Lourdes Soriano Arias

Lourdes Soriano Arias, nació en Sierra de Yeguas (Málaga). Siendo niña se traslada con su familia a vivir a Sevilla en donde hace sus estudios de Bachillerato y Magisterio. Ha ejercido su labor como Maestra de Enseñanza Primaria en Sevilla, Alcolea del Rio, Fuentes de Andalucía y Lora del Rio, pueblo este último en el que lleva viviendo y trabajando en el Colegio Público Reyes de España desde el año 1979.
Su labor literaria se ha desarrollado, hasta ahora, sobre todo, en el ámbito educativo, componiendo poemas y obras de teatro para los alumnos a los que daba clase. Entre las obras de teatro destacan SUEÑOS LORQUIANOS, con motivo del Centenario del nacimiento de Federico G. Lorca, y EL ABUELO TIENE RAZÓN, representadas en Lora del Rio y pueblos de la comarca con la participación de alumnos, antiguos alumnos, padres y vecinos del pueblo.
En su haber tiene un poemario en el que trata diversas temáticas: social, Andalucía, a la vida, al amor, a la belleza… De él ofrece esta pequeña muestra.
Actualmente, además de la poesía, está trabajando en la composición de relatos y en la documentación de la que será su primera novela.

LLANTO POR UNA MADRE

Lourdes Soriano Aria

PRESENTIMIENTOS
I
Hoy, madre, te he mirado
Y, como si de un sueño se tratara,
he visto desdibujarse tu cuerpo
entre velos de niebla y humo blanco.

Melodías preñadas de muerte
se confunden con cantos de pájaros
y el claro aire se llena de rumores negros
y suspiros vagos.

La tarde, herida por lanza de sombras,
derrama sus tristes notas de melancolía
sobre la oscura noche del alma rota.

Amasijo de tedio, decrepitud, vacío…
sentimientos sutiles labrados con ansia
durante horas lentas de monótono hastío.

Todo a mi alrededor se torna grave
y de repente percibo muy pequeña
la sala que, en la infancia, me pareciera grande.

El silencio quieto habla de tenues anhelos
y a golpes de lluvia y nostalgia
se derrumban verdades, antaño absolutas,
hoy convertidas en quimeras de secreta magia.

Pensamientos viejos descienden, indecisamente,
hacia verticales laberintos nuevos.

Un tren de minutos eternos,
atraviesa el espacio dorado de infancia
y resurgen del sueño instantes pasados
y la nada se hace presente en la duda de entonces.
– ¿Recuerdas? Yo te preguntaba: ¿qué es el tiempo,
madre?
Tú sonreías, me dabas un beso y a modo de juego,
mientras alisabas mi menudo pelo,
con acento dulce, decías: ¿El tiempo?
El tiempo es misterio, misterio, misterio
misterio escondido tras el firmamento
y yo me dormía, feliz y segura, en tus brazos tiernos…

IMPOTENCIA
II
Ahora, mi corazón se ahoga
en un mar de febriles presentimientos
y veo un crepúsculo violeta extendido
sobre el río de carne que surca tu rostro.
¡Por ahí pasó el tiempo!
¡Se desveló el misterio ¡
Tiemblo, me rebelo hasta lo innumerable
y siento latir en mis venas
todo el ritmo de tu cálida sangre.

Intento atrapar el tiempo
verterlo en un valle de infinitos instantes,
para que no transcurra,
para que nunca lleguen las horas innombrables
y la penumbra negra permanezca distante,
lejanamente distante…
LA MUERTE
III
Te fuiste con la última aurora violeta
pero vives,
y tu risa de primavera blanca
aún florece en las azucenas;
porque entregaste tu sangre
y dejaste sin aceite
la lámpara que ardía en tus entrañas;
porque alzaste el vuelo
por encima de nubes de miedos
desgranando tu amor a raudales;
porque bebimos hasta la última gota
del agua fresca que guardabas en tu vasija
y nos tragamos tu alma.

Te siento respirar conmigo
y fluir con mi sangre
porque, tú, toda entera, madre,
formas parte de la luz que irradia
la estrella de mis noches.

Lora del Rio Nbre de 1986

AL PUENTE VIEJO

A principios del siglo XX, el puente de hierro, de Lora del Rio, hoy, Puente Viejo, vino a sustituir a la barcaza que trasladaba a la gente de una orilla a otra, junto a sus carros y bestias, de la mano de los hermanos, Federico y Javier Rosa, que, uno por barquero y banderillero y el otro por torero, dieron origen a la leyenda mítica que se recoge en la famosa copla “Barquerito de Lora”

Tú, puente viejo de hierros y quimeras,
te alzaste tras los sueños de un barquero
que, entre amores y juncos, fue torero
de coplas, de jazmín y primaveras.

Yunque de unión, de luz y simetría
de un río de historia, milenario,
con piel de agua y corazón agrario,
a golpes de sudor y de poesía.

¡Oh Puente, sobre el Betis de aceituna,
sobre el Guadalquivir de lunas verdes,
de los algodoneros, fuiste cuna.

Háblanos, con tu aire parisino
para que, eternamente, nos recuerdes
nuestro noble pasado campesino.

Sé tú, también, el pulso del ahora
que marque laberintos de esperanzas,
Puente de Axati, de Al-Lawra, de Lora…

Lora del Rio Marzo de 2017

 

A LA PALMERA RESILIENTE DE LORA

El retrato paisajístico de la entrada a Lora del Río, lo ha conformado durante el último siglo, un frondoso naranjal, a orillas del Guadalquivir, desde el que se alzaban dos centenarias y esbeltas palmeras. Recientemente fueron trasladadas de lugar. A una de ellas este cambio le costó la vida. La otra consiguió vivir y sigue al lado del río, a pesar de los pesares. Hoy se ha convertido para nuestro pueblo en un icono natural que simboliza las ganas de vivir y la resiliencia.

Hoy admiré el perfil de tu figura
derramando tu fuerza sobre el suelo.
Con humildad, venciste al hombre en duelo
y te alzaste, poderosa, hacia la altura.

Fuerte palmera de alma resiliente,
tu corazón sigue sembrado en Lora
y late del crepúsculo a la aurora,
fundido en un abrazo permanente.

Yo quiero, como tú, palmera mía,
contemplar la existencia con bravura
sin detenerme en vacuas naderías.

Y sembrar esperanzas cada día
sabiendo, que resurge aquel que quiere
y bebe primaveras de utopías.

Sobre el Guadalquivir de aguas verdes,
reflejas tu belleza y tu hermosura
y en sus espejos, al atardecer, te pierdes.

Lora del Rio Marzo 2017

 

A MIGUEL HERNANDEZ EN EL CENTENARIO DE SU NACIMIENTO

Nos dejaste tu ausencia luminosa
preñada de luz y transparencia.
No pudieron hundir en la sombría fosa,
la honestidad silvestre de tu noble existencia.

Hablar contigo, quiero, Miguel Hernández,
con palabras teñidas de amapolas
que sea mi voz el verso que se expande
desde el trigo hasta el vientre de las olas.

En este Abril de lunas victoriosas
mes rojo de repúblicas y sueños,
en este Abril de primaveras milagrosas
yo, también, te emulo y te requiero
“a las aladas almas de las rosas”.

Nuestra tierra, herida e insaciable
necesita, Miguel, el fluir de tus veneros;
porque, aún, hay niños que son hijos del hambre,
porque, aún, hay niños que son “niños yunteros”.

En Lora del Rio 14 de Abril de 2010

 

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