María Carvajal

María Carvajal (Mérida, Badajoz. 1977). Estudió Filología Inglesa en la Universidad de Extremadura. Sus poemas y relatos han sido publicados maría-carvajalen varios libros corales y revistas de España, Portugal, México y Polonia. Su libro de relatos se titula Mis días con Marcela (Rumorvisual, 2011). Fue coeditora de la revista mexicana Ombligo en sus tres años de existencia y actualmente es  editora de contenidos del blog Narrativa Breve (www.narrativabreve.com). Durante años ha organizado en su ciudad actos literarios como el Encuentro de Escritores por Ciudad Juárez o EDITA Nómada. Participa asiduamente en recitales poéticos. Durante seis años estudió en el Conservatorio. Es una apasionada de la música y ha escrito letras para la banda de rock Bucéfalo.

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POEMAS

NADA TENGO

Nada tengo.

Ni las palabras,
ni el ruido de la ciudad,
ni una llamada del INEM.

No tengo esperanza, ni plaza de garaje,
ni las Perseidas, tampoco el invierno.

Me faltan años, me faltan estudios,
me faltan poemas

No tengo memoria, no tengo tiempo,
no tengo voz ni voto.

No tengo ingresos, no tengo sueño,
no tengo plato de ducha, ni cartas en el buzón.

Ni discos de vinilo, ni religión,
ni hipoteca, ni juanetes.

No tengo blog, ni menú del día,
ni pasaporte, tampoco vergüenza.

Me faltan viajes, me faltan libros,
me faltan horas en el día.

No tengo nada, entonces,
no tengo miedo.
No tengo excusa.
 

DESAHUCIADA

Me cobras todos los intereses del mundo
mediante un contrato (eso sí que es un contrato basura)
donde mi ignorancia no alcanza a descubrir
que todos los bienes son tuyos.

Me tienes sujeta a ti porque te gusta atarme, dominarme,
maltratarme. A cambio me permites un techo que me da cobijo
y solo en la letra pequeña adivino que se trata de un falso techo
cuyo peso he de sostener con mi trabajo precario,
mis impuestos, mis angustias a fin de mes,
mi insomnio. Un falso techo que algún día se me caerá encima,
bajo tu sonrisa uniformada y cada uno de mis céntimos en tu bolsillo.

Lloraré impotente cuando mandes antidisturbios
mientras me echas de mi casa.

Sacaré toda mi rabia cuando ellos golpeen mi puerta
y embistan contra mi resistencia
mientras me echas de mi casa.

Gritaré todos los nombres que te mereces (os merecéis)
cuando me apaleen y me arrastren
mientras me echas de mi casa.

Saldré en todas las noticias cuando mi casa,
con sus precintos policiales y todo el barrio conmocionado, sea tuya.
Cuando todas las cuentas estén saldadas y me haya suicidado.

Y estarás conforme cuando mi dinero, mi casa y mi vida,
según nuestro contrato,
por fin, te pertenezcan.

 

SIN MIEDO

De mayor quiero ser como esas ancianas
que están cansadas de vivir
y esperan ansiosas a que les llegue su hora
mientras aguardan impacientes cada día
deseando que sea el último.

Esas mujeres que están aburridas de la vida
porque ya tienen los ojos demasiado vidriosos
como para seguir leyendo
y los labios demasiado besados
como para seguir amando.

Cuando ya no me quede nada interesante por hacer
habré perdido el miedo a la enfermedad y la muerte
y esta tendrá la puerta abierta
para servirse mi alma cuando quiera.

Eso significará que habré cumplido con la vida.
Habré amado, bebido y soñado tanto
que ya no habrá amor, vino o sueño que me sostenga.

 

COMPRA-VENTA

Compra-venta de un suicidio colectivo
y el llanto cesante de otra mujer
son las crónicas de la prensa fronteriza
de una ciudad que se resiste al conformismo.
Un poeta de Juárez escribe su miedo
con la esperanza de que su palabra
sea sólo un borrón de tinta y no un charco de sangre.

 

NO NOS ENGAÑEMOS

No nos engañemos.
Tú y yo somos un pasado no escrito.
Nuestro libro está inacabado.
Nuestro presente, distante.
Nuestro futuro, ausente.
Nos quedamos sin tinta
cuando comenzamos a biografiarnos.
Nosotros teníamos un futuro lleno de sueños y telediarios.
Tú eras de ciencias y yo de letras
y juntos queríamos ser la clave alfanumérica
que sostuviese todas nuestras conexiones.
Los besos y las cervezas solo fueron
el principio de una historia no programada,
pero todo se acabó en un capítulo difuso,
de esos que no cuentan nada porque el anterior
tuvo un clímax difícil de superar;
el resto sólo son hojas en blanco que, pasados varios años,
han comenzado a amarillear y a cobrar la importancia
que antes no le dimos.
No sé dónde estás ni con quién te has reescrito.
Ha habido muchas guerras desde entonces,
yo tengo más lunares y más canas.
Estamos destinados a ser un romance inacabado,
por eso la distancia y el tiempo no nos dejan
vislumbrar un The End para nosotros.

 

6 thoughts on “María Carvajal

  1. Un gustazo leerte corazón, un abrazo inmenso, sigue expresando y sacando lo que llevas dentro, algun@s tenéis el don del verbo

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