María Miraglia



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MARIA MIRAGLIA
Educadora, poeta, traductora humanitaria, Maria A. Miraglia nació y vive en Italia. Licenciada en Lenguas Extranjeras y Literatura por la

Maria Miraglia

Maria Miraglia (foto de Inma Brigante)

Universidad Aldo Moro de Bari, obtuvo un certificado de alto nivel en habilidades lingüísticas de la Universidad Trinity de Edimburgo, una maestría en evaluación y evaluación de la Universidad Aldo Moro de Bari. Maestría en Enseñanza de Lenguas Modernas del UNITRE de Roma.
Durante mucho tiempo fue miembro de Amnistía Internacional; fundadora y presidenta de Fundación mundial por la Paz; miembro del Observatorio Internacional de Información y Derechos Humanos.
Miembro fundador y directora literaria de la asociación cultural italiana Pablo Neruda; miembro honorario de Naciones Unidas de las Letras; miembro asesor de la junta editorial de Galaktika Poetike Atunis; miembro editorial de Nuestro Archivo de Poesía (Our poetry Archive), miembro de la junta asesora editorial de Sahitya Anand, Presidente de la Organización Mundial de los Trovadores.
Colabora en poesía con numerosos periódicos y revistas nacionales e internacionales. Sus poemas han sido traducidos a diversos idiomas extranjeros y publicados en numerosas antologías alrededor del mundo.
Autora de Pétalos en las nubes (Petali tra le Nuvole), Susurros del azul, Vientos danzantes, Gaviotas en el azul, La más grande obra del poeta laureado de la India, Yayati Madan G. Gandhi traducido al italiano por Maria Miraglia, Polvo de estrellas; autora y editora de Antología Poética.
Ha recibido numerosos premios y reconocimientos nacionales e internacionales.

DESCUIDO

Tú, que celebras la paz
e invocas espiritualidad,
encegueces tu estadía
frente a la miseria humana,
campana sorda
a los gritos de lamento,
descuidado sigues
cuando un niño,
su mano extendida,
su pelo revuelto,
sucias sus mejillas
a duras penas llenas
por sus grandes ojos,
te pide caridad,
pan para su pobre cuerpo,
para su alma
una gota de amor,
de tu mirada oscura
una luz de esperanza,
un rayo de sol
en una mañana de invierno
que tibie su pequeño corazón.

Mas, tú…agachas tu cabeza,
te apuras a casa a escribir quizá
sobre valores humanos un ensayo,
y, si tu mente regresa a ese niño por un instante,
quizá comienzas a pensar
en lo ineluctable del destino humano.

Es sentirse en paz contigo mismo
o, ¿Es porque solo crees
que la miseria es la voluntad de Dios?

(Traducción de Joseph Berolo)

MÁRTIRES DE HUMANAS TONTERÍAS

Prended lámparas y cirios
que muestren el sendero
a los niños pakistaníes
para que puedan volar
al cielo cual las aves,
en bandadas.

Rodead a las madres
y compartid sus penas y dolores….
dobladas sobre los vientres
que fueran refugio
de sus tiernas vidas,
ellas los acunarán bien fuerte
en su regazo
hasta el final de los días.

Oscurecido el cielo
por la masacre y el horror,
en silencio santo,
hombres y mujeres
sienten el temor
escuchan los lamentos
imaginan los cuerpos violados
los pequeños mártires
de la necedad humana
las lágrimas de sus madres
su eterno duelo.
El odio y la venganza
en el nombre de Dios.

Los ángeles en desacuerdo
baten con vigor sus alas
piden al hombre se les una
y gritan alto su indignación.

Que se abra el cielo,
se muevan las montañas
se partan los océanos
a torrentes caiga la lluvia
repiquen las campanas
desde todas partes
para despertar al hombre
a la Paz y la Hermandad.

(Traducción de Joseph Berolo)

PALABRAS

Libres revolotean las palabras
como mariposas
orgullosas de sus mil significados,
conscientes de su fuerza,
las tomaría ahora.
Mis íntimas emociones
cuidadosamente adheridas en versos,
desertan como el aire en las manos
fluyen cual arena a través de relojes.
Esperaré pacientemente,
tal vez más tarde, esta noche
no tendrán la voluntad de florecer
en mi silente habitación.
Con la luz encendida abriré la ventana
las invitaré y con un poco de inspiración
escribiré en el ensordecedor sigilo
de las últimas horas que suelen superponerse.
Cada una de ellas aspira ser protagonista
pero cierro la ventana y apago las luces;
algunas quedan aprisionadas en mi página
otras afuera, cual polvo radiante de estrellas
saturan el aire de la noche,
de mensajes secretos y de cosas no dichas.

(Traducción de Alicia Minjarez Ramírez.)

ESCRIBE PARA MÍ

Escribe para mí un poema de amor
cuando la luna
a sus doncellas llama a ornamental
con radiantes perlas
la oscura cúpula
Escribe para mí un poema de amor
cuando los vientos
suavemente muevan las copas de los árboles
tocando románticas serenatas
Escribe para mí palabras de amor
cuando las olas
tales niños alegres
se persigan una a la otra
Y
en las primeras luces del amanecer
susurrarle a los pinzones y gorriones
tus más bellas rimas de amor,
como mensajeros vendrán
a mi ventana
armonizando sus canciones
para contarme de ti
recoger para mí
las más dulces palabras de amor
cuando el rocío mañanero
suavemente despierte
con su ligero toque
las aún somnolientas flores
en los eternos campos
Y escribe aún palabras de amor para mí
cuando el cielo
en el horizonte
en su interminable abrazo
al mar bese.

(Traducción de Luz María López)

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