Elena Díaz Santana

Biografía de Elena Díaz Santana
elena-diaz-santanaEs licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca.
Pertenece a las asociaciones: Pentadrama y Amigos de Unamuno, de la que es socia fundadora.
Ha publicado en Antologías como:
Decíamos ayer” Homenaje a Fray Luis de León.XVI Encuentro de Poetas Iberoamericanos.
“Un extenso continente” homenaje al poeta portugués Antonio Salvado.
“Una mirada al Padre Cámara, impulsor de las letras”, para El Cielo de Salamanca.
“Travesías del alma” ( doce escritoras con Teresa).
“Bajo las raíces” libro homenaje a A. Colinas.
Antologías ”Encuentros y Palabras I y II”, de Pentadrama.
Poemas suyos aparecen en revistas digitales como Crear en Salamanca.

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La calle de ayer

La calle de mi infancia huele a ausencia,
solo existe llena de vida
en mi alma, que la recrea.
Vuelvo a ella a poblar el olvido
en busca de calor
y solo encuentro silencio
tras las puertas cerradas,
nadie observa entre los visillos,
ni me pregunte por qué he vuelto.
Me pierdo en el rumor antiguo
del agua de la acequia,
no es mía la ropa blanca tendida al sol,
ni tuya la camisa posada sobre la hierba,
no reconozco lo que veo,
fui alguna vez de este lugar.
La sombra del ciprés acoge mi tristeza,
su abrazo me reconforta,
solo él me prestará sus raíces
para tocar el cielo
y sentirme en casa,
allí están todos
los que vine a buscar.

 

Hacia el frio de la ausencia

Se abrieron las cancelas a la noche
Salieron los caballos a la noche
A. Colinas

Antes de que el frio se apodere de mi alma
abro las cancelas a la noche
para ahuyentar mis miedos
y preparo la senda
para no romperme,
en la nada de tu ausencia.

Si se hace lágrima la tarde,
enjuga mi desconsuelo,
pon brasas en mis manos
y retorne a mi noche la vida.
Serás la estrella que brille en mi cielo
la música que pueble el silencio
donde he de encontrarte,
toda tú inalcanzable.

Antes de ser luz
posa tu piel en mí,
mariposa de nieve
que arde en lo que toca.
Celebrará i corazón la primavera
empapado en tu ternura
cuando escampe la lluvia.

 

Ángel a tu cuidado

No hay mejor colchón
que tu amorosa espalda,
ni nana más bella que tu respiración,
música sosegada para mi alma niña.
Súbeme padre,
a la plateada grupa de las nubes,
enséñame a coger estrellas
que calienten mis bolsillos,
el arte de soñar despierta, enséñame.

Tu sonrisa agranda el mundo
y llena de colores
la blanca pecera de mi alma,
barro soy de ti,
ánfora de sueños que moldeará tu mano.

Alas a tu lado me crecen,
echemos a volar
ajenos a quienes contemplan
desde un café nuestra dicha.

Enmudeció el silencio

Cada día es más silencio tu silencio
y no sabe el alma
cerrar en falso las heridas,
ni engañar a la noche que sigilosa se acerca.
No sabe de atajos
para aliviar el dolor,
llora mi ama tu ausencia,
tu despoblada memoria,
yo ante ti, sin nombre.
Tu cuerpo ya de ángel,
teje sus alas, ensaya el vuelo,
quiere marchar.
Cuando te comparta con el aire,
entre tanta soledad,
entonces
dame tú razones para la vida.

 

Madre

Vuelvo cada día
mi cuerpo hacia tu luz,
soy el girasol
que te busca y sueña
tus dedos enredados en mi pelo.

Escucho el canto
de un pájaro de siglos
y un lamento
que no puedo acallar.

Me abriste tus alas
para que me echara a volar,
pero no me fui nunca
de tu regazo,
cada tarde retorno a ti,
como la marea a la orilla.

Mi corazón
es piedra pulida por tus manos,
como agua en el río
mansamente mimada.

 

 

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