Alicia Minjarez Ramírez



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ALICIA MINJAREZ RAMÍREZ (Tijuana, Baja California, México). Poeta y escritora con múltiples galardones, entre ellos la Medalla otorgada por la Academia Europea de Ciencias, Artes y Letras de Paris (2018), “Orgullo del Globo” WNWU Kazakstán (2017), “Poeta Inspiracional Universal” Pentasi B. World, India (2017), Medalla y mención especial en el Premio Internacional NOSSIDE, Italia (2015). Galardonada en el Concurso Internacional de Poesía “Bajo las huellas de Léopold Sédar Senghor”, con su poema en francés “Eloignements”, en Milán (2016), reconocida por la UNESCO y las Naciones Unidas. Acreedora  del Premio Internacional de Poesía  NOSSIDE, Italia (2016), reconocida por la UNESCO con su poema “Lontananzas”. Ganadora del Premio Poeta Inspiracional Universal Pentasi B. World, África, Ghana (2016).

Sus poemas han sido traducidos a 12 idiomas y publicados en más de 110 antologías, diarios y revistas a nivel internacional.

AUSENCIA

Te marchaste
como la lluvia,
después de asolar
la campiña desnuda.

Tu nombre debajo de las hojas
que vuelan con el viento,
al presentir el verso
su tesitura inútil
en un ayer adverso.

Sigo sin entender
las siete letras
que construyen
tu ausencia.

Aún no oscurece…
Y el lenguaje del sol,
ya no es el mismo.

LONTANANZAS

Te construyo en
las diáfanas gotas
que esclarecen
el fino contorno
de los brazos
del viento.

Las mismas
que danzan
sobre mi rostro,
suspenden y eximen
el ascenso
de furtivas aves de luz
en el horizonte.

Alas del cielo portan
fragantes
aromas polifónicos,
diluyen
húmedas gredas
en vetiver y bergamota,
diseminadas
en la sequía de tu cuerpo.
Te vislumbro
en el silencio
de mis palmas yermas,
como si fueras
esas gotas
y yo el rio;
extasiado piélago
confabula,
flujo a contra forma
verbal marea,
en lenguaje
de la hiedra.

Urden
quiméricas voces
desnudas,
capaces de amanecer
piel adentro,
agrietándose
en la opacidad
del deseo.

¡Te edifico!
Mientras llueve.

MARRUECOS
(A Monsif Beroual, con amor)

Bullicioso hierve
el aroma de té a la menta
al azul embrujo
de tu mirada.

El rumor de la brisa
cubre aperlados
rostros de sudor;
polifónicas fragancias
sales y rosas
inundan – emergen
antiguas melodías,
plegarias iluminan
la mezquita
de la Tour Hassan.
Cual horizonte colmado
de gaviotas
bajo el sol de verano.
¿Podrá leer pensamientos al vuelo?

El tiempo parece detenerse
buscando el camino del verso
entre tus brazos,
el mismo que transporta
ráfagas del céfiro y veleros
en la marina de Rabat,
mientras invoco a la lluvia
bajo el dulce cauce de tus labios.

LLUEVE

Un dejo de nostalgia
pretende anunciarse,
como esa brisa
que emigra
en el aire.

El agua impregna
mi cuerpo
tu aliento inunda
el contexto.

Largos secretos
que el viento
sacude en lontananzas,
después la nada.
Camino rezagada
en la humedad
que dejaron las gotas
debajo de las ramas.

Las aves se desprenden
de sus nidos,
buscan
¡el refugio prometido!

Repican las campanas
de la iglesia,
afuera interrumpe
la noche.

Ansío secarme la lluvia,
como esos pájaros
que agobian
los árboles
en el atardecer
de los parques.

Me invade
la quietud de tus ojos,
¡alas extasiadas
inmovilizando su vuelo!
Al pie de mi silencio.

AMANTES

La añoranza mitiga
la ebriedad de la noche,
atesora la impronta
abolida del deseo
que nos quebranta
y acerca,
hoguera intrínseca
de profanos versos
en la intriga
de las sombras.

La materialidad
de nuestros cuerpos
nos ciñe al instante lunar
balsámico del éter,
anhelos que arden
y se precipitan
evaporando
la musgosa seducción
de poseer la absoluta nada.

Eres polvo en la brisa
de mi ser consciente,
deleite que suscita
esencias melódicas
en los huecos frutales
de epígrafes gastadas.
Leyenda imprecisa y nítida
de anocheceres venideros,
ladrándole a la savia del suspiro.

Desquíciame, sedúceme, condúceme.
Cual consonante que se abisma
en la retórica de la memoria,
dialecto que trastoca y encadena
más allá de las manos.
Exhalación
de la demencia sin cordura
lapida mi nirvana terrenal,
entretanto te pertenezco
bajo el recóndito
vidrio del silencio…

Al rozar la espiga
de tu tiempo.

BAKLAVA Y MIEL

Caricias contiguas distantes
enuncian las preces de Anatolia.
Fragantes eclécticas especias
clavo, sumak, vainilla y canela
desbordan las cornisas.
Oro, plata, té de manzana,
pipas de agua, almendras y kapuz
¡cánticos de tu linaje!

Índigos horizontes
funden la tierra
del barro y el jade
en baklava y miel;
olores musicales circundan
sabanas nocturnas
en la arista de los días.
Dedos desnudos
sobre marojos y robles
precisan del ósculo que trasciende,
llegar al límite del tacto
declive azuloso
de nuestras pertenencias.

Cual afable sultán
ataviado de seda en Habiye.
Transcribe mis sueños
en acuarelas de líneas rectas
para anegar consigo el sol,
en el cuenco de mis manos.

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