro en una relectura retrospectiva a convencerme de que en el texto, en el lenguaje literario la función cognitiva reside en el lenguaje y no en el sujeto, como sostiene Paul de Man. Sumergirme en la mitología personal (no en elogios o repudios críticos), de la obra que tiene su propia vida, reviviendo la admiración o vivencia del creador, en esa ampliación de los márgenes de percepción de la realidad y desplazamiento de los límites de apropiación de esa realidad, al margen de la veneración o rechazo crítico, acrítico o sectario. Las sensaciones de una relectura que implica un redescubrimiento del enigma, del misterio en otra vuelta de la búsqueda, preguntas y respuestas existenciales en un momento sintetizando la mímesis constitutiva e imaginativa (de Bachelard y Yves Bonnefoy) en sus tres tiempos –como en las teorías de Aristóteles y Ricoeur: pasado, lo que fue, la memoria (prefiguración), presente, lo que es, experiencia (configuración) y el futuro, lo que debería ser, el deseo (refiguración). De hecho ésta es una de las muchas síntesis entre elementos discordantes de cada texto y su relectura actual o retrospectiva, como lo son la actualización de todo lo que cambia, incluso el pasado, la indirección intencional y las consecuencias no intencionales (en la teoría de la acción escrituraria expresada por Dray y Von Wright). Me ha hecho experimentar en persona una relectura mítica en cuanto releyendo mi escritura he comprobado cómo trata y siente, siempre una pregunta existencial, referente al principio y fin de la vida, del universo, constituida por contrarios irreconciliables, pero que en su desarrollo proporciona la reconciliación de esos polos a fin de conjurar nuestra angustia, a lo que añado, nuestro logro, conforme lo afirma Claude Lévi-Strauss. Comprobé efectivamente lo que había aprendido de Bronislaw Malinowski de que no hay aspecto importante de la vida que sea ajeno al mito. Experimenté la otredad de Octavio Paz y lo que dijo James Joyce en Ulises: “Cada vida existe de muchos modos, día a día. Caminamos a través de nosotros mismos, encontrando ladrones, duendes, gigantes, ancianos, jóvenes, esposas, viudas, hermanos enamorados. Pero siempre encontrándonos a nosotros mismos”. Las experiencias se multiplicaron con las presentaciones, estudios, reseñas en diversas partes del mundo sobre el volumen por críticos de la importancia de Julio Valle Castillo, Carmen Ruiz Barrionuevo, Antonio Requeni, María Rosa Lojo y otros, además de haber sido seleccionado como uno de los mejores libros publicados en el 2014 por uno de los más importantes escritores de Argentina en Infobae. En fin, difícil de resumir todas las sensaciones y experiencias vividas a raíz de este libro con más de 900 páginas de cuatro décadas de textos.

 

A.P- Dice en uno de sus poemas: “Escapar en música y poesía alcanza la grandeza más alta” ¿Puede explicarlo?

LAA: Es un verso de mi juventud cuando batallaba con el porvenir, el futuro y bienestar económico de mi incipiente familia. Preocupación a la que mi madre respondió en una carta desde Málaga fechada el 31 de Enero de 1975 con estas palabras “¿Quién te dice, hijo, que no está allí tu vocación? En ser un… poeta en lugar de tanto buscar beneficios               materiales que al final son tan efímeros, mientras lo otro sí es bueno, nos sobrevive…”. Epígrafe y fuente de inspiración del poema “Yo y mis ambiciones” y “Pobreza” en el que paradójicamente se aspira a la riqueza de ser materialmente pobre, pero espiritualmente rico con el acervo de la poesía, la música y todos los alimentos del alma que es cuerpo y viceversa.

 

A.P- Y en otro: “Volar es la fascinación del alma”

LAA: Tiene una connotación real y metafórica. Implica las alas del deseo, de las aspiraciones, de los ideales, además del escape de mi experiencia ya que en mis numerosos vuelos he escrito la mayoría de mis textos, libre de las ataduras de mis obligaciones terrenales. La fascinación del vuelo de los sueños, del cuerpo hecho espíritu, del texto que vuela con sus propias alas y se posa de un modo personal en cada alma que lo acoge y recrea.

 

A.P- ¿Cómo ve el futuro de la política americana, que frentes se le abren de forma ineludible?

LAA: Una pregunta vasta e inabarcable. Mi ilusión es que dentro del liderazgo y la así llamada “Pax Americana” se promueve la cultura de la paz y se resuelvan los conflictos diplomáticamente creándose bases y prácticas de respecto a la dignidad humana, de igualdad y justicia social, creando puentes y no abismos entre naciones. Que sigan las iniciativas como los arreglos con Cuba, el acuerdo con Irán para evitar la proliferación nuclear, y eventualmente que todo el mundo se deshaga de estas armas fatales para la humanidad. Los frentes son muchos y en muchos casos impredecibles. Lo importante es la creación de una postura humana y justa que evite tragedias, destrucciones, avasallamientos, genocidios, respetando la soberanía y peculiaridades de los pueblos que integran nuestro universo.

 

A.P- Para terminar, ¿Tiene algún proyecto ilusionante a la vista?

LAA: El proyecto más reciente en el que he estado involucrado y pronto verá la luz es la publicación de mi libro Estados Unidos Hispano que se presentará en el Instituto Cervantes de Nueva York. Una documentación de la presencia, la historia, la cultura, el idioma español de los Estados Unidos, el segundo país hispano-parlante del mundo. Encarna la ilusión de que se conozca y reconozca esta realidad tanto por la cultura anglosajona dominante del país, y se ilustre a los ignorantes, como Donald Trump con sus recientes imbecilidades, como así también a todos los que componemos en el mundo la comunidad hispano-americana tanto en Europa, Asia, Africa, como en las Américas.

 

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Ana Patricia Santaella
Nace en Córdoba, estudia trabajo social. Ha participado en diferentes revistas literarias y antologías, tales como: Antología de poetas en solidaridad con los afectados de sida, “Tintas para la vida” “Tres orillas”, ”Saigón”, etc. Ha formado parte en los encuentros poéticos: “Voces del extremo, 2.008”; Cosmopoética 2009-2010.En 2009, le fue concedido el primer premio de poesía del IV Encuentros por la Paz, de San Pablo de Buceite, Cádiz.

One thought on “Entrevista a Luis Alberto Ambroggio. Escritor y miembro de la Real Academia de la Lengua

  1. Enhorabuena por la entrevista a D. Luis Alberto Ambroggio que mediante preguntas inteligentes da respuestas adecuadas, demostrando una vasta cultura y realidad de las letras del propio autor, cómo del escritor pasado y coetáneo a su tiempo, con amplitud va tocando diversos temas políticos, personales y ambientales, jugando con diversas herramientas entre ellas las éticas y filosóficas.
    Me ha encantado.
    Saludos desde Santander España

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