Confusión de sentimientos



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Por Francisco Vélez Nieto

Stefan Zweig: Confusión de sentimientos. (Editorial Acantilado)

Una admirable y tensa narración en la que el autor despliega la existencia de un viejo profesor de la universidad y la lucha interna que sostiene para ocultar su homosexualidad.

Siendo muy joven en los años más duros de la dictadura fascista del “Caudillo de España por la Gracia de Dios”, según elogio divino grabado en las monedas, tuve la suerte un jueves, en el mercadillo de la calle Feria en Sevilla, en un tenderete de libros viejos, por dos pesetas, de tener en mi vida de lector el primer encuentro con una obra de Stefan Zweig (Viena, 1881 — Brasil, 1942) titulada Fuché, semblanza del astuto y diabólico político francés. Después llegó su biografía y algunas otras novelas del escritor de culto y vida de judío errante. Sus protagonistas fueron quienes me convirtieron en devoto lector de tan prodigioso autor, admirable e universal, quien junto a Thomas Mann, autor de Los Buddenbrooks y La montaña mágica, dentro de mí la larga lista de autores en la lengua de Goethe, son los altos valores literarios que con placer vuelvo a releerlos para no ahogarme en la mediocridad y patriotismo, con signos de nuevo fascismo disfrazado de demócrata que vuela sobre nuestras cabezas.

Una admirable y fluida narración que desarrolla la existencia de viejo profesor de universidad que oculta y a la vez intentar vencer su homosexualidad

Y vuelvo a las páginas de Confusión de sentimientos del autor perenne, que se encuentra en la larga lista de su obra editada por Acantilado en cuidada traducción de Joan Fonrtcuberta. Es una novela corta, ciento cinco páginas, que invita a disfrutar de otra de sus novelas cortas, que pueden considerarse joyas literarias. En ella nos cuenta la inquietante vida un joven estudiante, que recuerda en su vejez, cuando estaba al filo del precipicio por su vida distendida de poco frutos en el Berlín de los años veinte, cuando el padre decide sacarlo del laberinto de mujeres y diversiones y llevarlo a una universidad de provincia, con  la garantía de que el hijo se dedicara plenamente al estudio. Y fue allí, en este ambiente provinciano donde encontró en un culto y extraño profesor apegado al placer de la cultura de máxima calidad. Admirable ejercicio intelectual que en estos tiempos de la incultura voluntaria de la política del bostezo y el “veremos”, suele resultar extraño. Pero esta historia, densa y emocional de dos personajes se defiende por sí sola.

Una admirable y fluida narración que desarrolla la existencia de viejo profesor de universidad que oculta y a la vez intentar vencer su homosexualidad. Corre 1926, tiempo en que las libertades sexuales entre dos hombres se consideraban males condenatorios, fuera de las leyes establecidas. Lo que valora la historia, si se enjuicia desde la actualidad del siglo XXI. Todo un pulso de duro caminar que fue dejando una larga y siniestra maldad, cuyas injusticias y condenas enumerarlas podría ser largo por el terror sufrido y sangre derramada.

Novela, al fin, por encima del tiempo transcurrido, que muestra sus muchos valores en los planteamientos expuestos

Los gobiernos y dictaduras neoconservadoras con sus caminos siniestros y manipuladas creencias, hasta lograr la desaparición, aunque la nostálgica Iglesia nacional y los “valores” de los herederos del franquismo, se resignan a regañadientes de lo que ellos consideran males del Demonio. El joven estudiante, fiel a la promesa prometida al padre encuentra en el admirado profesor el despertar de la pasión por el amor de saber, que lleva consigo el juego de cercanía y lejanía, según los tiempos marcados, todo un pulso entre maestro y alumno al que se suma la joven esposa del profesor. Mujer insatisfecha tras la experiencia en fallidas relaciones íntimas normales, pese a que el profesor, su marido, hace un esfuerzo por superar esa doble vida de refugios instantáneos por tugurios y sucios ambientes, que solo le dejan la desazón de calmantes inadecuados ajenos a la verdadera realidad de los deseos del sexo masculino.

Una excelente novela corta, valiente si tenemos en cuenta el año y época de su salida a la luz en las imprentas. Novela, al fin, por encima del tiempo transcurrido, que muestra sus muchos valores en los planteamientos expuestos con delicadeza y propia en toda la obra del autor austriaco. Y aunque en algunos momentos decaiga, muestra esa lucha por la vida, que no es siempre el pan de cada día, sino la razón de ser de lo que la naturaleza dota a unos y  a otros.

Francisco Velez Nieto

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