Concha Ortega



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Concha Ortega. Profesora de Dibujo en IES. Ha realizado numerosas exposiciones de pinturas, entre ellas dos de Pintura y Poesía.
Publicaciones:
Escribe en la colección de poesías Cuadernos de Roldán, de Sevilla
Es coautora del Poemario Ilustrado HEXAEDRO con poemas y obra gráfica.
Ha escrito en la revista literaria PIEDRA DE MOLINO
Es coautora del Poemario “Los anales diáfanos del viento”
Es coautora del poemario RETOS POÉTICOS con poetas españoles e ispanoamericanos
Es autora del poemario “El lugar de las dudas”

Han escrito sobre su obra literaria:
Miguel Cruz Giráldez, Profesor de la Universidad de Sevilla.
Jorge de Arco Director de la Revista literaria Piedra de Molino.

Reconocimientos
En 1999 fue elegida miembro de número de la Real Academia de Ciencias BBAA y Buenas Letras “Luís Vélez de Guevara”.
En 2004 fue elegida Presidenta de la misma, cargo que ostenta en la actualidad.
Es Académica Correspondiente de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes desde el 12 de mayo de 2011.
Es Académica Correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría desde el 10 de mayo de 2016.
En noviembre de 2017 obtiene el 1º Premio de Poesía en el Certamen Nacional “Santa Teresa de Jesús”
.
Cincelador de sombras

Tú llenaste de gotas de rocío
las aguas estancadas de mi alma,
y crecieron jazmines por doquier,
cincelador de sombras y de sueños.

Aún pregunto a las olas por tu nombre,
fabulador de amor inexistente,
de caricias disueltas en la brisa,
y escribo con los dedos en la arena.

Embaucador con voz de trovador
susurraste canciones en mi oído
con palabras vertidas como salmos.

Aún repito tu nombre que se expande…
tu nombre que escribí sobre la duna
y que el viento borró con un sollozo.

Se me escapa la luz

No cuentes los minutos que se escapan,
no persigas la imagen del espejo
ni vigiles la arruga de mi frente;
tu mirada en la nada se evapora.

Las nubes derramaron ya su lluvia,
vertiendo, desgarradas, sus turbiones
en una tierra yerma con abrojos,
sin trigo para el pan del vagabundo.

Vagabundo del pan de tu sonrisa,
se me escapa la luz si no regresas.
¿Dónde queda mi dicha si te has ido?

¿Qué me queda de ti? Solo el silencio
de las noches sin luna, sin tu voz;
un estertor cansino sin un pálpito.

Pintando al atardecer

Si pudiera pintar, por un acaso,
los colores del cielo vespertino,
si tuviera el lenguaje cristalino
que colmara mi vida sin retraso,

si saciara mi sed con ese vaso,
con el cálido aliento de su vino,
llenarían mi vida y su destino
los matices fugaces del ocaso.

Volvería a plasmar sobre mi lienzo
los colores sonoros del paisaje,
derramando carmines mientras trenzo

llamaradas de sol en el celaje.
Con pereza mi cuadro recomienzo
porque se ha ensombrecido mi paisaje.

Ya basta…

Anudas, con mordazas, mi osadía,
hostigas a mi musa inspiradora,
amordazas mi voz clara y sonora
y acorralas mi voluntad sombría.

Yo marco mi camino sin falsía,
una nota fugaz marca la hora,
y un astro azul, por luminosa aurora,
acompaña mi canto y fantasía.

Mi voluntad ansía otros abrazos,
no los tuyos, catárticos y fríos,
voy a soltar tus lazos y mis lazos,

anudando otros labios con los míos.
Voy a pintar sonrisas sin tus trazos
tan amargos, malsanos y sombríos.

Lipograma sin E

La reja

Hay un patio con un jazmín violeta,
una ventana azul y una fontana
que mana su agua limpia en la mañana,
con límpido sonido de espineta;

una dama de noche, blanquecina,
mecida con el viento dulcemente,
silenciosa, que danza lentamente
al soplo de ese viento que la inclina;

una niña que sueña en el momento
de una llegada dulce y anhelante
que la llene de gozo y sentimiento,

y que ansía en la noche, vigilante
junto a la celosía de un convento,
los besos de una boca palpitante.

Lipograma sin R

Amor pasado

En mi vida diseminaste sueños,
en esa vida trémula y hastiada,
y sembraste en mi alma desolada
indómita pasión, vanos empeños.
.
Avivaste, amoroso, mis ensueños
ahuyentando mi soledad dañada,
y mi alma, ligera y arrasada,
soñó y gozó de amores más risueños.
.
Fueron las embestidas tan bravías,
tan poderoso el fuego del mensaje
que me arrojé a tu mar sin garantías
.
y me rendí, sin fuerzas, a tu oleaje.
Gozamos y vivimos travesías
radiantes de temblor en ese viaje.

Lipograma sin C

 

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