Entrevista  a la poeta y profesora de literatura María Ángeles Pérez López



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Entrevista  a la poeta y profesora de literatura María Ángeles Pérez López

 

 POR ANA PATRICIA SANTAELLA

Hoy conversamos con la extraordinaria poeta María Ángeles Pérez López. Profesora titular de literatura Hispanoamericana de la Universidad de Salamanca, donde coordina la Cátedra Chile. Incluimos una selección de poemas suyos al final de esta entrevista

A.P- ¿Desde cuándo escribe María Ángeles, propició alguna circunstancia su iniciación?

Tendría 14 años. La profesora de Literatura trajo a clase un disco en el que se escuchaba el Cántico espiritual de San Juan de la Cruz en la voz y música de Amancio Prada. Recuerdo mi conmoción, el enorme impacto que supuso. Había tal belleza en esas palabras de amor, eran tan insólitas que me parecieron casi irrespirables. A partir de ahí, algo que antes había sido una intuición se fue haciendo corporal: la convicción de ser en el lenguaje.

 

A.P- ¿Tiene algún ritual a la hora de escribir para inspirarse?

No, ninguno. Ser madre y profesora modificó completamente mis posibilidades: entre los afectos y las obligaciones van deslizándose las horas y, como puedo o cuando puedo, robo minutos para garabatear un verso o dos, mientras a menudo me acompaña la música -la necesito obsesivamente- hasta que las palabras van apareciendo -también las necesito obsesivamente-.

 

A.P- ¿Guarda algún recuerdo entrañable de la infancia?

Muchos, porque tuve una infancia feliz y eso es insustituible. Era soñadora y silenciosa. Siempre me he preguntado cómo pudo ocurrir que mi vida girase tanto en torno a las palabras si el silencio me había marcado tan profundamente. Creo que la cercanía de los libros (no en mi casa pero sí en la biblioteca pública, que descubrí muy pronto) ha tenido mucho que ver con esa gran felicidad.

 

A.P- ¿Le inquieta el porvenir? ¿Cuál actitud le parece apropiada ante lo desconocido?   Me refiero a la pandemia del coronavirus. ¿Encuentra razones para la esperanza?

Me inquieta el odio, la negación del diferente, la aporofobia, la exclusión de los migrantes, el machismo. En cuanto a la pandemia global del coronavirus, está suponiendo un inmenso sufrimiento, por cada persona fallecida, por quienes no pueden abrazarse en este dolor, por quienes están perdiendo su trabajo, pero no le temo al porvenir. Al contrario, estoy deseando que llegue. Creo que también podemos ser capaces de lo mejor. “Cállate, miedo”, escribió Vallejo en Trilce XXXI. La esperanza es una palabra en la que me quiero zambullir de cabeza. Como diría Jorge Riechmann, esa zambullida va hasta dar en la esperanza y desde ella, hasta dar en el asombro. Me asombran las muchas posibilidades de lo bueno, de lo mejor. Contra todo pronóstico y toda sensatez, me recuerdo a menudo cuánta gente maravillosa dio y da sentido al mundo.

 

A.P- Es socia de Amnistía Internacional, una ONG independiente, un movimiento global presente en más de 150 países que trabajan por los derechos humanos y actúan contras las injusticias. ¿Por qué considera de interés que apoyemos a estas organizaciones? ¿Puede ser vital en estos instantes, o en cualquier momento?

Es vital en todo momento porque hay que hacer frente a las injusticias: los derechos humanos, vulnerados en tantos contextos distintos, no conocen de fronteras. Pero ahora lo es más que antes: las catástrofes exacerban las condiciones de vulnerabilidad de quienes son más vulnerables. Amnístia Internacional ha demostrado a lo largo de seis décadas su compromiso y su independencia: personas que trabajan por personas sin depender ni de cuestiones económicas o ideológicas ni de ningún tipo. Es una ONG que quiere ser imparcial y tener libertad de acción. Nos recuerda que es posible mejorar la vida. Que son posibles la justicia, la igualdad, los derechos humanos. Que cada persona puede sumar su fuerza (pequeña) para alcanzar estos logros (tan grandes).

A.P- ¿Propone algo ante la mediocridad cultural reinante, ante el nefasto mercantilismo de la cultura? ¿Existen alternativas que contrarresten este aciago panorama general?

Claro que las hay (editoriales independientes y exigentes, con criterio y catálogos muy valiosos; proyectos de artista; revistas digitales y en papel que apuestan por la calidad y la belleza; librerías que se convierten en referentes por ser espacio común de lectura atenta; fundaciones culturales que apoyan la literatura más arriesgada o capaz, etc., etc.). Y si no las hubiera, nos compete imaginarlas y ponerlas en pie, alentarlas de algún modo. Sabemos bien que no es lo mismo valor que precio. Estos días suena con fuerza en mi cabeza la canción de Aute titulada “La belleza”, especialmente ahora que hemos debido despedirle con gran pesar: “Tanto vendes, tanto vales/ ¡viva la revolución!/ Reivindico el espejismo/ de intentar ser uno mismo”… En un mundo sometido ferozmente a las leyes del mercado que dicen “tanto vendes, tanto vales”, reivindico con Aute ese espejismo. Con la menor ingenuidad posible, lo reivindico.

 

A.P- ¿Puede nombrar a sus literatos y poetas favoritos?

La pregunta sería de cuántas páginas dispongo para proponer esos nombres imprescindibles… Reconozco mi capacidad de entusiasmo, de vinculación estrecha con libros y poetas… Además de los que ya han aparecido, Emily Dickinson, José Ángel Valente, Blanca Varela, Juan Gelman, Antonio Gamoneda, Ernesto Cardenal, Julia Uceda, Paca Aguirre, Wislawa Szymborska, Olvido García Valdés, Chantal Maillard, Juan Carlos Mestre, Maurizio Medo, Pilar Adón…

Sus propuestas son muy distintas entre sí (en realidad cualquier gran poeta propone su propio lenguaje), y todas ellas me completan de algún modo, me interpelan de forma profunda. No me moviliza solo un modo de escritura, me fascina el inmenso abanico de matices que puede encarnarse en el lenguaje.

A.P- ¿Qué le pide a la literatura, a la poesía para juzgarla de calidad?

Aquí traigo a Emily Dickinson porque cuando le preguntaron cómo sabía que algo que había leído era poesía, respondió sin delicadeza: “Si me congela en el acto, es poesía”, “si siento que mi cabeza se abre y queda desnuda, imposible de cubrir con ningún abrigo, eso es poesía. ¿Es que hay alguna otra forma de darse cuenta?”. Es una anécdota que recrea Paola Kaufmann en la novela La hermana (2003) y cuando siento esa congelación, me gusta responderme con la misma indelicadeza con la que respondió Dickinson. Porque estoy convencida de que es la intensidad, el riesgo, la plenitud del cuerpo a cuerpo de quien escribe con el lenguaje, lo que logra que el poema sea aquel trozo de hielo que se desliza rápidamente sobre metal ardiendo, tal como dijo Robert Frost. Entregado a su propia fusión, su transformación de sólido en líquido y en gas, de palabra insustancial en poema.

 

A.P- ¿Qué ingredientes no pueden faltar a la hora de hacer un buen “bizcocho” poético?

No hay receta alguna. Es un habla salvaje. No se deja domesticar, no atiende a ninguna medida, a ninguna prescripción. Puede ser un poema breve y en diálogo inequívoco con la tradición como las Citas y comentarios de Juan Gelman o un poema extenso de lenguaje profundamente personal como Descripción de la mentira de Antonio Gamoneda. Puede ser vulgar o muy culto, en la armonía o en la obscenidad, no conoce límites…

Eso sí, requiere de la intensidad de la entrega a su propia cancelación, como el hielo que cabalga hacia el no ser pero es, mientras tanto, otro modo de ser.

 

A.P- Trilce, obra poética del peruano César Vallejo se desenvuelve con un lenguaje poético personal, coincidiendo con la irrupción del vanguardismo. ¿Qué resaltaría de esta obra?

Trilce inaugura una forma de decir. Vallejo escribió que en ese libro se había sentido libre, capaz de asomarse a bordes espeluznantes. Y que eso le había valido el mayor vacío. Su fuerza es casi inalcanzable. En Trilce las palabras se nos resisten, se torsionan, muerden, ríen, tienen entidad propia. Sentimos y vivimos en ellas como no lo habíamos hecho antes.

 

A.P- Blanca Valera, peruana también, no era muy dada a conceder entrevistas. ¿Qué ha encontrado en sus libros?

En “Ternera acosada por tábanos”, Blanca Varela pone ante nuestros ojos el animal más tierno, que es también una niña o una idea, acosada por los tábanos; la vida. Esa palabra enorme que parece no significar nada, de tanto que se dice insulsamente. De pronto, la poeta supo mirarla y escribirla, con un lenguaje severo y muy preciso, como si cada uno de nosotros pudiera ser otro, otra, lo otro, lo que nos permite entrar en la vida (también la nuestra) como una experiencia enorme que no sabemos decir.

 

A.P- Juan Gelman, poeta y escritor argentino, es otra preferencia suya. Padeció la desaparición de sus hijos, y la búsqueda de su nieta nacida en cautiverio.

La biografía de Gelman es muy dolorosa y su poesía da cuenta de la herida personal y colectiva, que atraviesa el lenguaje y lo convierte en “oficio ardiente”, oficio ardido, calcinado. Porque nos preguntamos si la poesía es posible ante el dolor extremo, si las palabras tienen sentido tras Auschwitz, si no son un acto de barbarie, como se preguntaron Adorno o Benjamin.

Incluso cuando nada pueden, en su interrogante abierta y silenciosa, las palabras entran en lo más profundo, complejo o doloroso de la experiencia humana. Gelman entró con ellas en esos espacios innombrables.

 

A.P- El poemario Atavío y puñal está integrado por 22 retratos que deambulan entre la luz y las sombras, y como dice Olvido García Valdés, son: “una escritura que es propiamente, pintura, visión plástica y táctil”, y Marina Tsvetaieva habla de una poesía “transformada” superando al Yo: “Para los poetas con historia no hay cuerpos extraños: participan conscientemente del mundo. Su “Yo” es igual al mundo”.

En ese libro, le pedí al “yo” que dejase espacio, que se apartara, que escuchase el mundo en clave femenina, lo que significaban 22 retratos de mujeres ataviadas con palabras que caminaban hacia la pintura, la escultura, la música, la salud o la ecología. Y ellas (que no son yo) eran absolutamente el mundo, y en él, yo también podía entrar y ser con ellas y conmigo.

No hay cuerpos extraños, cada cuerpo podemos sentirlo como sentimos el nuestro, pero para eso hemos de pedir al “yo” que se aparte y escuche, que permita y se permita el silencio.

 

A.P- Es usted, a la par de poeta, ensayista especializada en poesía contemporánea escrita en español. ¿Representan los ensayos una lectura paralela para adentrarnos en los dominios de la literatura, nos instruyen?

Es una pregunta muy importante. Lo sé bien porque llevo más de 25 años de profesora universitaria, preguntándome cómo relacionar esos dos hemisferios, o mejor, esos dos planetas de distinta órbita, el académico y el creativo. Se nutren, son vasos comunicantes, dan plenitud a cada una de las palabras que proponen, aunque tienen que haber ganado su espacio personal. Y eso ha sido lo complicado, al menos para mí, que durante el tiempo de redacción de la tesis doctoral no solo dejé de escribir poesía sino también de creer que podría volver a ella. Ahora sé, sin embargo, que son espacios que se complementan extraordinariamente.

Y como lectora, sé que necesitamos el ensayo sobre poesía para entrar de otro modo en ella. La poesía es una aventura inagotable. Aguardan muchos ángulos y aristas en cada obra.

 

A.P- Ha participado en numerosos festivales Internacionales. Fue invitada al onceavo Encuentro Internacional de poetas Poesía Paralelo 0, en Ecuador en abril de 2019.  

La poesía me ha regalado encuentros y ocasiones increíbles. Había sido invitada a Paralelo 0 en 2013 y fui de nuevo en 2019. Sentarme a escuchar a poetas de tantas latitudes distintas, con acentos y sensibilidades múltiples, es uno de los modos de vivir más plenos que conozco. Te inunda la poesía en la totalidad. Y el lenguaje sostiene el mundo, lo hace posible.

 

A.P- Ha participado en la VII Semana Internacional de la Poesía en Santo Domingo, República Dominicana, en octubre de 2019. ¿Le removió emociones y sentimientos?

Sí, ha sido una inmensa felicidad poder volver a Santo Domingo de la mano de la poesía y la admiración a tantos autores de allá. Y vivir uno de los momentos más sobrecogedores de mi vida, poder homenajear a los poetas del exilio español, en su 80 aniversario, en el Centro Cultural de España en Santo Domingo. Esa diáspora gravísima que encontró en muchos países americanos la acogida que hoy desde España no somos capaces de dar a quienes huyen de la guerra o del hambre. Sí, fue un viaje que removió y afianzó en mí convicciones muy firmes.

 

A.P Jorge Boccanegra enfatiza el rigor expresivo contenido en sus obras. “Sus diálogos entre lo que se cimenta y la demolición, nos permite leer a través de los escombros las pequeñas y grandes historias de lo humano”.

Bailamos un vals en un montón de escombros. Así lo escribió Nicanor Parra, uno de los autores a los que vuelvo. Entre los escombros, la vida empuja, se alza, se inicia cada vez en cada persona, es la promesa total. Entre la esperanza y la desesperanza, que ese baile alcance su sentido.

A.P- Asunción Escribano la define como una gran poeta, una poeta grande y verdadera. ¿Cabe mayor elogio, a qué aspira María Ángeles en el mundo literario y ensayístico? 

No cabe mayor elogio, especialmente viniendo de una poeta y estudiosa que valoro tanto, y desde luego es excesivo. A lo que aspiro, a lo único que aspiro es a dar lo mejor de mí, a dejar la suficiente piel y la suficiente intensidad en lo que escribo como para que haya merecido la pena, esta pena. Y también, la permanente alegría.

POEMAS Y BREVE BIOGRAFÍA

 

DE
FIEBRE Y COMPASIÓN DE LOS METALES
(2016)

[Lanzar contra la luz]

Lanzar contra la luz todos los peces
y evitar que las redes los atrapen,
que los muerda el anzuelo con su boca
curvada en la violencia de morir.
Desanudar la asfixia, trabazón,
bocanada de anhídrido y espinas
en que se hunden la angustia y los tacones
cuando el jueves se cierra, abochornado,
sobre su propia lista de imposibles.

Lanzarlos como quien avienta lana,
como quien suelta el trigo tras la trilla
o la harina blanquísima en el pan,
para que permanezcan en su vuelo
igual que permanece en la memoria
del agua cada fibra de la luz.
Para que se detenga su caída
contra el asfalto sucio, contra el miedo
metálico que exudan los arpones.
Para que permanezca en cada letra
el copo diminuto de almidón
como quietud de aquello que se mueve,
pez que se escurre raudo entre las manos
y nada en la canción de las agallas.

con Eugenio Montejo

 

[En el aire, la piedra]

En el aire, la piedra ya no duele.
Cuando rueda, recorre con violencia
la edad que se camina hasta ser bronce
y transforma en herida cada lasca.

Limadura, fracción con que el lenguaje
despedaza la piedra en sus dos sílabas
como vocablo hendido y estilete
que afila la humildad de la derrota
para ofrecer la dádiva del miedo,
la floración solar del sacrificio.

Piedra cuchillo, caracola de aire
que encierra los sonidos de la tribu
en el tambor solemne de la guerra,
en la angustia y pezuña de animal,
en la desesperada turbación
con la que Gaza sangra por sus cifras.

Sin embargo, la piedra se resiste.
No está dispuesta a ser domesticada.
Hay en su corazón un alto pájaro.
Hay en ella arrecifes, elefantes,
caminos y escaleras, soliloquios,
las circunvoluciones, el destino,
el álgebra, la luz de las estrellas,
el abrazo de Abel y de Caín.

Hay en su corazón un alto pájaro.
Cuando vuela en el aire, ya no duele.

DE
DIECISIETE ALFILES
(2019)

HAIKÚS DE EUROPA

Hotel Europa.
Jardín de lo imposible.
Bisagra rota.

Belleza intacta
que ha olvidado su nombre
y es solo escarcha.


Habitaciones
en que dioses y mitos
ya no responden.

Parque temático:
carrusel incansable,
negocio y plástico.

Ninfa del agua
donde naufraga el mirto.
Memoria laxa.

Negarse al dios.
Ser raptada y negarse.
Repetir: no.

Miedo en la boca
y miedo en las pateras.
Vergüenza Europa.

 

Participación virtual en el XVI Festival Internacional de Poesía de Granada “A la vida, a la libertad, a la democracia y a la paz en Nicaragua” dedicado a Ernesto Cardenal, en formato virtual. Las transmisiones se realizaron del 19 al 23 de marzo de 2020 a las 7:30 PM (Hora Nicaragua) en la página oficial de Facebook  https://www.facebook.com/FIPGNicaragua/?tn-str=k*F

* Participación en la VIII Semana Internacional de la Poesía, Santo Domingo, República Dominicana, Del 20 al 27 de octubre de 2019.

Recital en la inauguración de la VIII Semana Internacional de la Poesía. Paraninfo de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), 21 de octubre de 2019.

Homenaje a los poetas del exilio español, en su 80 aniversario. Centro Cultural de España, Santo Domingo, 21 de octubre de 2019.

Información en https://www.diariolibre.com/revista/cultura/ofrecen-detalles-de-la-viii-semana-internacional-de-la-poesia-HI14498258

https://www.diariolibre.com/revista/cultura/celebraran-en-el-pais-la-viii-semana-internacional-de-la-poesia-PF14774586

 

* Participación como poeta invitada en el 11º Encuentro Internacional de poetas Poesía Paralelo 0, en Ecuador, del 7 al 13 de abril de 2019. Lectura en la Plaza de la Independencia en Quito, el 7 de abril; en la residencia de María Aveiga, el 7 de abril; en la Unidad Educativa Terra Nova en Quito, el 8 de abril; en la Casa de la Cultura Núcleo de Tungurahua (Ambato), el 8 de abril; en el Centro Cultural Eugenia Mera (Ambato), el 10 de abril; en la “Mesa de poesía femenina” celebrada en el Centro Cultural Benjamín Carrión en Quito, el 10 de abril; en el conversatorio con jóvenes de Esmeraldas, el 13 de abril; y en la clausura en el Malecón Las Palmas (Esmeraldas), el 13 de abril.

 

 

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