Pronto el viento de bolina o crónica de un amor a destiempo



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Reseña de libro: “Pronto el viento de bolina o crónica de un amor a destiempo” de Felipe Sérvulo. Editado por Los libros del Baix Llobregat. Enero 2019.

Por María Ángeles Lonardi

El libro lleva en la primera página, acertadamente escogida, una cita de John Keating reproducida por Robin Williams en “El club de los poetas muertos” que dice: “Me he subido a  mi mesa para recordar que hay que mirar las cosas de un modo diferente”. Y esa es la propuesta del autor. Su intención está, en clave poética, en nuestra actitud frente a la vida y por eso, ha sabido escoger muy bien el título.

Y ¿qué es el viento de bolina? primera pregunta para quien no lo sepa. Pues bien, según refiere el propio autor, se llama viento de bolina al que sopla en la proa del barco, o sea, de frente. Pero el barco, a pesar de ello, avanza por una técnica de navegación compleja que, hace que el barco vaya hacia adelante. Claramente es una metáfora de que, en la vida, a veces, teniendo todo en contra, igual se puede avanzar.

El poema tiene la función de mostrar la mirada humana, vinculando con la memoria, el pensamiento, la experiencia, las vivencias y las emociones y estos poemas, como un trasunto de conversación logra acercarnos un profundo mensaje.

Sus poemas carecen de título y es una particularidad que profundiza la expresión sensorial, por ejemplo, cuando nos dice en estos primeros versos: “Pronto el viento de bolina hará penosa la vuelta” nos ubica en un barco, que se mueve en un mar que a veces es hostil, pero, la convicción es marchar, es seguir hacia adelante, a pesar de todo.

Y como dice Maite León en la contraportada del libro: “¿Quién no espera unas palabras que nos alejen del silencio?…

La poesía de Felipe Sérvulo está llena de matices, de suaves trazos, delicados pero a la vez punzantes, de nostálgicos rayos de luz que alejan

la tristeza, de un domingo de lluvia.

Y qué bonito si estos versos consiguen acercarnos a la esperanza de un mañana pleno, en el que poder escribir versos que nos ayuden a sobrellevar cada día, como una tabla balsa, para no caer en el olvido.

Nada en este mundo nos pertenece y sin embargo, creemos que todo es nuestro. Luego llega una ventolera de esas que agita los ventanales y la naturaleza, impregnada de poderío, la vida misma nos demuestra, nos hace saber que no, que nada es lo que parece. En palabras del autor:

 

“El jardín entristece / cuando se cierran las petunias”

  “de porqué esta sequía / que no termina /o este bochorno sin fin”

Llueve en La Rambla, /diluvia en Castelldefels / y mi cuerpo, que se ahoga/ con tanta lágrima”.

“Pronto el viento de bolina /hará más penosa la vuelta”

“Y cuando llegue a la dársena/ tendré que reescribir/ la historia.”

Y se pregunta, anhelando encontrar respuestas:

“¿Cómo será la mañana/ en la que al despertar/ amanezcan con nosotros/

todas las fotografías/ que hemos guardado”.

Y su verso rezuma esperanza: “Aunque siempre hay/ un amanecer que se apiada.”

El autor nos propone, lejos de todo egoísmo y evitando un lenguaje carente de sentido, viajar en tren, recorrer nuestros  paisajes, reconocer

Felipe Sérvulo

los olores conocidos, disfrutar del amor y vivirlo como si no hubiera mañana, agotar cada instante de la existencia hasta el ultimo respiro, de pie como los árboles, esperando nuestro destino. Seguir adelante siempre, como dice  el poeta: “aunque no te encuentre, aunque no sepamos de qué estábamos hablando, aunque le cambien los nombres  a las calles, aunque el tren de cercanías llegue tarde, aunque se haga difícil, aun con viento en contra”… Porque a pesar de eso sus versos son incitación a vivir el amor “como si no hubiera/ razón, medida, ni ley”, en cualquier momento, o a destiempo porque una vida sin amor no es vida.

Un territorio poético, una dimensión que evidencia experiencia poética, estilo en la voz y sensibilidad plagada de signos. Un pretexto para incitarnos a seguir en ruta, con imágenes impactantes que te llevan a recorrer diferentes mares, no importa si es contracorriente, lo importante es seguir avanzando, sin perder el norte ni las ganas de vivir.

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Maria Angeles Lonardi

MARIA ANGELES LONARDI
Nace en Larroque, Provincia de Entre Ríos, Argentina. Es Profesora, Poeta y Escritora.
Desde el año 2002 está radicada en Almería España.
Posee numerosos Premios literarios en poesía y relato corto. Integra más de cincuenta Antologías a ambos lados del Atlántico.
Participa en Reci¬tales Poéticos, Encuentros de Escritores Nacionales e Internacionales, cola¬bora Presentando a otros autores y los Velorios poéticos de Poetas del sur. Además, es Jurado de los Concursos de Cuentos Interculturales de la Diputación de Almería.
LIBROS PUBLICADOS:
“Amores” (1997) “Entre calamidades y milagros” (2005).“Cuatro poetas”, que incluye su libro “El jardín azul”, publicado por IEA – Instituto de Estudios Almerienses (2014) y “Poemas para leer a deshoras”, Letra Impar (2017).
Es miembro del Departamento de Arte y Literatura del Instituto de Estudios Almerienses, miembro del Centro Andaluz de las Letras e integrante del Circuito “Ronda andaluza”.
Su trayectoria puede verse en su blog personal:
https://letras-sobre-papel.blogspot.com.es/

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