La vida a contraluz



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Joaquín Márquez, La vida a contraluz, Cénlit ediciones, Berriozar (Navarra), 2017

            LA EDAD SE CUMPLE, EL VERSO REMEMORA

                        José Cenizo Jiménez

             Joaquín Márquez, poeta sevillano de 1934, residente desde hace años en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), ha obtenido muchos e importantes premios de poesía

-Boscán, Miguel Hernández, José Hierro, Ciudad de Barcelona…- o de novela -premio Andalucía por El jinete del caballo de copas-.

            Hace poco comentábamos su antología Trasmallo, poemas escritos entre 1974 y 2012, un alarde de variedad de inspiración, de métrica, de recursos, de matices. Ahora publica  La vida a contraluz, con el premio “Ciudad de Pamplona” de la mano (entre los 319 presentados al mismo). Se divide en cuatro partes. La primera, desde “Autorretrato” a “Cupido”, para cantar al amor, a la vida. La segunda, “De fiesta”, tiene como inspiración el flamenco y los recuerdos navideños. La tercera, “Homenajes”, se centra en la elegía y panegírico de admirados artistas de la literatura o del arte en general (Zurbarán, Miguel Hernández, el amigo personal y poeta José Luis Núñez…). En la cuarta y última, “A vista de pájaro”, toca un aliento nostálgico, acorde con la edad que no perdona y con el verso, la creación como modo de mitigar o superar la devastación del tiempo, la dentellada voraz del olvido.

            Esta vez ha elegido la forma del soneto para su expresión, con el rigor que éste pide pero también con la actualización y la espontaneidad, la frescura que Márquez sabe darle en este libro y en otros anteriores. Arranca con unos versos significativos de su intención y estado de ánimo: “Todo poema es un epitafio” (p. 9). A lo largo del libro juega con la doble presencia del tiempo y de su posible superación mediante el arte (p. 43):

(…) Yo pude ser guijarro, agua, cristal,

semilla de una flor desconocida,

o el tronco desahuciado que se quema

en cualquier fuego. Y no el necio mortal

que, conociendo el fin de la partida,

busca salvarse en alas de un poema.

            Ideal juanramoniano y de todo creador, pero que choca continuamente con la terca voracidad del vivir. “Vivir” (p. 45) es el soneto que termina con estos versos como sentencias firmes: “Mas la función que interpreté se cierra; / ayer me imaginé rey de la tierra, / y no era más que un súbdito expatriado”. Menos mal que, como ocurre con Javier Salvago, logra mediante la ironía evitar lo patético, lo excesivamente pesimista. Concluye en “Autorretrato” (p. 10), tras jugar con la imagen del agua como símbolo de la temporalidad: “Y si muero de pronto, o me perecen, / lancen mi corazón al viento, recen / recen un padrenuestro y abran los paraguas”. Otro claro ejemplo es el soneto sensual basado en una parodia del de Lope de Vega y su metasoneto “Un soneto me manda hacer Violante…” (p. 17).

            Los poemas amorosos están imbuidos de una sensualidad eufemística atractiva y picarona (p. 12): “Después, hija del sol, permíteme / ser el mantenedor de esas dos rosas / en los juegos florales de tu alcoba”.

            Los dedicados al flamenco y a la fiesta navideña son espléndidos. El que abre la sección “Fiesta”, dedicado al cante flamenco (p. 25), es sencillamente memorable, y conocemos muchos por nuestra línea de investigación de la lírica del flamenco (pongámoslos al lado de los de Manuel Ríos Ruiz, Félix Grande, Fernando Quiñones, Amtonio Murciano, José Luis Rodríguez Ojeda, etc.). Hay un hombre, un cantaor cuyo grito “se libera y  nos condena” y nos deja esta imagen impactante: “Luchando solo, a solas con su pena, / alguien se electrocuta en una silla”. Un hombre “que canta y que se niega / a compartir la soledad que canta”. Y concluye con estos versos con los que nos despedimos, por ahora, de este poeta andaluz universal llamado Joaquín Márquez:

Y en el amanecer aún alza el vuelo

un trino de guitarra que se entrega

a una voz que no tiene otro consuelo.

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Jose Cenizo Jiménez

José Cenizo Jiménez, Paradas (Sevilla), 1961. Licenciado y Doctor en Filología Hispánica. Profesor de Lengua y Literatura (E. Secundaria). Ha sido profesor de la Universidad de Sevilla durante 14 años (Facultades de Filología y de Ciencias de la Educación). Coordinador del Programa de Doctorado de la Universidad de Sevilla “Estudios avanzados de Flamenco” de 2012 a 2014. Crítico literario (www.papel-literario.com…, Renacimiento, Archivo Hispalense, Luz Cultural, Clarín, Anthropos…). Autor de libros sobre la poesía de Rafael Porlán, Javier Salvago, Manuel Gahete, entre otros. Investigador de Flamenco, con libros sobre la copla flamenca y su didáctica, Antonio Mairena, Miguel Vargas, la alboreá y la petenera, etc. Expresidente de la Tertulia Flamenca de Enseñantes “Calixto Sánchez” de Sevilla. Miembro del Jurado del Compás del Cante 2016.
Foto de Paco Sánchez
https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Cenizo_Jim%C3%A9nez

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