Touria Majdouline



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Touria Majdouline. Poeta y escritora marroquí. Profesora en la Facultad de Letras de la Universidad Mohamed V  de Rabat (Marruecos). Doctora en Crítica y Arte Moderno con especialización en Estética. Secretaria General de la Comisión Nacional de Marruecos para la UNESCO. Experta cultural y actora colectiva. Miembro fundador de la Asociación de Mujeres Creativas de los países mediterráneos FAM. Miembro del Consejo de Redacción de la revista libanesa “Manarat”. Escritora general del “Forum de Diálogo Democrático”. Presidenta del Comité Nacional para la Gestión de las Transformaciones Sociales.

Ha obtenido en 2011 el Premio Nazek Elmalayka de Poesía y en 2012 recibió la Medalla de Oro ISESCO, por su contribución al desarrollo del trabajo educativo y cultural.

Ha publicado cinco colecciones de poesía, dos libros críticos y una colección de artículos políticos y literarios: Hojas de ceniza (1993), Los cansados (2000), Un cielo nuevo (2005), ¿Qué memoria es suficiente para ti? (2008), Más lejos está (2015) y La visión y la máscara (2016).

 

ESCRIBO PARA VERTE

Touria Majdouline

Tú y yo
íntimos opuestos
no existo sin ti
y no estás fuera de mí
sólo sombra de muerte
o casi …

Tú y yo
solos
dos pájaros extraños
adoramos las mismas flores
entonamos las mismas canciones
¿Pues por qué vigilo sola
esta noche mojada de lágrimas del día? …

Todos saben que
escribo para verte
y escribo
para inventar un motivo del recuerdo
y reparto los detalles de tu presencia
sobre el mapa de la previsión

Escribo
para mantenerte en el sueño
y para que no me siente sola
en el poema
como una isla del olvido …

Tú y yo
no tenemos un pasado que glorificar
y este presente obstinado
no tiene puerta
para entrar

Entonces pon tu espejismo
en los espejos de la verdad
y toma restos de fotos
de la memoria del olvido
Toma tu lenta muerte
del techo del alma
y ¡lárgate!

Aquí me quedo
ante dos penumbras:
tú y la noche …!
No tengo ensueño
canto el himno del dolor
y bailo sobre el relincho de la herida …
Toma tu noche rizada con el llanto
y ¡lárgate!
no dejé ningún idioma para amarte
ni tierra
sin regarla
con nubes del poema…

Ésta es la sangre de la noche que ha caído
de los fragmentos de memoria
decayendo en las escaleras de la imaginación
y lloró
testigo y martirio
y aquella, una mano
que conserva su cita con el abandono
Aquí un fuego que se esparce en la memoria de las cenizas
y allá un mar
que asfalta su callejón para el gemido de la pérdida
¿Caería
lo que escribimos juntos
en las ruinas de la vida?
¿Dije: lárgate?
entonces ya no soy yo
y mi cuerpo pulido con el orgullo
aprendió a doblar su grito
debajo de la almohada
y a dormir en pleno sueño

Mi cuerpo repleto de eufemismos
vuela ahora libre y ligero
como una bufanda
del viento
habla el idioma de las rosas
resistiendo a la corriente de la inquietud
apartando una muerte anclada en los dedos
y canta
como si naciera de nuevo
Tenía que saber la diferencia
entre las raíces del poema
y las ramas del alma
para que llegue a la brasa del significado
y que la hierba se me convierta en la clave del camino

Tenía que resistir al viento
y extender mi palma a lo incierto
para que oriente la alegría hacia mi sangre
y concite las rimas
para crear una nueva rima…

LA ROSA DE LA NOCHE

La noche es solitaria y ciega
y tu ausencia, su vela
deseaba encenderla
con el resto del sueño
y llenar su oscuridad
con la calidez de la imaginación

La noche es solitaria y amarga
y yo
sólo me iluminan
las heridas y tu nombre
que
todavía llevo en la vena …

Preguntaba la noche por ti
pero ella sólo conoce su oscuridad
y sólo recuerda
el amargo sentarse al borde de las palabras..!
pues no me digas de nuevo:
¡Espérame!

Vierte un cielo en mi imaginación
luego préstatelo
para que veas tu sombra
en que crecieron los poemas enamorados
como hierba salvaje
y detrás de la cual cantaban las calles

Y ves tu ausencia como una luna
que ilumina el poema
este poema donde juntos estamos
escribiendo y leyendo nuestras facciones
y brillamos
brillamos como cualquier luna olvidada
en los párpados de las veladas…

No llevaré la roca del amor sobre mi hombro
ni subiré al vértice de la noche
para caer en ti otra vez…
Pero Sísifo murió
y su ciega paciencia
ya no incita a nadie

Ultimaré esta noche
con media luna
y con lo que queda de las nubes de la imaginación
y no apagaré la vela de tu ausencia
ella sola me ofrece
la rosa de la noche.

 

Traducción de Rajae Dakir

 

Image by Briam Cute from Pixabay

 

 

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Carlos J. Rascón

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