La Memoria Encendida

Entrevista al poeta Eladio Méndez con motivo de la publicación del poemario:

POR ANA PATRICIA SANTAELLA

A.P- Antes de empezar y como agradable preámbulo a esta entrevista, ¿Qué recuerdos infantiles evoca con ternura?  Afortunadamente son muchos los momentos de mi infancia que me evocan ternura, por mencionar algo concreto diré que el amor que sentía cuando mi madre me miraba al ofrecerme un pedazo de pan con aceite y azúcar o la complicidad con que mi abuelo me  daba un trocito de patata cocida aún caliente y rebozada en azúcar,  siempre decía que mami no podía enterarse, que ese era nuestro secreto.

 

A.P-¿De qué trata su reciente poemario la “Memoria encendida”, ¿Qué temática o temáticas lo inspiran y recorren?  La poesía que contiene este libro la encuadro dentro del movimiento de poesía de la conciencia, aunque en el mismo se puede apreciar lo que yo denomino poesía del recuerdo histórico (la transmisión verbal de la injusticia que sufrieron nuestros mayores).

 

A.P- Vemos que hoy hay mucha confusión con respecto a la poesía, mucha prisa a la hora de escribirla y escasos criterios al concebirla.Eladio Méndez_523x432

    ¿Qué elementos no son prescindibles, que debemos salvar a toda costa? No es difícil contestar a esta pregunta, aun partiendo de la base de que la poesía es ritmo, melodía, sentimiento,  musicalidad y Autenticidad, no me importa  excluir de el poema algunos de estos elementos, pero si hay algo de lo que no puedo prescindir, es de la autenticidad, el sentimiento y el mensaje con el cual quiero llegar al lector. 

 

A.P- ¿Cuáles son sus poetas y narradores favoritosAfortunadamente son muchas las voces con calidad que pululan por las páginas de la literatura, pero  si he de quedarme con unas cuantas serían: José Martí, Juan Ramón Jiménez, María Teresa León, Miguel Hernández, Charles Bukowski Roque Dalton,  Antonio Orihuela y  Ana Pérez Cañamares. En cuanto a narradores, mencionaría entre otras a Jorge Luis Borges,  Miguel Delibes Alejandra Pizarnik, Ana María Matute, Carmen Laforet Mario Benedetti y Jesús Carrasco

 

A.P- Usted es un hombre bastante comprometido, denuncia con frecuencia en Extremadura, injusticias sociales que se están dando. ¿Qué nos puede decir de la precariedad consentida y alentada por parte de los poderes públicos y las instituciones?  No tengo la menor duda de que la precariedad que está sufriendo el pueblo extremeño especialmente en estos últimos años se debe a una estrategia bien planificada por intereses espurios y ejecutada a la perfección por los perros obedientes que sirven a sus amos y que instrumentalizan la pobreza como elemento de presión para someter a la masa trabajadora.

 

A.P-Ha vivido muy de cerca iniciativas que provienen del pueblo, de la misma gente. ¿Nos lo puede contar, cree que repercuten o sensibilizan lo suficiente? La lucha del pueblo contra la injusticia social es inherente a la explotación misma  de las clases oprimidas, por lo tanto comentar aquí todas y cada una las iniciativas que hemos desarrollado  en estos últimos años sería largo y tedioso, pero si quiero resaltar que una de las decisiones  más importantes de estos últimos tiempos, es sin lugar a duda la creación de los Campamentos Dignidad (20/02/13) El germen de esto, se remonta al año 2012 con la creación de la Plataforma por la Renta Básica en Extremadura cuyas  primeras acciones fueron la recogida de 27.000 firmas que avalaban una I.L.P, asambleas informativas contra los desahucios y denuncias constantes ante las instituciones autonómicas para hacer visibles los problemas de paro y precariedad y exclusión social.

En cuanto a la pregunta de que si estas acciones repercuten o sensibilizan lo suficiente, creo que con decirle que los Campamentos Dignidad se multiplicaron por diferentes puntos de Extremadura y que hemos conseguido que militantes de los mismos,  hayan logrado ser diputados electos en la Asamblea de la Junta de Extremadura, la pregunta queda contestada.

 

A.P- ¿Puede contarnos lo que siente al escribir, ¿cómo lo definiría?  A veces siento contrariedad y frustración cuando tengo dudas sobre si lo que he  plasmado  sobre el papel es en realidad lo que he querido escribir,  otras en cambio, liberación emocional, yo escribo para evitarme una ulcera en el  estomago y aun así, hay veces que la boca me sabe a sangre.

 

A.P-De los múltiples eventos y actos  literarios y culturales en los que ha participado, ¿recuerda alguno que le haya FOTO CUBA_512x768impactado en particular? Si, del primer acto que tengo un recuerdo especial es de la primera vez que asistí a los encuentros de Voces del Extremo, invitado por el poeta hermano Antonio Orihuela, donde la casualidad quiso que usted y yo pudiéramos conocernos y compartir versos y abrazos. Pero si algún acto ha quedado marcado a fuego en mi memoria  fue una lectura de nanas de mi libro “Arrullos” que realice en un colegio infantil de la Habana, los niños me abrazaban, tocaban mi barba y no dejaban de pedir que les leyera una y otra vez esos poemas que decían gustarles tanto, fue un acto inolvidable.

 

A.P-¿Somos una sociedad sin valores? ¿Si así fuera, es esto irremediable? Aunque no se puede generalizar, sí,  creo que una parte importante de esta sociedad carece de valores, si por valores entendemos el cúmulo  positivo de normas que determina la conducta de una persona, estos han sido prostituidos por el sistema capitalista que estimula la competencia personal sobre lo colectivo, travistiendo la decencia, la honradez  y el acatamiento a las leyes, en  mentira,  corrupción y deshonor.

Contestando a la segunda parte de la pregunta, mi convencimiento es que nada está perdido siempre que contemos con una vanguardia de ciudadanos/as dispuestos a enfrentarse a este maldito sistema.

A.P- Desde el punto de vista de la equidad social. ¿Qué haría falta para mejorar la sociedad, es viable la redistribución de la riqueza, o estamos abocados a la desigualdad sin remedio?  En primer lugar, hacer ver a los gobernantes que mantener las condiciones laborales que dictan los mercados, como abstractamente ellos les gusta definirse, contribuye al enriquecimiento de unos cuantos en detrimento del pueblo. Tienen que entender que destruir el medio ambiente en beneficio de las grandes corporaciones sólo nos llevará al desastre como especie. Tenemos que forzar a los gobiernos a que cumplan con las funciones para las que fueron elegidos, es decir legislar para el pueblIMG_20160801_230040_584x565o, distribuir la carga fiscal de manera justa e invertir en justicia social  no sólo hasta alcanzar los niveles perdidos, si no hasta lograr elevar los servicios públicos de tal forma que se pueda beneficiar de ellos hasta el último ciudadano del país, un primer paso sería una renta básica universal que contribuyera a cubrir las necesidades vitales a la que toda persona tiene derecho por el mero hecho de haber nacido

En cuanto a la redistribución de la riqueza, no sólo es viable, es imprescindible que se haga realidad, un  uno por ciento de la población mundial no puede pretender mantener esclavizado al resto de la humanidad para satisfacer su codicia.

 

A.P-¿Le tienta escribir novela u otro género literario al margen de la poesía?

Estas cuestiones no me las  planteo,  aunque he de reconocer que hay  veces que rondan por mi  cabeza historias  que me gustaría plasmar en papel,  de hecho ya hice mis pinitos,  escribí una novela, por cierto sin ningún éxito según mis amigos,  a los cuales martiricé con su lectura, también suelo hacer incursiones en el género del relato corto.

 

A.P- Antes de despedirnos, ¿Le gustaría añadir algo? Sí, algo anecdótico,  alguien me preguntó en una ocasión que si en mis poemas había odio y rencor y quiero decir que aunque en mis poemas hay mucho sentimiento emocional no son esos precisamente de los que se nutren, mis poemas están escritos desde la humildad del que sabe que esos sentimientos son una rémora demasiado inútil y pesada para llevarla a cuestas, mis poemas están escritos desde el respeto pero también desde la rabia que me producen las injusticias. 

Poema de Eladio Méndez, para Susana Chávez in memoriam. Extraído de su libro “la memoria encendida”.

http://www.veturia.blogspot.com/
http://www.vocesdelextremopoesia.blogspot.com.es/

Ya estáis de nuevo entre nosotros

Como quien tacha un garabato
en el folio infantil de la memoria.
Así quisieron ocultar vuestras ideas.

Vuestros nombres, horadados con la materia del odio
se hicieron silencio en el abismo recóndito del tiempo,
tan sólo a eso aspiraba la inopia del fascismo. A silenciar.
Y ahora, en un clamor geológico honrados regresáis:

Suárez Fresno, Alfonso. Y una hebilla militar de Infantería,
para cerrar heridas.
Rodríguez Ruiz, Francisca. Para invocar la ausencia,
una medalla de la Virgen del Perpetuo Socorro.
Sayabera Miranda, José. Como muestra de compromiso a un ideal,
dos anillos de hombre, tipo sello.
Gallardo Pajuelo, Cosme. Una mina de lápiz,
para dibujar el alba.
Guerra Rodríguez, Joaquín. Una prótesis dental,
para masticar el amargo dolor.
Barrero González, José. Para alumbrar caminos,
un mechero tipo zippo.
Méndez Fernández, Tomás. Una moneda de una peseta,
para compartir.
Murillo-Borregas Calderón, Antonio. varios botones,
para fijar proyectos.
Morillo Sánchez, Matilde. Para guardar abrazos y suspiros,
una cartera de plástico o acetato.
Morillo Serrano, Francisco. Una lendrera,
para arrancar miserias.
Girón Sánchez, Orencio. Para no olvidar quienes somos,
un espejo.
Tena Sánchez, Manuel. Para cerrar los puños,
unos gemelos.
Balsera Sánchez, Antonio. unas gafas,
para atisbar con nitidez al enemigo.

En estos nombres están todos los nombres.
En estas pertenencias todas las identidades.
En nosotros la prolongación de vuestras lucha.

Ana Patricia Santaella
Nace en Córdoba, estudia trabajo social. Ha participado en diferentes revistas literarias y antologías, tales como: Antología de poetas en solidaridad con los afectados de sida, “Tintas para la vida” “Tres orillas”, ”Saigón”, etc. Ha formado parte en los encuentros poéticos: “Voces del extremo, 2.008”; Cosmopoética 2009-2010.En 2009, le fue concedido el primer premio de poesía del IV Encuentros por la Paz, de San Pablo de Buceite, Cádiz.

Deja un comentario