Peregrina Varela

Me dan alegrías…

Mis siete gatitos,
me dan alegrías,
me dan los besitos,
me piden comida,
me reciben en la puerta,
lloran cuando me marcho…

Por eso…
mis lindos gatitos
son mis tesoritos,
les llevo en el alma
como a unos hermanitos.

Son luz en la sombra,
son risas y deseos
de seguir viva,
por ellos,
que me necesitan.

Son mi norte,
son mi brújula,
son mi responsabilidad,
y también son…
mi despertador.

 

 El escritor, descansa…

Después de mucho escribir,
el escritor descansa,
quiere levantarse temprano
para ver
si hay nuevas fresas
o si ha crecido la parra,
o si vino el jabalí
y todo lo destruyó
o si su trabajo fue
lo que el viento se llevó.

Al final sabrá si lo suyo
durará una eternidad
o simplemente será:
“Lo que el viento se llevó”.

 

El escritor no es tan bueno…

 …Pues la dama no le deja,
va tirando de su talento
y no se muestra al 100%.

La dama es egoísta,
todo quiere para sí,
como en ella no hay talento,
sólo ganas de vivir…
como en ella no hay tristezas
que la hagan escribir…
no consiente al escritor,
no le quiere ver sufriendo,
y va tirando de él
pa´que deje de existir,
más no de vivir,
pues él está en su cuerpo
y no se debe morir.

Con ella disfrutará
de la ilusión que no hay
en la sociedad actual.

 

La doncella nacerá…

…Y matará al escritor
ocupando su lugar.
Si el escritor escribió mal…
ella ni lo va a intentar.

Despidamos al escritor
y recibamos a la doncella,
no necesito las armas
para acabar siendo ella
y no otro, el que dicte,
disponga y mande
en las acciones
de un solo ser.

 

 

Marquitos, mi niño.

Marquitos, mi niño:
Quisiera explicar en una palabra
todo lo que te quiero…
y como era mi vida sin ti…
Quisiera decir con una sola mirada lo maravillosa
que es la vida desde que te recuperé…
Su hermanito Nonito, el ángelito,
no tardó en unirse a la lista.
No quisimos probar
a darlo por miedo a que pasase
por la misma situación que su hermano:
que viviese malos momentos como pasó a Marquitos
por la imprudencia de aquella bruja de Bertamiráns.
Esa mujer lo llevara y lo perdió,
que tan poquita importancia
diera al hecho de no tenerle:
-Hay más gatos, decía ella…
Sí, pienso yo, pero no hay más Marcos.
Esa carita no la encontraré en otro…
y es diferente vivir  con un dueño
que sobrevivir en las montañas
buscándose el alimento todos los días en los fríos días
de la estación invernal. Y, puede que,
padeciendo enfermedades que nadie ayuda a curar,
y… también… ¿por qué no decirlo?…
sin un amito que lo cuide y mime.

 

Mujer del futuro.

 Yo no soy la mujercita que va por ahí sin más
olvidando que su marido la ha herido allí atrás.

De momento no hago nada pero pronto llegará,
el alba me acompañará, sólo me falta un lugar.

La casa o el jardín, la playa o la montaña,
es igual, con mis pistolas sea aquí o allá, todo cambia.

De momento solo pienso, pero llegará el momento,
ya le veo allí en el suelo, diciéndome: “cuanto te quiero”.

Dispararé igualito, ya no se merece nada,
si yo para él fui su santa, él para mí fue Satanás.

 

Peregrina Varela
Peregrina Varela

Peregrina Varela es Licenciada en Imagen y Sonido por la UCM. Trabaja en medios de comunicación y escribe como pasatiempos. Ya en su vejez, si llega, piensa buscar un destino a sus libros relacionado con el mundo animal. El tiempo todo lo dirá.

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