Javier Gilabert



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Javier Gilabert. Granada, 1973. Casado y padre de dos hijos y maestro avemariano. En 2017 publica ‘PoeAmario’ (Ed. Círculo Rojo; autoeditado) cuyos beneficios donó íntegramente al Fondo Solidario Avemariano. Asimismo, es copromotor junto con Alicia Choin de la Antología de textos contra la violencia machista ‘Granada no se calla’ (Esdrújula, 2018), en la que participa con un poema. En 2019 se publica ‘En los Estantes’, finalista entre las más de 300 obras admitidas a concurso en el II Premio de Poesía Esdrújula, cuyo jurado estuvo compuesto por Ángeles Mora, Antonio Praena, Raquel Lanseros y Joaquín Pérez Azaústre.

Ha sido antologado en ‘Caballo del Alba’ (Diputación de Granada, 2018) dedicada a Federico García Lorca, y en la de poetas granadinos  ‘De nieve al trigo’, coordinada por Juan José Castro (Ed. Calambur, 2019).

Ha participado como ponente en las I Jornadas sobre violencia de Género organizadas por el Dpto. de Didáctica y Organización Escolar de la Fac. de Ciencias de la Educación de la Universidad de Granada (diciembre, 2018). También en el ciclo poético de la Universidad de Mayores de la UGR (octubre, 2019) y en diversos talleres y mesas redondas en Bibliotecas Municipales y otras instituciones. Asimismo fue invitado a los actos del Día Mundial de la Poesía en sus ediciones de 2018 y 2019 y participó en el Festival Internacional de Poesía de Granada en 2019. Recientemente lo hizo también en el ciclo “Raro de lunes”, organizado por la Asoc. del Diente de Oro de Granada.

Colabora asiduamente con la revista granadina de cultura ‘Lumbre’, con la que está preparando una antología de poemas inéditos de autor@s granadin@s, y con la de cultura andaluza www.secretOlivo.com, en la que conduce la sección “Entre2vistas” junto con el también poeta Fernando Jaén.

También es copromotor junto con Fernando Jaén y Gerardo Rodríguez Salas de la iniciativa “Poesía a tus pies”, la cual, dentro de los actos del Día Mundial de la Poesía 2019, llevó a cabo Granada Ciudad de la Literatura Unesco.

En la actualidad es maestro de Ed. Primaria y de Inglés y Coordinador Bilingüe del Colegio Ave María de la Quinta. Además cursa el Máster de Enseñanza Bilingüe de la Universidad de Jaén.

 

El patio

Javier Gilabert

El alba me sorprende ya despierto
fumando entre poemas y mis plantas,
dudando en la escritura con el humo,
en el raro silencio de este patio.

Aquí me entrego al canto que me brota
desde un lugar que es nuevo y desconozco,
que ubico en mi interior y siento fuera,
fluyendo como un río hacia la mano.

Me escribo en un intento
de saberme,
me nombro entre las líneas
de unos versos.

 

Bonsái

Revuelan las raíces en la tierra,
exiguo el universo en el que habita,
retuerce el tronco en imposible escorzo,
la vida es pura lucha en sus perfiles.

Los brazos de la Diosa son sus ramas
y con mil dedos verdes acaricia
el aire que reclama, a puro grito,
tal es la contundencia de su estoica
quietud de anacoreta, muda estatua,
mostrándole a la vida que su vida
trasciende del humano entendimiento.

¿Se burla el arbolito de los hombres
que postran la mirada en su estructura?

En cualquier caso, nota que lo miran.
Lo dice a cada instante en su posado.

 

De nuevo en esta sala

De nuevo en esta sala en pocos meses,
sentado en otra silla pero cerca
de un ataúd idéntico, sencillo,
como la ceremonia que dispensa
un párroco tan triste como el otro.

Las flores son distintas aunque ocupan
la misma posición y lucen cintas
de idéntico mensaje: “De tus hijos”,
“Tus nietos no te olvidan”, “Tus amigos”.

La gente es casi igual. Las mismas caras.
La pesadumbre exacta se repite.
Se calcan las palabras: “Dios lo guarde”,
“Descanse en paz”, “Lo siento”, “Qué desgracia”,
“Nos queda su recuerdo para siempre”.

De nuevo en esta sala en pocos meses,
me vuelvo a preguntar si en poco tiempo
o en mucho, qué más da,
seré yo el de la caja.

 

El resto de su vida

Al poco tiempo de morir mi padre,
mi madre quiso —me exigió, más bien—
que me probara alguna de sus prendas.

Cogí una cazadora de su armario,
la última que él había usado
—conservaba su olor—.

Me la probé y al mirarme al espejo
sólo vi la tristeza de mi madre:
el resto de su vida en soledad.

 

Image by kordula vahle from Pixabay
 

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Carlos J. Rascón

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