En deuda

Por Juan Cervera Sanchís

EN DEUDA

A mi nadie me debe nada, yo estoy en deuda

con todo el mundo.

En deuda, en deuda, en deuda.

estoy con el sol. En deuda.

En deuda estoy con la tierra,

con el aire y el agua estoy en deuda,

con las flores, los pájaros, las nubes,

yo sé que estoy en deuda.

Mi vida es una deuda permanente.

Le debo a los naranjos, le debo a los olivos

y le debo al maíz, y a la avena y al trigo;

a las habas le debo y le debo a las papas,

al ajo, a la cebolla y a las uvas y al vino.

Yo soy el endeudado, le debo a todo el mundo.

Le debo millones de alegres sonrisas a los niños

y profundas y bellas miradas amorosas a los ancianos sabios.

Sí, yo soy el endeudado. El endeudado soy de por vida.

Decidme, sí, decidme:

¿Como podré pagar tantas y tantas deudas?

Le debo a las praderas y a las selvas,

y le debo a las fuentes y a los ríos

y al mar y al mar y al mar, ¡oh Dios!, le debo.

¡Cómo le debo al mar!

Sí, sí, sí yo soy el endeudado

y mi deuda no sé cómo voy a pagarla.

Mujer, mujer, mujer, te debo a ti la vida,

la vida y el amor y el amor y la vida a ti te debo.

Hombre, te debo todo lo que te debo que no es poco.

Dios mío, Dios mío, te debo lo que Tú y yo sabemos que te debo.

Te debo mi corazón, mi corazón te debo

y, esta deuda contigo, mi Dios, no tiene precio.

¡Cómo voy a pagarte! No lo sé.

De pronto se le ocurre a mi alma de niño

que Tú tal vez te sientas pagado, y con creces,

con un sencillo y simple Padrenuestro,

y musito temblando un Padrenuestro, y callo para siempre.

 

JUAN CERVERA SANCHIS Y GIMÉNEZ Y RUEDA

2015

 

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