ACEITUNA MORADA JIENENSE

ACEITUNA MORADA JIENENSE

 

En este otoño sexuado, donde ligo pidiendo un bolígrafo,

donde mi clítoris me juega malas pasadas.

Mi vulva: flor de loto,

aceituna morada jienense;

hermosa, hinchada, bella.

En el número 17 vivo un amable presente,

donde se mezcla presente, pasado y futuro…

Aquí, tú solo eres presente y futuro.

 

En esta mañana húmeda de otoño…

todo húmedo.

Y te espero,

y te espero amor, y te espero.

 

Quiero elegir.

Hoy quiero elegir renunciar.

Renunciar.

Renunciar a los escaparates

de colores llamativos,

de formas voluptuosas,

de emociones compulsivas.

 

Por. Lo cambio.  Salgo ganando.

 

Por un cielo azul grisáceo.

Por una brisa en el rostro.

Por un verde en la tierra.

Por un sol en la cara.

Por una abeja volando.

Por una mosca zumbona.

Por un viento de Marzo.

Por un Quijote en la Mancha.

Y si pudiese elegir…

 

Si pudiese elegir… me temo que no puedo.

Definitivamente no puedo…

 

Te elegiría a ti.

Tu boca, tus ojos, tu barba.

Tú.

Como él, como él, como él, como él.

Pero tú.

 

Si pudiese elegir,

que no es así…

 

Soñaría estar contigo,

besar tu lunar en el cuello,

escuchar tus palabras escogidas,

ver tu sonrisa esbozada,

escuchar música contigo,

apagarla para tumbarte.

 

Tumbarte.

Morder tu boca roja.

Roja.

 

Volverte,

comer tu respiración y la mía.

Iniciar una locura que fuesen:

palabras y fuego

colores y notas.

Me suba al cielo, me baje al oro.

 

Parecido a la canción de “Melendi”.

¡Hermosa música mi amor!

 

Otra vez, besar el frescor de tu boca,

y abrazados los dos.

Reposar mi cabeza en tu hombro.

 

Pero aquí, mi amor,

elegir me está prohibido.

 

Mª Loreto Sutil Jiménez

 

 

 

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