Isabel Martín Salinas

Isabel Martín Salinas (Adra-Almería-1957). Dramaturga, ensayista y poeta, finalista del Premio Andalucía de la crítica 2012 de Teatro por El hoyo 18.Un Isabel Martín Salinassoplo de viento. Colaboró como  guionista en el Magazín “A pleno sur”, de Canal Sur Radio, Almería (1989-1992). Posteriormente ha desarrollado una intensa actividad teatral como dramaturga, directora de escena y actriz. Colabora, además, como ensayista, en varias revistas literarias. Es autora del libreto para ópera El Maestro. Amante de la lírica culta y popular, su poesía figura en sus textos dramáticos y en numerosas antologías. Como cantautora de sus poemas, acaba de grabar su primer disco: Para siempre conmigo. Publicaciones: El pozo. La noche de Diógenes. ¡Menos cuentoTeatro Escogido. IEA, 2007.Collar de cerezas. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2007. Rita, en Mujeres para mujeres. Teatro breve.  IAM-Jirones de azul, 2009. El hoyo 18. Un soplo de viento. Consejería de Cultura, 2011.Sombra mía. Varios autores. Ayuntamiento de Málaga, 2009.Hispania, Hispania. Segundas partes. Verano del membrillo. IEA, 2012.A ráfagas tu nombre. Poemario. Ediciones Torremozas, 2014. Pertenece a la Asociación de Autores de Teatro, a la ACE, a la Unión Nacional de Escritores, a la ACL La Avellaneda y a la SGAE.

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POEMAS VARIOS

Isabel Martín Salinas

En la supremacía

del viento entre las ramas
existe un soliloquio
de nubes y crepúsculo
que redime a la lluvia
de su canto distante.
Por la tormenta arriba van poniendo
los pájaros un nido de pestañas
para trepar insomnes a tus brazos.

Noche sobre la tierra:
ecos de lejanía
devoran el silencio de las flores
y en su seno respiran
tu ausencia y mi nostalgia juntamente.
 
 
De A ráfagas tu nombre. Ediciones Torremozas, 2014
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¡Ay, noche, noche, noche,
ahóndame en tu sombra,
sepúltame en los ángulos
de negrura impecable!
Se me eriza la pena
bajo tu luna triste:
mi dolor, alumbrado,
va rasgando penumbras
de pupilas insomnes,
felinas y redondas.
 
Me vestiré de vísperas
para no importunarte;
no debes temer nada
si me sientes descalza
pisar por tu cabeza.
Sabes que estoy insomne
desde que te marchaste
y araño las ventanas
y rasguño las puertas
porque así, amoratada,
como tú me has dejado,
me estremezco de muerte a cada paso.
Y si tengo las manos
de reclamarte rotas,
no te preocupes, duerme.
Haz como que no sientes
mi latido en tu pecho,
haz como que no notas
mi peso en tu memoria.

De Me remito a las sombras (poemario inédito).

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Niños de Palestina

Las bombas desconocen
la magnitud de un niño en el paisaje
y su osada esperanza
de retoñar en medio
del horror cotidiano.
Canto la risa breve, el gesto absorto
y los juegos fugaces:
niños etéreos como exentas cometas.
El cielo que los cubre
con su nana de fuego los arrulla,
con su lluvia de espanto los cercena.
Canto el silencio de sus cuerpos mudos,
niños relámpago,
que antes de ser despojos fueron savia;
luego serán historia
subsumida en la historia.
Nacidos para hollar
levemente la tierra
y apenas dejar huella de su paso.
 
Versos para derribar muros. Antología. Los libros de Umsaloua, 2009.

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A un promotor inmobiliario

(Sátira)

Promotor que enladrillas las Españas
y en los suelos, ya rústicos, ya urbanos,
siembras con las licencias que te apañas
de ladrillos los montes y los llanos;

inmensa boca que todo lo engulle
–ancha es Castilla en huertas y secanos–,
voraz excavadora que destruye,
por mor de la codicia de sus manos;

adulador de ediles a porfía,
en busca de recalificaciones,
gran untador de toda ideología,
abonan tu terreno comisiones;

nuevo señor que planta sus pendones
acotando la tierra que cohecha,
el belicoso ardor de tus talones
rinde el centro, la izquierda y la derecha.

En valle, monte, playa, ni en ribera,
no hay tierra que se escape a tu guadaña,
que a golpe de ladrillos y chequera
has parcelado el corazón de España.

Poemas para un minuto. Antología. Editorial Hipálage, 2007.
 
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Quintillas alpujarreñas

A tu puerta me acerqué,
porque por ti me moría;
tú no apagaste mi sed,
yo de amor me consumía:
me fui a otra puerta a beber.

No pueden volver atrás
las aguas de ningún río;
sin detenerse jamás,
huyen, como el amor mío,
que se fue y no volvió más.

Seguidillas

Que el viento de poniente
borre mis pasos
y avente la memoria
de tus abrazos.

Y como una paloma
que emprende el vuelo,
me alce yo, blanca y libre,
surcando el cielo.

Zorongo

No lo llaméis a mi niño,
que juegue con las estrellas;
la noche duerme en el pozo,
mientras que mi niño juega.

Por los caminos del alba
pasa mi niño jugando;
las espigas de su pelo,
el viento las va peinando

De la obra dramática El pozo. Instituto de Estudios Almerienses, 2007.

separador[1]Repentina lluvia (canción)

Qué importa que esta lluvia repentina
pueda en principio mitigar recuerdos,
tatuada está la huella silenciosa
de los amores para siempre muertos.

Más lejana que nunca, más oscura
me encontrará esta lluvia intempestiva,
y su antigua canción de madrugadas
se quedará en el cielo de mi boca.

Ya nada puede hacerse por mi suerte,
en el ayer anclada sin remedio
y una voz me encamina en la distancia,
a un abismo cercado de palabras.

Me sube a la garganta, sin embargo,
la tarde que se va como un sollozo.
ahora que soy un río solitario,
¿dónde estarán ahora los que amé?

Disco EP Para siempre conmigo, 2015.

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