El Tango de la guardia vieja



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“Leer lo es todo. La lectura me hace sentir que he logrado algo, he aprendido algo, que soy mejor persona”. Nora Ephron.
Sin la lectura habría huecos en mi vida que no sabría cómo llenarlos. Sinceramente, necesito la serenidad que me da leer.

EL TANGO DE LA GUARDIA VIEJA; (Arturo Pérez-Reverte)

¡¡¡Magistral, soberbia, mortal, divina!!! Así es la novela de Arturo Pérez-Reverte.

Escrita in media res (o sea empieza por la mitad de la trama) y mediante un proceso continuo de anacronías, digresiones… magistralmente descritas relata la historia de los dos protagonistas. En estas digresiones, en este ir y venir en el espacio, el escritor hace un juego con los personajes, que obliga al lector a adaptar su mente a unos protagonistas jóvenes y mayores a un tiempo. Es un bucle, como si de un trenzado de dos cuerdas se tratara.

En la novela podemos destacar altaneramente, tanto el fondo como la forma, algo que muy pocos escritores consiguen. Te mantiene pegada al libro como si se tratase de un aroma o un licor de dioses que te resultase imposible abandonar. Tema y forma están equilibrados en su justa medida. Todo está narrado de un modo poético y exquisito. Las palabras son como un helado de vainilla con una montaña de nata rociado de caramelo, y todo guarda un secreto dentro. Brotan con la facilidad de las flores de la buganvilla o los jazmines azules.

El protagonista masculino ha nacido en el seno de una familia paupérrima. Las agresiones físicas y psicológicas que ha recibido a lo largo de su vida han hecho que se forje él mismo con un adoctrinamiento estoico. Todo esto ha hecho de él una persona calculadora, en la que se debate continuamente el bien y el mal, que siempre están presente en el individuo. Al atractivo muchacho lo cruza el azahar con una bella mujer de la alta sociedad. Los dos se atraen pero…

La novela rompe arquetipos, te presenta el lado oculto de la sociedad: dos clases sociales vistas desde un punto de vista diferente. También otra forma de ver el sexo, que nada tiene que ver con los planteamientos morales de la religión católica imperante en occidente. Una opción más progresista, propia de mentes que han dado el salto de lo convencional y lo establecido. A veces, esa pasión desenfrenada hace que los protagonistas pongan en peligro su posición social y su supervivencia.

¡Ay, amor que me envuelves, amor que me elevas, amor que me amarras, amor que me matas!

Mª Loreto Sutil Jiménez

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