Mary Soto



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Mary Soto nació en Lima en 1959, sin embargo ella identifica a Canta como su lugar de nacimiento por haber vivido desde muy niña y hasta los doce años de edad en ese hermoso pueblo andino ubicado a tres horas de la capital.
Desde los años 80 se desempeña como periodista y ejerce la crítica de arte en la especialidad de teatro en diversos medios de comunicación social, además de la investigación, docencia y gestión en educación. Ha publicado el libro de poesía Limpios de Tiempo en 1998 con Arteidea Editores y Ayataki de mi quebranto en 2006 con Canta Editores. Tiene los libros inéditos en poesía Los Cumpas, Spartacus corazón de fuego y el Libro de las Pequeñas Cosas y en narrativa Relatos Pendencieros. Su poesía ha sido estudiada y antologada por el crítico literario francés Roland Forgues en su libro Plumas de Afrodita – Una mirada a la poeta peruana del siglo XX (2004), además forma parte de la antología Poemas de amor y rebeldía social – Poetas de mundo, antiguos y contemporáneos del escritor Balmes Lozano Morillo (2006), Poesía Peruana de Mujeres del Siglo XX de Ricardo Gonzáles Vigil y el estudio de poesía de mujeres de Diana Miloslavich Túpac. Recibió el premio de Educación y Cultura con ocasión del 59 Aniversario del Distrito de San Martín de Porres.

SONQO RIMAKUSK´AYKI

A Víctor a quien espero
día a día.

Sonqo rimakusk´ayki
déjame decirte corazón
cantar tu ausencia
en este antiguo pentagrama
acá en Waytara
ópalo mi pelo encabritado
terquedad del aguacero
borrasca
que se llevó tu sombra
melodía
que hurgo
piedra redonda
que busco
espera que alberga
inútil
e
incesante
que llamo

Rimakusk´ayki
tu voz
se expande lenta
en cada puerta
que se cierra en mis narices
abismo
que me separa
me hunde
extiende
y clava su guadaña
en esa piedra
allí
la trampa del olvido
muliza afincada
en mi alma
allí
arpa y violín
tu piel
ánima embravecida
tu recuerdo
atravesado
en mi garganta
allende tú
nísperos
muñas
y tunitas
chicha de fiesta
incandescente
humedad
y
fuego
castillos en el aire
humedad
y
fuego
el riachuelo
esta mi herida
de tu ausencia

Kutimuy
corazón
aquí
déjame decirte
torcazas vuelan
colgadas de tu simiente
río invernal
cargas
tus vivos y tus muertos
huyes tú
de la celada
desbrozas el camino
con hoz sedienta
de mi pueblo
Canta
que corres
Canta
que no regresas
eco y voz
que no retornas
cantando
barrancos y pedregales
heme aquí
piedrecita tenue
que te espero
aquí heme
tukuy sonqo waimi
kuyakuiki
ahora
que con todo mi corazón
te quiero

Mary Soto

 

ORIFICIO MI CORAZÓN TODOS LOS DÍAS

¿Cuándo plegarás
tus alas
buitre de acero?

Sofocante
sigiloso fuego elevándose
hurgando
el afilado pico
en lo más profundo del
abismo de mis días

Huyo por los pasillos
él acecha sin descanso
no hay tregua para el viento
tardes de eucalipto
no hay pausa para
el río
sonora frescura de
sus aguas

Puntualmente todas las
noches llega/
desgarra mis ropas
hollín invadiendo mis
sábanas blancas/
afuera el aguacero cae fuerte
en el corral de los
animales/
ensangrentándolo todo
en sus uñas lleva
los retazos de mi piel
madeja soy debajo de las mantas
un pequeño ovillo
atascado desmenuzándose
disolviéndose asustado
me encuentra
esquivo la mirada
corto las venas
desdeño el sol incandescente
de todas las mañanas
prohíbo el mar que no
conozco

Sin pausa hiere
mis pulmones
una sola espada
y caen las estalactitas
remotas de mi infancia
la casa de azúcar y
brisa
que de segundo a
minuto con tanto
afán construyo.

No hay piedad por sus
altas montañas cristalinas/
fragantes antarupas
crecen en la entrada
madreselvas
grillos
pequeños grumos
de escarcha y
sentimientos

No hay piedad por el
polvo diminuto que
tiñe los peldaños
pomposas las
nubes en los
balcones
el dibujo de
mis zapatos en
el patio

Tanto que cuesta tejer
La trama del helado
juego de adoquines/
disciplinada la palabra/
precisos los gestos/
buenos actores
somos las víctimas
cada instante
cada fracción del espacio
construyendo el personaje
no ajado
no ajeno
al fino sendero ofrecido
a los pies
de quienes no los
habita el frío/
fuertes los huesos
valientes los poros
águilas volando la mirada
centellas bailan en la frente

Y luego de tanta ficción
agotada del levantado
telón
inútil tanta epopeya/
vuelve a reptar sin
despertar sospechas/
en la oscuridad de los
calmados/
con luna o con garúa
con ruido de pianola
o en el sencillo rugido
de la calle
abre sus fauces
desalmado
ya no hay mariposas
amarillas
ni pétalos adheridos a
los libros
sólo el hilo de sangre
corriendo entre mis
piernas/
aquella mugrosa
tarde

Orificio mi corazón
todos los días
despellejado se desangra

(Del libro Ayataki de mi quebranto – Canta Editores, 2006)

 

VALQUIRIA DE FUEGO

I Escaramuzas

Piel mariposa
alegría siwar qenti
fuerza y tenacidad kuntur
cotidianamente en este animal
me reconozco
valquiria de fuego
etéreas alas
razones de
sinsabores antiguos
heme acá entera
explorando el fondo de mi abismo
de pie en el pasillo de un corazón exhausto
infausto su gesto
tropel enloquecido
de pájaros fosforescentes
quebrantadas fronteras
regadas en la pradera
más dolorosa de la vida
animal herido
por la guadaña tramposa
de la muerte

II Derrota

Un poco de mí
se pierde
arrastra
hunde
enloda
sitiada por los orificios
del alma
deambulando por calles polvorientas
figurillas de sombras y resplandores
llevo ajustadas en mis manos
arrugadas las palabras
ensortijadas las preguntas
una
a
una
despacito
desbrozan
la tierra
paso
a
paso
profanando su humedad
envileciéndola
mancillándola

III Desquite

Acercarse
beber aguas de la calma
escapar al torbellino
mirar fijamente al sol
secar el sudor de mi frente
levantar alhelíes con los labios
caminar así lentamente
sin mirar atrás
seguir peleando y luchando
como en todos los tiempos
imbatible
el camino lleno de abrojos
en marcha sin rendirse
RECUPERANDO LAS IRAS DEL COMBATE.

(Del libro Ayataki de mi quebranto – Canta Editores, 2006)

 

 

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