PEPITA JIMÉNEZ, De JUAN VALERA



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El pasado es un cubo lleno de cenizas. No vivas en el ayer ni en el mañana, sino aquí y ahora. Carl Sandburg

PEPITA JIMÉNEZ, De JUAN VALERA

Esta novela, en principio, nada más que por su título parece que se aventura sencilla, coloquial, muy nuestra… sin embargo, nos encontramos una trama con mucho contenido. Es de un alto nivel, tan intensa que es posible que un lector novel no pueda llegar a ella fácilmente en un principio… es necesario leerla tranquilamente, sin prisa, analizándola. Valera cumple a la perfección el objetivo fundamental del escritor, dar mensajes, abrir los ojos, remover, enseñar…

Trata de un joven seminarista que va a pasar unos días con su padre antes de tomar los hábitos: Luis de Vargas. Él que no ha vivido nada más que la vida en el seminario, de repente, se encuentra con el mundo y empieza a descubrir la experiencia de una sociedad burguesa en la que aparece Pepita Jiménez. Pepita Jiménez que se casa con dieciséis años con un hombre de ochenta, a instancias de la madre, por intereses económicos, no ha vivido una experiencia amorosa. Eso ocurría antes con frecuencia, provocando trastornos psicológicos al enfrentarse la persona a una vida no deseada. ¿Solo ocurría antiguamente?

La novela se divide en varias partes:

—15 cartas en las que Luis de Vargas relata a un tío suyo, Deán de una catedral, lo que le está ocurriendo.

—Paripómenos: relato complementario a las cartas. Se piensa que están escritos por Deán.

—Epílogo: cartas enviadas por Don pedro, padre de Don Luis, a su hermano Deán.

La novela es realista y romántica, en la primera parte nos narra con un lenguaje riquísimo la vida caciquil y rural de Andalucía. Lo viñedos de Cabra, Montilla, Moriles, Lucena… de Córdoba donde se cultiva la uva y se empieza a embotellar con denominación de origen. En aquellos años hubo una epidemia grande en las cepas de Jerez, que tuvo que comprar las uvas de estos terrenos para después formar sus bodegas. También, conocemos a Pepita Jiménez: “Por las alabanzas que de ella oigo a mi padre, al señor Vicario y a casi todos los de este lugar”, escribe el seminarista a su tío el Deán… a continuación, conocerá a Pepita personalmente y comprueba que las alabanzas coinciden con la realidad, se enamora de ella y ahí comienza su sufrimiento y su zozobra.

En la novela vemos el proceso de adoctrinamiento al que son sometidos los seminaristas, para después reconvertir a los infieles. A través del libro, Juan Valera demuestra que el sexo forma parte de la persona, que la iglesia lo intenta manipular y anular con la mística, en esto falla y se hunde. Así hemos encontrado las pautas que reciben para alejarse de las mujeres, con las que se fustigan y torturan:

—El que echa mano a una mujer se expone como si cogiera a un escorpión.

—La mujer es más amarga que la muerte.

—El que toca a una mujer en toda ocasión y con cualquier pensamiento que sea, no saldrá sin mancha.

—Quien ama a Dios huirá de la mujer y el pecador será por ella aprisionado.

Todo lo que le hacía feliz era pecado y por todo se sentía culpable. Se mortificaba cuando aspiraba el aire, al escuchar el canto de los pájaros el murmullo del agua, con la risa…culpa, culpa, culpa, pecado, pecado, pecado…

La manipulación de la mente humana por la iglesia por siempre, mediante una educación y un estado que no era laico. ¿Es actualmente totalmente laico? ¿Ha perdido la iglesia todos sus privilegios? ¿No son víctimas y verdugos de su propia doctrina?

Por su parte Pepita Jiménez se consumía en escrúpulos y acudía al Vicario consultándole con el interés más vivo si sería una indigna pecadora. Si hacía suficientes obras de caridad, si pecaba de soberbia, o tal vez, si bebía moderar sus afeites o era excesiva su coquetería en la vestimenta. De nuevo el sentimiento de culpa, culpa, culpa, pecado, pecado, pecado…

En la segunda y tercera parte veremos como Luis de Vargas despierta al mundo y al amor. Juan Valera nos lo describe con una narración exuberante en palabras y haciendo a su vez un recorrido a través de la mitología griega y romana, enriqueciendo la lectura. En algunas novelas, estas alusiones mitológicas tienen puntos explicativos al pie de página. Los personajes secundarios están muy cuidados, son curiosos, y algunos muy interesantes.

¿Triunfará el derecho natural o el derecho impuesto?

Para los cinéfilos: La película está dirigida por Emilio Fernández. Reparto: Rosita Díaz Gimeno, Ricardo Montalbán, Fortunio Bonanova…

Desnuda soy, desnuda digo: soñadora.

Mª Loreto Sutil Jiménez

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