Mohamed Doggui

Mohamed Doggui es un poeta y novelista tunecino de expresión española, miembro de la Asociación Colegial de Escritores de España Mohamed-Doggui---7-de-diciembre-de--2016(ACE). Es autor de la novela Alizeti: la fugitiva del Sol y de Mamadú y los verbos españoles con la que ganó el segundo certamen internacional Cuentos del Estrecho. Es autor de tres poemarios: Entre Levante y Poniente y La sonrisa silábica, la sonrisa silábica y Derroche de azabache. Fue galardonado, en 2013, con la Mención de Honor del certamen de poesía Juegos Florales de Primavera convocado por la editorial argentina Ediciones Mis Escritos. Su obra poética está incluida en varias antologías y revistas literarias españolas. Aparte de su actividad creativa, es profesor de español en la universidad y en el Instituto Cervantes de Túnez y presentador de un programa cultural radiofónico en Radio Túnez Cadena Internacional.

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LA SONRISA SILÁBICA

(Barcelona, Ediciones Carena, 2016)

 

PINTORES

 

Ella me preguntó
en qué pintor ilustre
yo me reencarnaría,
si en Picasso o en Dalí,

y al instante le dije,
y sin saber por qué,
que ni en uno ni en otro,
sino en su pintalabios.

COPYRIGHT

Era un beso singular,
de un insólito sabor,
y a quien lo intente copiar
dile: ese beso sin par
tiene derecho de autor.

BURLA

Yo grité fuerte tu nombre
en la desolada gruta,
y el eco me devolvió
una larga carcajada.

DE MÁS

En un día soleado,
por la calle coincidimos,
y nos pusimos a hablar
del buen tiempo que hacía.

Yo en mis adentros rogaba
que se nos nublara el cielo
para que ella se quitase
aquellas malditas gafas.

ACLARACIÓN

Si mi verso ves difuso,
es solo porque mi pluma,
en vez de hacerlo con tinta,
te escribe, a veces, con bruma.

 
PERPLEJIDAD

El lápiz está confuso,
no sabe qué ha de hacer:
seguir con el sacapuntas
o debe romper con él.

 
CERTITUD

Yo ignoro si mi paraguas
sobrevive a la tormenta,
pero te apuesto mis ojos
que él partiría feliz
si consiguiera cubrirte
aunque sea un solo instante.

 
VERDAD AMARGA

Si no fuese porque late,
sin ánimo de ofenderte,
en lugar de un corazón,
diría que es una lata.

 
MARCHA ATRÁS

Ante tu arrepentimiento, mujer,
podría rebobinar nuestra historia
hasta llevarla al punto original,
pero esas palabras que te escribí
no podré devolverlas al tintero.

 
QUID PRO QUO

Me acerqué y le pedí fuego,
me dijo que no fumaba;
no hay nada que me frustre
más que los malentendidos.

 
RECICLAJE

El diamante no lo alcanzo,
ni el oro está a mi alcance;
de la chatarra inservible
te forjo un verso flamante.

DERROCHE DE AZABACHE
(Carena, 2017)

MODA

Iba bellamente vestida,
a la última moda hibernal,
llevaba un abrigo de piel
y un flamante corazón de hielo.
 
 
CELO

Yo te llevo en mis adentros
con el celo con que lleva
la botella su mensaje
en medio de la oleada.
 
 
PÉRDIDA

Un parpadeo es algo natural,
pero, contigo, ¡cuán inoportuno!,
me roba de tu mirada abisal
casi una centésima de segundo.
 
 
DIFUMINACIÓN

Te veo siempre borrosa,
te toco y eres de bruma,
tú no eres de verdad,
tú eres solo de broma.
 
 
ACADEMICISMO

Cual una academicista,
me aplicaste con rigor
la estricta norma ortográfica
dejándome entre paréntesis
eternamente encerrado.
 
 
ACOBARDAMIENTO

¡Quién se atreviera a retar ´
tu desafiante mirada
al ver mil espadas negras
custodiando tu pupila!

 
ENTRE LEVANTE Y PONIENTE
(Madrid, Sial Ediciones, 2006)

 
FAVORITISMO

Te recatas de septiembre y te abres a abril.
Con el menesteroso eres muy escatimera,
pródiga con el sobrado de tu juvenil
fulgor que en oro convierte un metal cualquiera.

Cuando hay nubes sin aceite está tu candil
y cuando deslumbra el sol haces de lumbrera,
ignorando que a la flor lozana y febril
aprecia más el otoño que la primavera
 
 
INGENUIDAD

Un atardecer sereno
tras la Sirena salí
creyéndome más entero
que aquel Ulises de Homero,
pero ¡ay, cuán iluso fui!…

 
PARALELISMO

Dos líneas muy paralelas,
aun sïendo del propio plano,
por no compartir ningún punto,
no se encuentran nunca jamás…

Pero si al hado caprichoso
se antojara que se cruzasen,
te juro que no habrá geómetra
que separarlas consiguiera.
 
 
COBARDÍA
 
No me atemoriza el Atlántico,
ni el Everest me escalofría.
Sólo me acobarda intentar
hacerme a tu brava pupila
y tu excelso labio alcanzar.

 
DESOLACIÓN

¡Ay, le cortaste las alas!
¡Ay, le quemaste las naves!
Muda está la mar sin olas,
inerte el cielo sin aves.

 

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