CUANDO FUI MORTAL

Unos de los mayores y más valiosos aprendizajes que pudo obtener el hombre fue haber aprendido a leer. (Anónimo)

Después de esta pequeña reflexión, paso a sugerir el libro de esta semana.

CUANDO FUI MORTAL; (Javier Marías)

—A Menudo fingí creer en fantasmas y fingí creerlo festivamente, y ahora que soy uno de ellos comprendo por qué las tradiciones lo representan doliente e insistiendo en volver a los sitios que conocieron cuando fueron mortales. La verdad es que vuelven.

—Es muy posible que los fantasmas, si es que aún existen, tengan por criterio contravenir los deseos de los inquilinos mortales, apareciendo si su presencia no es bien recibida y escondiéndose si se los espera y reclama.

Con estos dos fragmentos que son el inicio de dos relatos, de los doce que forman el libro de Javier Marías, empiezo esta reseña literaria. Destacaría de todos ellos los dos que dan denominación a las frases con las que he iniciado la reseña: Cuando fui mortal, No más amores. Uno de ellos da nombre al libro.

En “Cuando fui mortal” señalaría como extraordinario el narrador, el personaje que hace la exposición (un fantasma, un muerto). En “No más amores” la propia enjundia de lo narrado. Todas las historias son extraordinariamente originales, fascinantes y sobre todo haría hincapié en los finales sorprendentes.

Las descripciones físicas de los personajes son magistrales, y las psicológicas aún mejores; no es necesario manifestar que Javier Marías es uno de nuestros grandes escritores.  En estas narraciones las palabras fluyen suave y naturalmente como el agua cristalina de un arroyo. ¡Déjate llevar por la sedosidad de su verborrea! Contrariamente de lo que a veces se cree, un buen libro no tiene que ser sinónimo de una lectura difícil.

Este fantástico libro me trae a la memoria “El fantasma de Canterville”, de Óscar Wilde (del que en otro momento haré la reseña porque es digno de leer), por hallar en los dos algunos paralelismos.

Encontrarás un libro diferente que te hará saltar de emoción a emoción, de intriga a intriga, de sospecha a sospecha… reavivando tu imaginación.

Mª Loreto Sutil Jiménez

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