Doce poemas de Rolando Revagliatti



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Frases hechas

“Nadie es más humano que yo”
“Soy tan humano como cualquiera”
“Porque nada de lo humano me es ajeno”

 
En fin

que tienen en mí cabida también
compatibles
todas las enfermedades y aberraciones
y potenciales estupideces intrínsecas
y constitucionales
de la humanidad
y aun las que categorizamos olímpicamente de inhumanas

los humanos.

 

Rehuyente

Rolando en 2017 en Gualeguaychú, Entre Ríos, Argentina

¿De cuántas películas me escapé?:
incontables

Huí de la fama

Fantásticamente sé que la mía
hubiera sido una fama irritativa
desde la que no sólo me habrían desnudado
sino que, también, despellejado

Ahora soy todos mis personajes truncos:
pervivo arropado
y anónimo.

 

Raptus

A la suma inicua de mis estructurales
imperfecciones
añado deterioros recientes
y renuncios de cuya cronicidad
bien no sabes

Infórmote
que en mí
definitorio
un raptus ha decidido
decepcionarte

Dejo así que anegue
mi subjetividad
la mezcolanza blanduzca
de materiales abominables
en esta especie de ciénaga.

 

Valer la espera

Hace trece horas que golpea
mi puerta intermitentemente
y la patea

Un grano de opio
cuando por fin
yo abra

lo espera.

 

Señales

Me tropecé con ese cadáver:
la rubia en camisón (a primera vista)
resultó un rubio en camisón

y la TV, encendida, trasmitía
no desde un canal de aire
un programa de chismes de la farándula

sino que, desde un canal de cable
ofrecía, muda, un cartel:
“Esta señal
no está disponible”.

 

Auras

Si provinieras de mi aura
santifícote
si sospechárate tiznado
por aura ajena, excomúlgote

Esa es mi administración
y me complace:
digo lo mío y santifícote
o digo lo mío y excomúlgote

o callando
infiérote
la inexistencia.

 

Conmigo, a solas

Cuando me quedo a solas con mi corazón
todo es malo o pésimo
Mi corazón
en el remedo del silencio
me enloquece

En el remedo del silencio
y por la noche
él, tan luego él, ese músculo
me amenaza

Añade a los motores de la casa
a las destemplanzas del vecindario
a la agonía de mis pensamientos
su insuficiencia
o arbitrariedad.

 

MI noche

Las estaciones de la noche (ese túnel)
movedizas

Las movedizas estaciones
de ese túnel

que es la noche.

 

De mentira, verdad

Un chico de verdad
se siente como un
chico de mentira

El único chico de verdad
se siente como uno
de los tantos y tantos
chicos de mentira

Todos los chicos de mentira
son felices

Algo le indica que es mentira su
recién inaugurada felicidad
al chico que sintiéndose de mentira
no logra desquiciarse al punto
de encarnar en la mentira
-¿desencarnándose?-
su origen de verdad.

 

Canallas

Los canallas explícitos
son para mí
más atentatorios
que los implícitos:

el goce de los desembozados
me aturde.

 

Proveniencia

Es de un colgajo
mi colgar

y de una baba
mi babear

Es de una remanida utilería
que provengo
y alumbro

Asisto a un alumbramiento
como colgajo y baba:

adolescente denso
austeramente
de utilería.

 

Viene junto con

Estoy siendo el blanco
de tu colorida ambivalencia

Viene junto con
animosidad
hacia mi persona

tu
admiración.

 

 

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Rolando Revagliatti nació el 14 de abril de 1945 en Buenos Aires (ciudad en la que reside), la Argentina. Publicó en soporte papel un volumen que reúne su dramaturgia, dos con cuentos y relatos y quince poemarios, además de otros cuatro poemarios sólo en soporte digital. Todos sus libros cuentan con ediciones electrónicas disponibles en http://www.revagliatti.com – Sus producciones en video se hallan en http://www.youtube.com/rolandorevagliatti y en https://vimeo.com/user19828367/videos

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