¿Cara de Tristeza o Pesimismo en el Alma?



  • Añadir comentarios
  • Print
  • Agregar a favoritos

ALGO MÁS QUE PALABRAS

¿CARA DE TRISTEZA O PESIMISMO EN EL ALMA?

“Debemos prepararnos para la lucha espiritual”.

Víctor Corcoba Herrero/ Escritor

corcoba@telefonica.net

 El gran riesgo del mundo de hoy es proseguir con un estilo de vida que no entiende de vínculos entre las personas, deshumanizándolo todo y debilitando nuestro propio desarrollo humanístico. De ahí, la importancia de avivar otros proyectos educativos más innovadores que nos enseñen a pensar críticamente, al menos para poder discernir, y optar por un camino de maduración en valores. Sólo así podremos volver a empezar a ilusionarnos, a crecer y a despojarnos de esta cara de funeral, que todos llevamos consigo alguna vez. La desconfianza y la decepción parecen estar presentes en la mirada de muchas personas. La falta de consideración hacia nuestros análogos y el cúmulo de hechos agresivos nos dejan sin una sonrisa en los labios. Por otra parte, hay un juego de competitividad que nos ahorca. Prolifera la ley del más fuerte. La gente que no es productiva se le ralla y se abandona. Todo está como muy dividido por intereses de mercado, y ante este mundo tan cruelmente fragmentado, los conflictos no cesan. Ojalá aprendamos a entendernos, a luchar por la justicia sin violencia, a vivir tendiendo la mano para morar unidos. Hace falta calmar muchas vidas rotas, destruidas injustamente, en estado pésimo, pesimistas quizás, porque llevan consigo una enfermedad del espíritu.

Por si fuera poco el llanto, nuestra madre tierra aparenta hallarse muy dolorosa con nosotros, con tanta sobreexplotación y poco compartir. Todavía no hemos sido capaces de lograr un modelo circular de producción que asegure recursos para todos, moderando el consumo, reutilizando y reciclando en verdad, con una mayor eficiencia en el aprovechamiento. Por cierto, un informe reciente de ONU-Medio Ambiente alerta de que, si no aumentamos drásticamente las medidas para proteger el entorno, podrían producirse millones de muertes prematuras a mediados de siglo, en ciudades y regiones de Asia, Oriente Medio y África. Al parecer, la resistencia antimicrobiana va a ser una de las principales causas de muerte en 2050 debido a la contaminación de fuentes de agua dulce, y los interruptores endocrinos afectarán la fertilidad masculina y femenina, así como el avance neurológico infantil. También aquí, en nuestra casa común, hace falta poner orden, para que los agentes contaminantes cesen, ya que todos por génesis tenemos derecho a coexistir y a ser feliz, o al menos a ver la luz del sol brillar en todas partes. Sea como fuere, me niego a ver nada más que sombras. Dejemos que el arcoíris al menos cohabite en nuestro interior.

Ciertamente todo está relacionado armónicamente, y la intervención humana, ha de considerar esta biodiversidad como un depósito de energía a considerar, con el gozo que esto supone y la alegría que infunde donarse y engendrar regocijo, porque sin ese júbilo, toda existencia es inútil.  Además, sin una disposición vivaz y radiante será complicado regenerarse, revivirse, puesto que la congoja del alma puede ahogarte mucho más rápido que un microorganismo. Es verdad que en un mundo angustiado y oprimido por tantos problemas es fácil tender a la desesperanza. Jamás caigamos en ello, es un sentimiento injustificado, si en realidad estamos vivos. El cambio está en nosotros mismos. No olvidemos que somos ciudadanos de esperanza. Debemos prepararnos para la lucha espiritual. No lo hagamos cuerpo a cuerpo, siempre corazón a corazón. Por tanto, no se justifican que permanezcan atmósferas desesperantes en nuestro acontecer diario. Hemos de ser personas de acción y reacción, no gentes pasivas, aunque con tristeza en la cara por cierta indecisión, cobardía o temor. Sin duda, estamos obligados a afrontar todas las necesidades humanitarias, máxime cuando millones de personas en todo el mundo permanecen en un profundo estado de vulnerabilidad. En consecuencia, es trascendental, tanto para la especie como para su hábitat, simpatizar con ese ánimo entusiasta. Las posibles llagas de nuestra biografía también se sanan mucho mejor de este modo, con esa saludable locura de vivir y dejar vivir.

 

Víctor Corcoba Herrero/ Escritor

corcoba@telefonica.net

13 de marzo de 2019

 

 

¿Te ha gustado esta publicación?

¡Haz click en una estrella para puntuarla!

Puntuación media / 5. Recuento de votos:

No hay votos hasta ahora! Sé el primero en calificar esta publicación.

Cuanto te ha gustado esta publicación …

¡Síguenos en las redes sociales!

Victor Corcoba Herrero

Víctor Corcoba Herrero nació en 1958 en un pueblo de la cuenca minera de Laciana, Cuevas del Sil (León). Desde siempre ha sido un viajero nato y en la actualidad reside en Granada. Es Diplomado en Magisterio por la Universidad de Oviedo y Licenciado en Derecho por la Universidad de Granada. Ejerce como miembro activo de diversas academias de periodismo, culturales y de pensamiento. Tiene decenas de libros publicados entre poesía, ensayos, cuentos, biografías y novela corta. Es un estudioso del Flamenco -ejerce la crítica y forma parte del jurado en prestigiosos eventos nacionales-, de la pintura -colabora en varias revistas especializadas- y, en general, de todas las artes. Es conferenciante y columnista de medios escritos, radio y televisión, además de ser una persona implicada en temas sociales. En la actualidad es Redactor Jefe de la revista de Proyecto Hombre Granada.

Sin comentarios a “¿Cara de Tristeza o Pesimismo en el Alma?”

Añadir un comentario.

Al enviar un comentario aceptas nuestra política de privacidad

Deja una respuesta




Las opiniones vertidas en los artículos son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente el pensamiento de Luz Cultural.