Poemas Para Leer a Deshoras



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POEMAS PARA LEER A DESHORAS

 (María Ángeles Lonardi)

            Ayer 20 de marzo, entrada de la primavera, día de descanso en Japón, salí a dar un paseo para ver si los cerezos del río cercano habían florecido. No aún no, faltan unos días. Fue una visita a destiempo.

Los cerezos

Cual las mocitas

Capullo en flor.

            Por la noche, y destaco la parte buena de los nuevos medios de comunicación, me llegó el libro de Mª Ángeles Lonardi con la solicitud, a ser posible, de hacer un comentario literario del mismo.

            Ya lo hice con el libro anterior: El Jardín Azul, y parece que no fue del todo malo.

            “Poemas para leer a deshoras”, la primera interrogante nace de ese “a deshoras”.

            ¿Poemas para leer a altas horas de la noche, en tiempo de descanso, cuya lectura roba tiempo al sueño? Podría ser, de todas formas, es como si desde el comienzo la autora nos estuviera diciendo que no corre prisa, que son cosas sin importancia. San Juan de la Cruz hablaba de su poesía como poemillas que se le habían ido cayendo conforme vivía, que los leamos cuando tengamos tiempo, aunque sea tarde.

            Las clases de español las comienzo con una pregunta trivial: “¿Qué has hecho esta semana?” Y la respuesta suele ser, nada, nada especial, lo de siempre. Pero cuando se entra en ese nada, la cosa tiene enjundia.

            Ciertamente, parece que las personas tendemos a considerar que lo que hacemos son cosas de poca importancia, porque no son cosas que van a quedar en el libro de los grandes hechos.

            Ya desde el Índice, el libro de María Ángeles suena, desprende cotidianeidad, suena a cosas sin importancia, que no merecen la pena ser leídas de urgencia…

            Pero, conforme se va desarrollando la lectura, se percibe que eso es una trampa, es un juego para buscar la benevolencia del lector y que no aparezcan altas pretensiones.

            Sí, es el poemario de la cotidianeidad, de un vivir diario en el que cada momento da un profundo sentido a la vida.

            Los dos poemas, en mi opinión, que señalan lo que voy diciendo son: “De todos los días”, de la sección: “Variaciones de lo cotidiano”, y “Secuencias”, de la sección: “Cotidianeidades”.

            Pero todo el libro respira lo cotidiano, incluso esas escaleras que subimos o bajamos sin darnos cuenta, que pueden representar las dudas de la vida diaria en un ir y venir, sin saber en realidad a dónde vamos.

            “Cosas vistas desde otra perspectiva”: El techo, la puerta, la casa, la máquina de coser etc., ¿hay algo más cotidiano? Y sin embargo, esas cosas que tenemos delante, y a las que muchas veces no les damos importancia, se nos descubren como la base del entramado de la vida diaria. Muchas veces sin ellas no tendríamos sostén para poder actuar. María Ángeles ha puesto su mirar en ellas y las ha revalorado en su justo medio, poéticamente, bellamente poética.

            Esa sección, especialmente, me evoca las lecturas de Alfonsina Storni y de Juana de Ibarbourou, con sus poemas también de la cotidianeidad familiar o los calores del campo argentino.

La polisemia y la cotidianeidad, dos elementos pegados como la sombra al cuerpo del texto.

“Definitivamente hoy lo sé

me conforman como nunca

tus manos y me dan

la certidumbre

de mi existencia.”

            Una de las cosas cotidianas, a las que tanto hombres como mujeres, no le dan la suficiente importancia, es la comida, es el cocinar. Ellos, por considerar que es lógico que ellas preparen la comida, y ellas, por la queja continua hacia el trabajo tan hermoso de cocinar, que parece que tienen adjudicado desde siempre. Yo diría que la cocina resulta pesada para la mujer porque ella misma no se valora. Necesita imperiosamente que la valoren desde fuera.Y sin embargo, en la cocina se fragua la cultura, muchas veces la mujer es la gran creadora de cultura.

            Está claro que la protagonista del poemario es la mujer, no es condición imprescindible que sea la poeta. Habrá elementos personales, seguramente, pero también los habrá sobre la idea de lo que es hoy la mujer. Una sección se titula: “De mujeres de este siglo”. Pero el tema no se agota en esa sección, traspasa todo el poemario.

            Mujer actual, con el trabajo en el hogar, el trabajo fuera, el cansancio y el deseo de mandarlo todo a paseo en algún momento, incluso el tema de la violencia, la mujer de su tiempo, la mujer y su importancia.

            Imagino a la protagonista del poemario, hemos dicho que no tiene por qué ser la poeta, como una mujer madura, de mediana edad, cargada de las exigencias sociales y las exigencias que se impone ella misma. Una mujer que empieza a vislumbrar que no todo lo importante es luchar, conseguir llegar. Una mujer en una edad en que empieza a buscar la tranquilidad, el apoyarse en el otro y encaminarse hacia el futuro de otra manera.

            La mujer encerrada en el texto está en la edad de cuestionarse muchas cosas, que hasta ahora no había hecho. Es ahí en donde los recuerdos afloran y aparece aquella casa, la otra casa, que se abandonó por necesidad, por imposición. Quizás la salida del “Paraíso” de la infancia y la primera juventud que tienen la raíz de la persona actual.

            Quizás por esa misma edad madura, se trasluce un temor con respecto a los que quedaron, quizás los padres, o parientes mayores. Un cierto temor, inevitable en todos los sentidos, a la muerte. Los poemas dejan escapar ese oscuro sentir.

            No queda fuera la modernidad, el ordenador, el Excel, el móvil y demás cuestiones maquinarias. Cómo influyen en la vida. Y el sentimiento de violencia de trato en los aeropuertos. Desgraciadamente, algo también cotidiano, aunque no se sufra más que de tiempo en tiempo.

            En “Reflexiones” se trata del sentimiento enfrentado entre lo que quisimos ser y lo que somos, siempre con un hálito de frustración por no haber cumplido todos los deseos. Se manifiesta el inconformismo. Pero el poemario acaba con un deseo expresado fehacientemente, en los dos últimos versos del mismo:

“No dejes sin posibilidad de ser

la última palabra de la noche”.

            Una puerta abierta hacia la mejora de la realidad.

            Hay muchos tipos de poetas y de poesía y por lo tanto el lenguaje que se emplea es variado.

            En el libro de Mª Ángeles, el lenguaje acompaña como una sombra a la temática. Lo cotidiano es la temática, el lenguaje cotidiano es lo que impera. Se podría decir en algún momento que es antipoético. Salvo las palabras, pocas, relacionadas con las computadoras, los ordenadores, y alguna típicamente argentina, también pocas, el lenguaje es el de la vida diaria. No estoy muy ducho en el lenguaje almeriense por lo que se me escapa si hay algún término típico de la provincia.

            Un lenguaje para hablar con el vecino, comprensible, sin presunciones. Unas veces suena a diálogo, otras a diálogo interior. El poemario es una interrogación constante de la protagonista hacia sí misma. Ha escogido el perfecto lenguaje para expresar de manera sencilla lo más profundo. Como decía más arriba, el Poemario es una trampa, sin querer tal vez, pero una trampa. O queriendo… De manera sencilla, simple, nos lleva hacia las profundidades del laberinto del alma de una mujer, tal vez de todas las mujeres, en un momento determinado. Nos lleva a hacer un ejercicio de introspección para buscar salida hacia lo universal.

            Siempre se pueden decir más cosas sobre un poemario, por el momento es esto lo que yo creo haber captado. Y agrego de mi pluma:

El poemario

cual los cerezos

 se abrió a la lectura

no importa la hora.

            “Por el momento eso es lo que creo haber captado”. En ese punto daba por terminado el comentario al Poemario de Mª Ángeles. Pero seguía habiendo algo que no me dejaba tranquilo: “Deshoras”.

            Muchas veces esa palabra se usa cuando se hace algo a una hora que no es pertinente: Comer, dormir, estudiar mismo. Como en una ráfaga de luz recordé: Des-honor, des-esperanza, des-aparición y otras que comienzan con des-, casi siempre, no todas, con el sentido de NO. Por ellos “deshoras” podría significar: La poesía no tiene horas porque es atemporal, universal y eterna.

            ¡Eureka!, gritarían los griegos. ¡Yatta! Los japoneses, una especie de ¡Lo conseguí! ¡Lo hice!

            Sí, y aquí se hace realidad la trampa de las palabras. El Poemario, lo que quiere transmitirnos, entre otras cosas, es que lleva una idea de eternidad y universalidad. Que sean temas, de cosas más o menos sin importancia, cotidianas, no contradice los presupuestos anteriores.

            Visto desde esta otra perspectiva, el poemario está abierto a la lectura a cualquier hora.

            Esa misma idea abre el camino a otra, la universalidad. ¿El Poemario habla de su autora? No solamente…

            Como decía más arriba, sin duda habrá elementos personales. De alguna manera siempre partimos desde los límites de nuestro ser, de nuestro cuerpo, para elevarlos a otras fronteras, para trascender.

            Decía, la protagonista es la mujer, no es necesario que sea la poeta. Al elevar el Poemario a experiencia de LA MUJER, se hace símbolo universal, porque mujeres hay en todo el mundo, se expresen o no en poesía.

            Por mi profesión en Japón, llevo 35 años en contacto con mujeres de todas las edades. Recuerdo la más joven, hace tiempo ya, que tenía 14 años, y actualmente la mayor tiene 90 y todas confluyen en lugares comunes.

           Por supuesto cada persona es un mundo, pero en ocasiones se escapan en sus conversaciones las dudas, los sueños frustrados, el no haber hecho lo que se quería, etc., temas muy presentes en estos poemas que por sí mismos elevan al libro a carácter universal.

            Por otra parte, no podría decir que todo lo que se expresa en el texto ha sido sufrido por su autora. Sencillamente, no la conozco. Directamente sólo nos vimos, en una reunión con otras personas, en 2015. Todo el comentario, en mi caso, se desprende del texto mismo.

            La poeta tal vez ha partido de una base personal que se convierte en universal y atemporal. Han sido y son muchas las mujeres que han pasado por una cotidianeidad parecida, con las lógicas variantes de lugar y tiempo. Variantes que son más culturales que reales.

“En mi caso, parto de algo que me parece evidente y elemento básico a la hora de hablar de poesía: EL CORAZON DEL HOMBRE.

Ese corazón o motor humano yo diría que se mueve por pasiones, por sentimientos profundos o superficiales, de un color o de otro. Esto, evidentemente, es una forma de hablar, para entendernos. Esos sentimientos son como el magma fundido de un volcán. Están revueltos muchas veces, confundidos unos con otros, como los materiales de ese magma. Y estalla el corazón y estalla el volcán, con más o menos control, con más o menos serenidad. El sentimiento de pavor o lúdico, se refleja en un poema, adaptándose a una forma, a una manera de sentir y de hacer de la gente que lo expresa a través de una lengua.

El magma volcánico se desliza por la ladera de la montaña, adaptándose a la misma, a la vegetación, al clima, a todos los accidentes que se encuentra desde que sale por la boca del cráter. Sintetizando : Corazón y volcán vienen a ser lo mismo. Forma cultural, formas de expresión, tradición o renovación, elección histórica y accidentes naturales, clima, vegetación, explosión intempestiva etc., vienen a ser lo mismo, de ahí que podamos decir que entender o no entender un país, su poesía, su literatura, no está tanto en la incapacidad del foráneo, como en su falta de conocimiento de las claves formales, estéticas, históricas etc. del mismo. Una vez en posesión de esas claves, entender, desentrañar el magma sentimental de la poesía de ese país, no resulta tan problemático.

Causas, formas, problemas y método de trabajo al contacto con estos poemas. ¿Por qué esta traducción /recreación de unos pocos poemas japoneses? No diré que soy un profesional de la poesía, pero sí que me dedico a expresar mis volcanes ocultos, mis sentimientos, en esa forma que todos hemos dado en llamar poética.  Muchos caminos nos pueden llevar a conocer a un país, uno de ellos es el de su poesía.

Partiendo de ahí, de ese punto, es evidente que un día tendría que llegar en que me pusiera a trabajar las formas poéticas japonesas para luego vertirlas

al español para su posible comunicación a personas que todavía no

pueden acceder a comprender suficientemente o nada el idioma japonés.

            Aunque es un poco larga la auto cita creo que merece la pena. Esto lo escribía yo, allá por 1985 para una revista de la Universidad Municipal de Yokohama. En resumen, el corazón de la mujer, del hombre, es igual en todos sitios, las diferencias son culturales, no de esencias. Lo pensaba y lo sigo pensando. Y eso es lo que hace universal y atemporal este Poemario.

            Continuando con la lectura del libro, la última parte me llamó más la atención. Creo que en su desarrollo, aunque sigue siendo la mujer la protagonista, está a otro nivel: “De filosofía y de la vida”. El título sugiere no ya el detalle de lo que acontece, sino el concepto, la síntesis, habla y destaca las lecciones de la vida.

            En “Finitud”,  el verso más hondo que destaca es:

“Deja una buena impronta en tu vida,

en tu camino”

            Se podría interpretar de muchas formas, tal vez una de ellas: Vive sabiendo que vives, de no ser así, todo será humo que se evaporará.

            Nada vale lo que crees. Nos hemos hecho a valorar las cosas, su posesión. De nuevo Apolo, pero un día vemos que no y todo pierde valor, y es entonces cuando le damos el valor que realmente tiene.

            Todos estos poemas desembocan en “Liberarse”. La sociedad nos ha atado, o nosotros nos hemos atado a la sociedad y hemos aprendido, al ver desde otro punto de vista, que las cosas sociales o materiales no tienen el valor que se les da. ¿Qué hacer? Romper las cadenas que llevamos encima. No nos libera nadie, nosotros mismos lo hacemos. Sólo nosotros lo haremos.

            Llegar a la claridad total de las ideas, el Satori del Budismo, aunque no tenga en este caso ese matiz religioso pero si la relevancia como filosofía de vida.

            “Espera”, “Despedida” y “Al final del camino”, parecen tres poemas encadenados que llevan a un mismo punto, la muerte. Pero la muerte debe tener sentido y ese sentido es que sea posible la última palabra de la noche. Yo lo veo como la recomendación de continuar, no el que se va, el que se queda. Sólo así se podrá conseguir un día un mundo mejor.

            Es decir, un Resumen y punto final de la mujer del poema con una lección de vida que le dará vida, a la vida que se va.

            Poesía intimista, sentida y proyectada como lección. Quizás los trasuntos del hombre puedan ser un tanto distintos a los de la mujer, pero creo que el hombre siente lo mismo, sólo el punto de vista será diferente, el magma vital, no tendrá diferencia ninguna.

Recomiendo una primera y una segunda lectura. Son poemas que no dejan indiferente y que, a pesar de tener un lenguaje directo y claro, ahondan en los temas más profundos.

Un libro de lenguaje sencillo, del lenguaje de la cotidianeidad, pero que encierra un mundo, unas ideas profundas, incluso, en algún momento difíciles de alcanzar, y ello porque aunque las personas, ya sean mujeres, ya sean hombres, ya sean del país que sean, se encuentran, viven en un contexto, cuya  forma externa impide que se acierte con el contexto del otro. Cuando se profundiza se puede llegar a puntos comunes.

Tiene la autora un gran dominio de la polisémica y se divierte jugando con las palabras.

Antonio Duque Lara,
Primavera de 2017.
Kokubunji,
Tokyo, Japón

POEMAS

AL FINAL DEL CAMINO

He contado las plumas de las alondras
en un desesperado intento.
Al vuelo de palomas libres
me he encaramado soñando.
He deshojado miles de margaritas
y, aún no veo el final del camino.
Desde la colina,
he estirado la mirada
para abrazar el horizonte
y al volver a ver la espuma
marina, la enagua del cono sur
de nuevo dibuja
los garabatos del origen.
Y la línea imaginaria
se desdibuja cuando
cierro los ojos y abrazo el aire.
Porque me duele el deterioro
del jardín en invierno
y la soledad de los rebeldes
cuando nadie escucha.
Te convoca la sangre
para aventar viejos temores
en busca de nuevas salidas…
Al final del camino
se vislumbra el trazo
inefable de la sabiduría.
Yo, solo puedo pedirte:
no dejes sin certeza
la heredad de pájaro
que nos habita,
no dejes que se apague esa mirada
espejo de luna…
No dejes sin posibilidad de ser
la última palabra de la noche.

ÁNGEL

No venías a exigir, ni a pedir a cambio,
ni a barajar las cartas, ni a darlas,
no viniste a romper moldes,
ni a romper los esquemas,
ni a derribar mitos, ni a quemar naves.
Viniste a enseñarme que valen la pena
los besos mal dados, las miradas furtivas,
las largas esperas, las añoradas
caricias lanzadas sin dueño, sin rumbo,
como sueño fecundo sin despertar.
Viniste a mostrarme el otro lado posible,
esa mano invisible deshecha en caricias
que deshoja sonrisas de espaldas al mar.
Y que se bebe los vientos y se deja caer
del cielo en cada atardecer en la playa.
Viniste arrancándote las alas
para quedarte conmigo
para caminar a mi lado…
Y una tarde cualquiera, te soltaste de mi mano.

De mujeres de este siglo

Ajada como las hojas de otoño,
dolida, quebrada y frágil
pero no humillada, no vencida,
me aferro a un ala de ángel salvadora
y me trepo por un rayo de luz
para escapar por la ventana.
Los cristales esparcidos te dirán
que estuve aquí, esperándote.
Puedes contar las gotas de sangre
que dejé en las baldosas.
Puedes usarlas como trofeo.
Me contarán como otra víctima
cuando mires al cielo
enjaulado en tu violencia estéril.

LA LUCHA

Hemos tratado de errar la mirada, de evitarnos en el espejo
para no ver el deterioro o cómo se te cae el pelo.
Intentamos hacernos más fuertes. Tú y yo lo sabemos.
Nos hemos hecho más valientes
para superar el cáncer,
para superar la enfermedad… la muerte que acecha.
Y batallamos cada día contra viento y marea.
Nos levantamos cada mañana
y nos damos ánimos para la lucha.
Luchar a brazo partido
juntando los trozos en cada caída,
armando las piezas del rompecabezas
que todos saben cómo se hace,
pero nadie sabe cómo se resuelve el propio, sin /penurias.
Porque nosotras nos creímos invencibles.
Porque nosotras lo valemos, ¡amiga mía!
Ríe, ríe conmigo… que la risa ahuyente los males…
Que nos encuentre ese instante perdidas
en una carcajada insolente.
Porque estar despeinadas es síntoma de estar vivas.

MÁQUINA DE COSER

Por encima de esa máquina de coser
yo espero que llegue mi hora
y tú esperas que se detenga el tiempo.
Tú miras y desgajas la tela.
Tú coses y ajustas el hilo,
tiras, cortas, separas, juntas,
superpones, alineas, y desflecas.
Yo miro y sueño…
Tú me dictas lo que murmuras sin hablar,
lo que dices sin articular palabra,
lo que cantas para adentro
y yo escribo, como puedo,
descifrando lo que entiendo,
lo que leo en tus ojos
que guardan silencio.
Yo quiero dejar de ser pequeña
y tú quieres que los años
despeinen tus canas
o que retrocedan.
La danza continúa…
Mientras coses, pasa la vida.

PARA HACER AL MENOS UNA VEZ EN LA VIDA

A veces es necesario abrir las ventanas
y que cambie el aire.
A veces es bueno sacudir las sábanas,
enérgicamente, liberándolo todo.
A veces es necesario cerrar de una vez
esa puerta y para siempre.
Otras veces es preciso abrir las puertas
para encontrar la salida.
Y a veces es necesario cambiar las pilas
de los relojes antes de que sea tarde.
Es necesario conocer al cartero
y saber su dirección y código postal
o su correo electrónico…
A veces es necesario salir al campo
y descalzo pisar la hierba fresca.
Mirar al cielo y no marearse.
Pedir un deseo con cada estrella fugaz
que veas en la noche cerrada.
Y dejar que el olor a sexo te delate.
Comer pan de la barra caliente.
Mancharte con chocolate y suspirar…
O morir de risa ante la mirada
atónita de los demás.
Emborracharte en ese bar tan ameno
al que no vas a volver en la vida.
Tocarle el culo al guapo del autobús.
Adivinarle la borra de café a los amigos.
Hacer travesuras y pecar con ganas
aunque sepas que ya te lo han dicho.
Infringir las reglas y faltar a misa.
Dar limosna y no gritarlo en la esquina.
Plantar un árbol, verlo crecer…
Escribir un libro o reescribirlo
y luego arruinarlo sin piedad.
Adoptar, tener un hijo y criarlo.
Llevarte bien con todo el mundo.
Amar al otro como a ti mismo.
Y saludar a los muertos en el cementerio
porque serán tus próximos vecinos.

TE ESPERO
Te espero en la misma calle
que robó tu cuerpo.
Te espero como la piedra a la lluvia,
como la noche a la luna.
Y tú
parece que no te enteras…
¿Tienes el teléfono operativo?

TRABAJO
Se hace cada vez más pesado y arduo
el trabajo del escritor
cuando quiere recuperar
todo lo que queda del olvido…
Y nos quejamos
de hacer el trabajo
por amor al arte.

 

MARIA ANGELES LONARDI
Nació en Larroque, Provincia de Entre Ríos, Argentina. Es Poeta, Escritora y Profesora. Participó en varios Encuentros de Escritores Nacionales e Internacionales y ob¬tuvo varios Premios literarios en Argentina y España. Integra varias Antologías a ambos lados del Atlántico.
Libros publicados: “Amores” y el Poemario “Entre calamidades y milagros”.
En el 2002 se radicó en Almería. Ha participado en Reci¬tales Poéticos, Encuentros de Escritores y en las Jornadas Literarias de la Diputación de Almería.
Libros publicados: Amores, Entre Ríos, Argentina (1997)
“Entre calamidades y milagros” (La luna que) Buenos Aires Argentina (2005).
“Cuatro poetas” que incluye su libro “El jardín azul” junto a otros tres autores, publicado por el Instituto de Estudios Almerienses (2014).
Ha sido Jurado por cinco años consecutivos del Concurso de Cuentos Interculturales de Almería.
Es miembro del Departamento de Arte y Literatura del Instituto de Estudios Almerienses, miembro del Centro Andaluz de las Letras, del Circuito “Ronda andaluza”.
Es miembro del Movimiento Poetas del Mundo, Miembro del Movimiento “Humanismo solidario” y Firmante de su Manifiesto universal. Colabora con la Asociación Cultural Celia Viñas y desde enero 2015 es integrante del colectivo “Poetas del Sur”.
Puede verse su trayectoria en
letras-sobre-papel.blogspot.com.es

PERFIL: ANTONIO DUQUE LARA

Lugar de nacimiento: Córdoba, España. (25 septiembre 1956)

Estudios:

Junio 1976: Graduado en Filosofía y Letras, Universidad de Córdoba.

Junio 1979: Licenciado en Filosofía y Letras, Sección Lingüística Románica

por la Universidad de Granada.

EN JAPÓN:

Enero 1982, llegada a Japón.

Febrero 1982-1984 estudios de japonés en Sendagaya Japanese Institute.

Febrero 1982 : Profesor de español y francés en Tozai Bunka Centre, hasta el

día de hoy.

Abril 1986-2010 Profesor de español en Universidad Municipal de Yokohama.

Abril 1987-2005 Profesor de español en Universidad Nacional de Fukushima.

Abril 1998—- Profesor de español en U. Economía de Tokyo. TKU.

Abril 2000—- Profesor de español en Escuela Idiomas de Keiogijuku.

Abril 2006— Profesor de español en Keiogijuku Universidad.

Publicaciones: Ediciones privadas de libros de poemas: 44 poemas desde la otra orilla,

Palabritas de Amor, Poemillas y variantes, Serie: Fotopoemas.

Publicaciones variadas en revistas, periodicos, revistas universidad, internet .

Traducciones publicadas: Satoru Oshima.- Cristóbal, déjame que te cuente, serie Cartas de España y otros.

Traducciones no publicadas: Miyazawa Kenji:- Tren Nocturno de la Vía Láctea.

Tanizaki Junichiro: Elogio de la sombra etc.

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