Francisco Larios



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Francisco Larios, Nicaragüense. Ha publicado los poemarios Cada Sol Repetido, anamá Ediciones, Managua, Nicaragua, Noviembre del 2010, The Net in Sight/La red ante los ojos, Editorial Rascacielos, Quito, Ecuador, 2015, La Isla de Whitman, Editorial Buenos Aires Poetry, Argentina, 2015, Sobre la vida breve de cualquier paraíso, Editorial 400 Elefantes, Nicaragua, 2017, más la plaquette bilingüe (inglés/castellano), Astronomía de un sueño/Astronomy of a Dream, Carmina in minima, Barcelona, 2013.  Como traductor y antologista, ha publicado Los hijos de Whitman – Poesía norteamericana en el siglo XXI (Valparaíso, México, 2017).

Extraña la hora de partir.
Hermoso ver
dos horizontes
atrapados en la niebla.

………………………………………

Aun de día es de noche
entre el sol y la tierra.
En un túnel sin luz
procede el viaje,
fuga sin mapa, sin abrigo,
viaje de exilio y de regreso,
viaje desnudo,
sin paz, sin espera,
de arcos y confuso,
al final, al epílogo,
al comienzo.

…………………………………………….

Las tres de la mañana cabriolean
en las ruinas del precario sueño.
La madrugada arrastra el abrazo
de un puerto, el rapto
de una lejana bahía, el embarazo
visible de la patria y su azul,
entrecortado vuelo.

SUICIDIO DE GARZA

La tarde entrega su blancura a un suicidio de garza.
Blancas plumas dispersas de ángel y amargura
hacen del sol soledad,
y de la claridad, una vasta e impenetrable espesura.
Es blanca la iniquidad, y sin ternura. Es
blanca la cavidad, la sepultura.
Blanca en sueños, temprana, clara;
hoy se fue, huraña y esquiva; blanca al caer
de su último vuelo.
Nunca dirá la
verdad, ni contará
al curioso cronista
sus heridas.

QUEJA CONTRA EL AMOR QUE TARDA

“…come, for Love is of the valley, come,
For Love is of the valley, come thou down
And find him”
Lord Alfred Tennyson

Todo llega,
incluso la ascensión de las palabras
y el día en que una de ellas
se quedará extraviada,
e incansable golpeará
las paredes de la noche.

Y en la hora terrible de la duda,
llega el resquicio por el cual
se escapará la culpa de un asceta,
y entrarán tus ojos que deshacen neblinas
con una luz muy tenue que viene desde lejos,
amable en su vejez contemplativa,

transitando del cielo a la cosecha,
del suelo fértil al desierto que nada
sensual entre las dunas;
puente del vuelo al águila,
y del agua al pez,
camino de frontera
que hiere y sana,
flujo que hilvana las olas.

Así también llegarán
algún día las respuestas.

A lo mejor
llegue el amor
a visitar las ruinas.

ORACIÓN ANCESTRAL

No digan el nombre del tirano ni en susurros,
(el tirano está muerto cuando duerme)
no le alerten con palabras virulentas
ni lo despierten con maquinaciones;
ya vendrá el cavador de rostros a arrancarle los ojos,
y el murciélago de la muerte le cortará la cabeza,
y el brujo-pavo comerá su carne y sus huesos serán triturados
con sus nervios, que fueron impasibles al dolor,
y olvidaron
que el tiempo pule las piedras del amor,
y afila el canto agudo
del peñasco y la emboscada.

DE PADRE A HIJO EN PAÍS EXTRANJERO

Atávico el amor, te entrego tus raíces,
en pena profunda desterradas;
en medio del azar irremediable
tu propia cuna imaginada extraña.

En la llanura calma construida de escapes
rumores de tormentas buscarán abrazarte,
cantando las historias y las pausas
de mi voz cansada.

Y serás polen, nube, semilla o roca venerada
(el último designio es inescrutable).

Y serás el camino de mi vejez, y serás las alas
que aquí celebro y lamento como sólo es posible:
por la gloria insondable de vivir.

 

 

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