Especulación de la unidad

Una de las múltiples aportaciones o contribuciones de la filosofía de Hegel es, sin duda, la superación de las escisiones en la cultura de su época, y también a través de su influencia en el pensamiento moderno en general. El libro del profesor Ludwig Siep titulado: El camino de la Fenomenología del Espíritu analiza y comenta, con gran precisión y brillantez, numerosos aspectos del Escrito sobre la Diferencia entre los sistemas filosóficos de Fichte y Schelling y de la Fenomenología del Espíritu.

En realidad, Hegel defiende en sus obras una especulación de la unidad que pretende superar dualismos que ya considera insuficientes para dar cuenta del mundo. Porque la división entre finitud e infinitud, y el más acá y el más allá, desde su idealismo absoluto desaparece desde un enfoque categorial unitario. Como escribe Ludwig Siep comentando a Hegel: «No solo conocemos la naturaleza, el hombre y Dios con las mismas categorías, sino que con ello conocemos también lo mismo, solo que en fases de desarrollo y complejidad distintas».

La Fenomenología del Espíritu es una obra genial de Hegel que fue publicada en 1807. Es uno de los tratados filosóficos esenciales en la historia del pensamiento, junto con su Ciencia de la Lógica, y otros. No es extraño que, el mismo Hegel, poco antes de su muerte en 1831 anotara al principio de la revisión para una nueva edición de la Fenomenología: «Trabajo peculiar temprano, no modificar».

La oscuridad del lenguaje filosófico de la Fenomenología era indispensable para Hegel de cara a profundizar y matizar, de modo preciso, sus ideas, y expresar su erudición. De hecho, este libro ha ejercido una gran influencia en la filosofía.

Hegel considera que el espíritu humano participa de una Lógica universal que condiciona o determina la Naturaleza y la Cultura, y la razón o lógica es manifestada o reflejada por el pensamiento, y por el actuar. La filosofía de la cultura que está implícita y explícitamente en la labor especulativa hegeliana se revela como también dice Siep en: «El proceso en el que el orden de la realidad se acrecienta en el hombre y llega a la conciencia siempre más diferenciado, es su historia de la cultura».

El planteamiento riguroso y sistemático de Hegel se manifiesta, por ejemplo, en una crítica del conocimiento realizada de acuerdo con las estrictas exigencias kantianas. Aunque su libertad de pensamiento, y su superación del kantismo conforman la estructura de su sistema filosófico que es original. Es la verdad como sistema científico.

La influencia de la teología está presente en la filosofía hegeliana desde el principio. Para Hegel en el mundo se revela una sabiduría absoluta o divina. Y existe, a su juicio, un orden procesual en la realidad que manifiesta un orden inteligible, explicitable con conceptos y conclusiones. Al respecto escribe Siep: «Manifestación y autorrealización de un orden es, para Hegel, la esencia del “espíritu”. El que se le llame divino o humano es al fin y al cabo solo cuestión de perspectiva».

El espacio de lo contingente, del caos y del azar, en la comprensión de la génesis del cosmos, en los siglos XX y XXI, está restando campo de aplicación al concepto de necesidad, y las fronteras entre lo divino, y lo material e inmaterial parece que no son tan claras en algunas cuestiones.

Desde el idealismo de Hegel existe una relación racional entre religión y ciencia, algo expuesto en su Fenomenología en interesantes tesis. En esta gran obra Hegel trató, entre otras muchas cuestiones, del significado de la vida en común para el desarrollo de los conceptos de objetos posibles, y de los criterios de lo verdadero y lo bueno. Y también lo empírico es objeto y parte de la razón. Como escribe Colomer comentando la Fenomenología hegeliana: «La razón observadora se mira ante todo en el espejo de la naturaleza». Hegel también analiza desde la razón las leyes psicológicas y lógicas, en esta gran obra, en la que Hegel, a lo largo de casi 500 páginas elabora numerosas reflexiones de altísimo nivel y profundidad.

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