Carmen Ciria Santos



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CARMEN CIRIA SANTOS    

Reseña biográfica

Nacida en Soria, reside en Huelva desde 1975, es ya onubense de adopción. Es licenciada en Filología Románica por la Universidad de Zaragoza y catedrática jubilada de Lengua y Literatura Española en el Instituto “La Rábida” de Huelva.

Es académica de la Academia Iberoamericana de la Rábida de Huelva.

Carmen Ciria, Fotografía de Eloisa Ramos

Ha colaborado en las Hojas de Literatura y Arte “El fantasma de la glorieta” y codirigido “Cuadernos la Placeta” (Fundación El Monte) y la colección de poesía “Juan Ramón Jiménez” (Diputación de Huelva). Ha leído sus poemas en el Centro Cultural de la Generación del 27 de Málaga, en las Jornadas “Poetas de Poesía inédita” celebradas en 1991 y en el Congreso “El lenguaje poético al inicio de un milenio” celebrado en Huelva.  Ha realizado una lectura poética en el Congreso Internacional “Juan Ramón Jiménez: NYC, ciudad y poesía”, celebrado los días 24,25,26 y 27 de septiembre de 2008 en Nueva York. En la actualidad viene colaborando asiduamente con el Centro Andaluz de las Letras en sus programas literarios estables: Circuito Literario Andaluz y Tardes con las Letras.

Participa activamente en el “Seminario Mujer Latinoamericana-Mujer Andaluza”, un foro creado en 1995 por un grupo de mujeres preocupadas por formarse en el pensamiento feminista para trabajar por un mundo más justo y solidario.

Colabora asiduamente en revistas literarias de ámbito andaluz y nacional.

Obra poética

  • “Espacios y distancias” (Huelva: Diputación Provincial,1993)
  • “La luz y el unicornio” (Huelva: Diputación Provincial, 1995)
  • “En la hora de la fuga” (Huelva: Diputación Provincial, 1997)
  • “Amantes glaseados” (Córdoba: Asociación Cultural Andrómina, 2004)
  • “Árbol de invierno” (Sevilla:  Arcibel, 2008)
  • “Bazar de Horas”(Sevilla: Ediciones en Huida, 2013).
  • “Vida tomada” (en prensa)

Obras en colaboración

  • Es coautora, junto con junto con José Antonio García, de la antología poética de J.R.Jiménez titulada “j.r.j. poemas”, publicada por la ed. Everest, 2006.
  • Coautora de una carpeta de poemas y acuarelas titulada “Tonalidades para un viñedo”, que ha publicado la Vinícola del Condado con pintura de Pedro Poza.
  • Coautora con Manuel Carvajal del libro de fotografías y textos titulado “La memoria de_vuelta”. Editorial Carena, Valencia, 2015.

Premios

  • Premio de Poesía Leonor de Córdoba (2004) por su obra “Amantes Glaseados”
  • Premio Las uvas de la Ser y del Odiel (2006) por su libro “jrj.poemas”.

Figura en las Antologías

  • “Poetas de poesía inédita” (Málaga: Centro Cultural de la Generación del 27, 1993)
  • “Artistas y escritoras andaluzas contemporáneas” (Sevilla: Instituto Andaluz de la Mujer, 1997)
  • “Mujeres en su tinta: aproximación a la poesía de género en Huelva”, selección, prólogo y notas, Uberto Stábile (Huelva: Caja Rural del Sur, 2004).
  • “Trato preferente: voces esenciales de la poesía actual en español”(Madrid: SIAL, 2010)

Correo electrónico: carmenciria@ono.com

 

AMANTES GLASEADOS

A Simone Ortega y sus recetas

Se eligen los recuerdos más delicados

y los momentos de epifanía,

y se les raspa la piel con el filo de un cuchillo.

Se les quita toda la nostalgia y las palpitaciones

que aún provoquen y se lavan bien.

Si son recuerdos pequeños, cotidianos,

se dejan enteros, si son grandes,

llenos de pasión y alma, se cortan en dos a lo largo.

Se meten en un cazo con el agua fría,

la mantequilla, el azúcar y la sal.

Se recorta un papel grueso,

impregnado de ganas de librarse de ellos,

de confianza en el futuro,

y se mete dentro de la cacerola

tocando casi los sentimientos.

Se cuecen a fuego vivo

hasta que se haya consumado el dolor.

Cuando llega este momento los recuerdos

están a punto para ser olvidados.

 

Se sirven en fuente honda,

acompañando al corazón de la cocinera,

salteado y con pimienta.

 

(de Amantes Glaseados)

 

LA HERMANA DE SHAKESPEARE SE QUEJA

 

Como mi hermano yo quise también

ir a la escuela, expandirme, volar,

florecer entre versos y disfraces.

Reinos hubiera inventado, leyendas

y dormido después en el techo del mundo.

 

La cocina fue mi teatro, gloria

conquistaba barriendo;

¿mi lucha?: contra el polvo

donde rebelde grabé libertad.

He remendado retazos de vidas,

bordando sin cesar penas y besos

de grandes personajes.

 

Y mi hermano escapó.

Yo quedé encadenada al costurero.

La fama para él, a mí el cuidado

de nuestros rotos padres.

La fantasía para él, a mí

la realidad de un matrimonio impuesto.

Quise ir a la escuela. No me dejaron.

 

(De Bazar de Horas)

 

 

MIRAR TU ROSTRO

Mirar tu rostro, ahora,

cuando los calendarios cantan las hojas muertas

y las hojas se queman como sueños

y los sueños se sobrecogen como un rostro.

Mirar tus manos, ahora,

cuando las respuestas abaten las estatuas

y las estatuas heridas ya nunca se harán carne

y la carne ya no disfrutará dulces racimos

como manos.

Mirarte, ahora, cuando el abismo

ya no es algo que les ocurre sólo a otros

y los otros son ajenos labios

y mis labios ya no pueden decir te quiero,

ahora, al mirarte.

 

(De La luz y el unicornio)

 

NORA VACILA ANTE EL BOSQUE

 

Vacila Nora. Tiene controlado

su mundo, su rutina.

Sabe quién vive en el piso de enfrente,

quién pasea a su perro,

a qué hora atardece en la ciudad.

 

Mas ciertos días le embiste cruel

un acre olor metálico

a barrotes pulidos,

a insatisfecho y vivo corazón

y sueña con el bosque.

 

Ambiciona el misterio,

la fronda enamorada del desnudo,

ansiedades idénticas que besen

sin huellas dactilares,

pájaros temerarios que disfruten

 

corazones insólitos, sendas que desvaríen

y se bifurquen persiguiendo vidas

o sombras como soles.

 

En la luz, Nora cree conocerse,

mas ansía el peligro, la ceguera.

 

Y entonces se pierde en el bosque de la noche.

 

(De Bazar de Horas)

 

CONDENADOS

 

Desde nuestra gruta todas las sombras

se parecen. Bufamos inestables,

inseguros los ojos, atroz la vigilancia.

 

Vivimos en la linde del frescor,

la epidermis reseca, y qué alegría

lo verde, mecer cunas, huir crines al viento.

 

Somos penados, nunca dejaremos la cueva.

(De Bazar de Horas)

 

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