Fran Nuño

Fran Nuño nació en Bilbao en 1973 y vive en Sevilla desde los diez meses de edad. Es escritor profesional, dinamizador cultural y librero-fran_nuno_480x480editor. Ha recibido varias menciones en importantes concursos, tanto por su obra literaria como por su labor a favor de la lectura, ya que realiza cada temporada infinidad de actividades en colegios, bibliotecas, salas culturales… Es autor de más de veinte libros publicados en distintas editoriales, casi todos de literatura infantil-juvenil. Es también autor de dos manuales sobre animación a la lectura y de dos poemarios dirigidos a público adulto. Ha participado, como autor o editor, en varias antologías poéticas y sus obras de teatro infantil, recogidas varias de ellas en su libro ¡Cuánto teatro!, se representan habitualmente en colegios y teatros. Dirige varias colecciones editoriales y ha sido traducido al gallego, catalán, valenciano, inglés y puntualmente al alemán. Algunos de sus libros se comercializan en EEUU, Canadá, Sudamérica, Asia…

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RENGLONES DE TIERRA

Va trazando el lento arado
largos renglones de tierra
en un cuaderno de campo.

Son cada una de las aves
los carteros de los árboles,
siempre llevando mensajes.

Como peces revoltosos
nadan gotas de colores
por siete ríos luminosos.

Lleva el aroma del campo,
prendidas en pinzas de aire,
esencias que respiramos.

Sereno el asno espera
a que el dulce trote del día
traiga una carroza negra.

Tocar y sentir el barro,
agua y tierra entrelazadas:
bálsamo para tus manos.

En la espesura del bosque
el día encuentra rendijas
y siembra pequeños soles.

La mañana, con su brisa,
cual gran papel de regalo,
nos envuelve un nuevo día.

No tiene mapa el camino
que día a día recibe
zapatos de campesino.

Cuando el campo se respira
nos nacen flores y frutos
en el jardín de la vida.

Figuras de humo se moldean
en un efímero museo:
se encienden las chimeneas.

Se acercan nubes de plumas,
son bandadas de cigüeñas:
niño no lleva ninguna.

Los pobres espantapájaros
quieren estar elegantes
y los visten con harapos.

Florecen brillos de estrellas
en el prado de la noche.
Luego, el Sol los recolecta.

Las flores en la pradera
se acicalan con el rocío
cuando al alba se despiertan.

Cada día, muy temprano,
la Tierra se nos convierte
en un gran reloj de gallo.

Al Sol le gusta ser mago:
hipnotiza al girasol
y éste le sigue sus pasos.

Me pregunto adónde lleva
ese camino dorado
que forman las hojas secas.

Pasos firmes se adivinan
en la corteza del árbol,
pisan fuerte las hormigas.

©Fran Nuño
Incluidos en Flamencorismos, libro de próxima aparición.

Fotografía: http://images.freeimages.com/

Con cesión de derechos de autor

 

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