Silvia Gabriela Vázquez

Silvia Gabriela Vázquez (Bs. As., 1971) es docente, orientadora vocacional y psicopedagoga.
Silvia-Gabriela-VazquezDirige una Cátedra de Responsabilidad Social Universitaria (UdeMM).
Es Secretaria Académica de la Red Latinoamericana de Profesionales de la Orientación.
Publicó cuentos y poemas en Argentina, España, México, Perú, Chile, Colombia, Cuba, Venezuela, Nicaragua y Puerto Rico.
Recibió el 1° premio en los Concursos Navidad Solidaria (Biblioteca de Castilla) y Universo Sábato (UNICEN), así como tres distinciones internacionales en ensayo (Limaclara, 2012, 2015 y 2016).
Su obra Querido amor supersticioso obtuvo el 3° lugar, entre 2000 autores, en el Certamen Romántica del Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires.
Desde hace una década coordina talleres a favor del diálogo intergeneracional, la integración y la comprensión humana.
Sus hobbies, además de escribir, son leer y cantar (a veces, canciones propias). https://ar.linkedin.com/in/licsilviagabrielavazquez
E-mail: gabpsp2013@gmail.com

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Sapiencia de mendigo*

Silvia Gabriela Vázquez

Cada mañana,
sin casa, pan, trabajo,
su pena elige
una roca río abajo
y allí se sienta
a musitar angustias.

Sus manos mustias
en silencio bendicen
a quienes pasan
apremiados y dicen
No tengo tiempo,
por favor no moleste.

Aunque le cueste
comprender tanto apuro
nunca protesta.
Se esconde tras un muro
de pan y dulces
que nadie le ha comprado.

Lo más deseado
por sus cansados ojos
es la justicia.
Cartones y despojos,
botellas, latas…
no tiene otro tesoro.

Da, con decoro,
un papelito escrito
con lápiz negro.
Y su gesto inaudito
pide una firma
que casi todos niegan.

Muchos desean
mejorar este mundo.
No saben cómo.
Ante el grito infecundo,
les crecen dudas
y tal vez se resignan.

Otros se indignan
más de lo que quisieran
y se destruyen.
Unos pocos esperan
que el tiempo pueda
ganarle al desamparo.

Parece claro.
Si pasan por su lado
no lo prejuzguen.
No ha sido abandonado
por quien amaba
como todos suponen.

No lo pregonen.
No ha perdido a un amigo
y no está en duelo.
Ni merece el castigo
que se imaginan
los que lo creen ebrio.

Él está sobrio.
Si sus lágrimas vieran,
comprenderían
como si ya supieran,
esa noticia
(terrible) que salpica…

Su voz explica
sin rencor ni reproche.
Su profecía
desdibuja la noche,
entre cartones,
con su lápiz de lluvia.

Cuando diluvia,
de la avidez, se olvida.
Busca ternura.
La caricia mullida
que es alimento,
casa, paz, toldo, cura.

Triste, murmura
su discurso maltrecho.
Muy sabio intuye:
Un anciano sin techo,
mendigo y loco,
suele ser invisible.

Imprescindible,
en sus manos añosas
nace el consejo.
Desconfiadas, miedosas,
otras miradas
desestiman su acierto.

Todo es desierto.
El mundo estalla y arde
de indiferencia.
La venda cae tarde,
sin avisarnos,
cuando cede el prejuicio…

*Poema publicado en “Antología Siempre Poesía II” (España, Septiembre 2015)

 

Un poeta náufrago, su mar, su desaliento**

Silvia Gabriela Vázquez

Acostumbrado a criar hijos, ríe,
aunque encuentre la muerte en las esquinas.
Le canta al mar — la tierra es su familia—
al viento, a la pobreza y a sus ruinas.
Vende sus propios libros como un héroe
que jamás le ha temido a las espinas.

Este es el bar donde escribió el poeta.
(cartel modesto, en cruz, descolorido).
Sabemos, vos y yo, que aquí ya nadie,
bebe café, conversa ni hace ruido,
sobre estas mesas -frágiles, vacías-
desde que la esperanza se ha dormido.

Nuestras sillas se arriman a la barra.
Nos observan sus transitorios dueños.
Opacos vasos breves que se chocan
o que arrugando labios, puños, ceños,
se abrazan al abismo y a la pena,
del irónico brindis por más sueños.

Apenas un letrero con sus letras
borradas por la arena y por el viento.
El bar de don José no es más que eso.
Se ahogan en su mismo desaliento,
las pocas ilusiones que nos quedan
como un mendigo loco y harapiento.

 

**Poema publicado en “120 poemas para Pablo de Rokha” Ediciones Askasis, Chile, 2014)

 

 

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