Ximena Gómez Becquet

Ximena Gómez Becquet, Colombiana, vive en los Estados Unidos. Psicóloga, traductora, profesora de español como segunda lengua. Poemas suyos han aparecido en diferentes medios digitales e impresos como Nagari, Conexos y Círculo de Poesía. La editorial Torremozas de Madrid, España, publicó su libro de poesía “Habitación con moscas”.  Uno de sus cuentos ha aparecido en la Nueva Antología de Poesía y Narrativa Hispanoamericana, publicada en Madrid España por la editorial Lord Byron Ediciones en junio de 2017. Ha sido incluida en una antología de de 18 autoras hispanoamericanas publicada por la Editorial Silueta. Poemas suyos han sido traducidos al inglés y publicados en versión bilingüe en la revista neoyorkina Cagibi. Sus traducciones de poesía norteamericana al español se han publicado en las revistas Alastor, Conexos y Nagari.

Los siguientes poemas aparecen en mi libro “Habitación con moscas” editado  por la editorial Torremozas, en Madrid, España, en enero de 2016, con excepción del último: “¿Tienes frío?” Que fue publicado en la revista digital: “Conexos” y es parte de una serie de poemas inéditos sobre el duelo.

   PRESAGIO

Sube, se escucha desde la casa,
se oculta en las noches húmedas y calurosas,
la voz monotonal de la rana de árbol… el grito…

Crece, se extiende por las cercanías del río,
la prole de la rana, su canto pertinaz…
¿Alguien oye el augurio de ese grito?

 

ATELIER

Una pared en blanco pintada con espátula,
En las ventanas, creada con espátula, la luz,
Paneles y persianas, diseños de una espátula,
Tallos, pencas afuera, trazos verdes de espátula,
La mesa, maderamen forjado con espátula.
Una mujer desnuda se recuesta en la mesa,
Un hombre la dio a luz con una espátula.

 

EDÉN

Jardín gozoso
En el traspatio.
Un retrete sin tapa
Como nicho,
Sepultado en la hierba.
Adentro orugas, chinches,
Un nido de torcazas.
Un bejuco de lilas
Le toquetea el vientre
Una mosca corteja
Las heces de un caballo.
La sonrisa de dios.

 

SABRÁS LLEGAR A MI CASA

La noche se ha cegado
Miedos y voces de animales
Andan por el camino.
Al final de un atajo
Verás la boca del túnel.
Entra, la oscuridad te acoge.
Guíate con chasquidos de la lengua,
Llega hasta la salida de la gruta.
Hay un tapiz de hojas coloradas
Y de estiércol de pájaro,
Un orbe en terracota
Abismos y derrumbes
Oleo denso,
Arcilla firme bajo tus pies.
Más allá del arroyo,
Entre plumajes grises
Y ojos de lechuza,
Verás la entrada secreta.
La puerta está entornada
Entra.

 

RESTOS

La garza
Avizora la orilla

Las patas atoradas en el lodo
Restos de la resaca esta mañana
Un árbol descuajado de raíces
Manchas de cuarzo, cobre diluido
Sobre los charcos y la arena negra.
La casa derribada por las olas
Ahora se recuesta entre bazofia.
Unos tablones quedan, un martillo
Una efigie de bronce, dos pantuflas
La tapa de un retrete, unas heces
Gemidos de una perra, viento helado.

La garza
Me avizora

 

BODEGÓN CON MOSCAS

Comedor de barrio,
En el aire un tufo a pino,
a frutas y legumbres rancias.

Dos moscas se enredan en el aire

En la mesa repollo agujereado,
bananos con pecas de la edad,
un jugo agrio de sandía en jarra
y huevos con estiércol de gallina.

Dos moscas pasean por los huevos.

Hay risas allende la pared,
y voces de barítono en sordina.
Una doña se arrulla sobre un hombre.

Dos moscas aterrizan en sus pechos.

 

ESTACIÓN TERMINAL

El agua se ha secado en las acequias.
Hay barro entre los caños y las tejas de zinc.

Unas ramas al lado del atajo,
Esperan sepultura entre tierra excavada,
O la quema en la hoguera.

Unos niños descalzos patinan en el lodo.
Una mujer con fiebre espía entre cortinas.

Un cuervo pica nueces en la tierra.
Otro acarrea en las alas el fuego de la tarde.

Ella tose, se limpia secreciones con un kleenex.
No sabe si la luz regrese con el alba.

Los residuos de arbustos esperan sepultura,
O incineración.

 

¿TIENES FRÍO?

A mi madre

Una luz oscura se cuela entre la niebla.
Hace frío.
Parece que hay rastros tuyos en este paraje,
Como si hubieras estado aquí por siglos y te hubieras ausentado,
Y tus pasos aún rondaran por estas tierras de bruma y sol.
Hay una verja en la tapia,
No sé si alguna vez la abriste para ir a las montañas.
Aquí junto, al otro lado del muro,
Hay hierba que la neblina apenas deja ver
Y unas piedras con musgo en los costados
Y en la cima de una de ellas, rosas fucsias y amarillas.
Creo que ahí descansas, bajo las rosales.
Me pregunto si tendrás frío.

 

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